Agua, minería y campo: tres frentes que conectan la ruralidad con el territorio

Ambiente & Ruralidad

Acueductos comunitarios, mineros de subsistencia y productores rurales fortalecen capacidades y oportunidades en Caldas.

La relación entre territorio, ambiente y ruralidad también se construye desde las comunidades que todos los días administran un acueducto, extraen materiales de un río o producen alimentos en una finca.

En Caldas y Manizales, tres iniciativas recientes muestran diferentes formas de acompañamiento institucional a esas comunidades: la preparación de los gestores de acueductos rurales para aplicar una nueva metodología tarifaria; la capacitación de los mineros de subsistencia de La Playita; y la apertura de espacios para que productores campesinos comercialicen directamente sus productos en la ciudad.

Son actividades distintas, con necesidades y responsabilidades particulares, pero tienen un punto de encuentro: fortalecer conocimientos, mejorar procesos y acercar a las comunidades rurales herramientas para desarrollar sus actividades con mayor información y articulación institucional.

Mientras los acueductos comunitarios se preparan para asumir los cambios derivados de la Resolución CRA 1038 de 2026, los mineros de subsistencia avanzan en el conocimiento de los requisitos que regulan su actividad y los productores rurales encuentran en el Mercado Campesino una vía para acercar sus productos directamente a los consumidores.

El agua rural se prepara para una nueva metodología tarifaria

Los acueductos comunitarios cumplen una función fundamental en numerosas comunidades rurales de Caldas. Son organizaciones que administran el servicio de agua en sus territorios y que deben responder simultáneamente a asuntos técnicos, administrativos, financieros y comunitarios.

Por eso, cualquier cambio en la regulación tarifaria implica un proceso de adaptación.

El Plan Departamental de Agua (PDA) de la Secretaría de Vivienda y Territorio de la Gobernación de Caldas realizó una jornada de socialización y capacitación dirigida a gestores comunitarios prestadores del servicio público de acueducto.

El encuentro estuvo enfocado en la Resolución CRA 1038 de 2026, normativa que establece una nueva metodología tarifaria para los gestores comunitarios.

La jornada permitió explicar los cambios introducidos por la regulación y orientar a los representantes de los acueductos sobre los pasos que deberán considerar para comenzar su implementación en sus respectivos territorios.

El proceso hace parte del componente de Aseguramiento del Plan Departamental de Agua, que acompaña a los prestadores rurales en aspectos relacionados con la gestión del servicio.

La capacitación tiene una dimensión particularmente importante para las comunidades campesinas: que las organizaciones encargadas de prestar el servicio puedan establecer tarifas de acuerdo con las nuevas disposiciones, pero también con las condiciones y necesidades de sus territorios.

Sostenibilidad más allá de la tarifa

La discusión sobre una metodología tarifaria no se reduce a establecer cuánto pagan los usuarios.

Para los acueductos comunitarios, la tarifa está relacionada con la capacidad de mantener funcionando el sistema, cubrir los costos necesarios para prestar el servicio y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

Durante la jornada, Marta Muñoz Román, líder del componente de Aseguramiento del Plan Departamental de Agua, explicó el alcance del encuentro:

“Hoy tuvimos una jornada sumamente productiva con una participación masiva de los gestores comunitarios, que son prestadores de servicio público -específicamente de acueducto- donde socializamos y capacitamos en la implementación de la Resolución CRA 1038 de 2026, que nos establece la nueva metodología tarifaria para los gestores comunitarios”.

— Marta Muñoz Román, líder del componente de Aseguramiento del Plan Departamental de Agua.

Marta Muñoz Roman, líder componente de aseguramiento PDA

La funcionaria también señaló que la nueva metodología plantea tanto oportunidades como exigencias para las organizaciones comunitarias.

“Explicamos las novedades, las ventajas, pero también los retos que nos trae esta nueva metodología tarifaria, con el fin de hacer sostenibles los servicios públicos en estas comunidades rurales”.

— Marta Muñoz Román, líder del componente de Aseguramiento del Plan Departamental de Agua.

Ese equilibrio entre sostenibilidad financiera y realidad territorial es uno de los asuntos que deberán enfrentar los gestores durante la implementación.

Los acueductos comunitarios llevan la regulación hasta las veredas

La capacitación adquiere otra dimensión cuando la regulación llega a organizaciones que operan directamente en las comunidades.

En el caso del Acueducto Aguas El Paraíso, de San Félix, Geinny Divana Arcila Serna, auxiliar administrativa, destacó que el encuentro permitió preparar a los gestores para una nueva etapa de trabajo.

“Feliz de poder participar en esta jornada del día de hoy, que fue tan fructífera para todos nuestros acueductos. Estamos por empezar a aplicar la nueva resolución de la CRA, algo importantísimo para nuestros acueductos y para nosotros como gestores comunitarios, pues podemos plasmar todo nuestro trabajo y llevarlo a cabo en nuestras comunidades”.

— Geinny Divana Arcila Serna, auxiliar administrativa del Acueducto Aguas El Paraíso, San Félix.

Geinny Divana Álvarez, auxiliar administrativa acueducto aguas el paraíso de San Félix

Arcila Serna también reconoció el acompañamiento que han recibido por parte del Plan Departamental de Agua.

“Un agradecimiento al Plan Departamental de Aguas, que ha sido nuestro apoyo. Muy agradecidos por todo el trabajo y con todos los profesionales del PSA, que nos acompañan continuamente en cada uno de nuestros procesos”.

— Geinny Divana Arcila Serna, auxiliar administrativa del Acueducto Aguas El Paraíso, San Félix.

Ese acompañamiento resulta especialmente relevante para organizaciones comunitarias que deben traducir disposiciones técnicas y regulatorias a procesos concretos de administración del servicio.

Hojas Anchas: 602 usuarios detrás de una tarifa

La magnitud de este trabajo puede observarse en el caso del Acueducto de la vereda Hojas Anchas, que atiende a 602 usuarios.

Para su representante legal, Olga Lucía Marulanda, la capacitación permite llevar nuevos conocimientos directamente hasta la comunidad.

“Estamos en una capacitación muy importante para todos los acueductos. Nos llevamos muchas experiencias para poder mejorar allá en nuestra vereda. Esto representa un esfuerzo muy grande para nosotros: mejorar para salir adelante y saber qué costos debemos tener en cuenta con la tarifa que vamos a implementar”.

— Olga Lucía Marulanda, representante legal del Acueducto de la vereda Hojas Anchas.

Olga Lucia Marulanda, representante legal acueducto vereda Hojas Anchas

La cifra de usuarios muestra además que detrás de la discusión sobre regulación tarifaria existe una red de familias que depende cotidianamente de estos sistemas comunitarios para acceder al agua.

La implementación de la nueva metodología tendrá que pasar, por tanto, de la capacitación a la gestión concreta de cada organización.

El reto será que los responsables de los acueductos puedan identificar los costos correspondientes, comprender las nuevas disposiciones y aplicarlas de manera adecuada en sus comunidades.

Minería de subsistencia: conocimiento para trabajar dentro de la norma

Mientras los acueductos rurales enfrentan cambios regulatorios relacionados con la prestación del servicio de agua, en Manizales otro grupo de trabajadores rurales y territoriales participa en un proceso de capacitación alrededor de la minería de subsistencia.

La Secretaría de Medio Ambiente de la Alcaldía desarrolla el programa Minería con Futuro, dirigido a fortalecer las capacidades técnicas, normativas, ambientales y operativas de quienes desarrollan esta actividad en el municipio.

En esta nueva etapa, el proceso se concentra en los mineros del sector de La Playita, quienes realizan labores en el río Chinchiná y se dedican principalmente a la extracción de materiales de construcción como arena y grava.

El programa contempla espacios de formación orientados a que los participantes conozcan las normas, los procedimientos y las responsabilidades relacionadas con el ejercicio de la minería de subsistencia.

No se trata únicamente de entregar información. Las jornadas están planteadas como espacios para resolver dudas y acompañar a los mineros en procedimientos que hacen parte de su actividad.

Del Código de Minas a la plataforma Génesis

Entre los contenidos abordados durante las primeras jornadas está la definición de la minería de subsistencia, sus características y el marco legal que regula la actividad.

Los participantes reciben orientación sobre los principios establecidos en el Código de Minas, correspondiente a la Ley 685 de 2001, así como sobre los requisitos legales para ejercer la minería de subsistencia.

Uno de los componentes prácticos del proceso es la utilización de la plataforma Génesis, relacionada con el registro de los mineros de subsistencia.

La capacitación incluye ejercicios para explicar paso a paso cómo funciona la plataforma y cuáles son los procedimientos que deben seguir los participantes para realizar su registro.

El espacio denominado “Explorando la plataforma Génesis” busca precisamente facilitar ese proceso y acercar una herramienta administrativa a las personas que desarrollan su actividad directamente en territorio.

También se abordan asuntos relacionados con la Declaración de Producción y los métodos de extracción, elementos vinculados con las obligaciones y características de esta actividad.

86 mineros de subsistencia inscritos en Manizales

Actualmente, Manizales cuenta con 86 mineros de subsistencia inscritos.

Este grupo hace parte de la población a la que están dirigidos los procesos de acompañamiento y capacitación de la Secretaría de Medio Ambiente.

El trabajo con los mineros de La Playita busca mantener un espacio de diálogo entre la institucionalidad y las personas que realizan actividades de aprovechamiento de materiales en el municipio.

En ese contexto, la capacitación cumple una función práctica: permitir que quienes ejercen esta actividad conozcan las disposiciones que deben cumplir, entiendan los procedimientos administrativos y puedan resolver inquietudes relacionadas con su trabajo.

El programa contempla la continuidad de estos espacios para profundizar en los diferentes temas relacionados con la minería de subsistencia y responder a las necesidades identificadas durante el proceso.

La dimensión ambiental también hace parte de este trabajo, dado que la actividad se desarrolla sobre un territorio en el que confluyen recursos naturales, comunidades, actividades económicas y responsabilidades institucionales.

Del río Chinchiná a la ciudad: el campo también produce oportunidades

La tercera historia de este especial se desarrolla en un escenario diferente: la comercialización de productos campesinos.

El Gobierno en la Calle Campesino abrirá nuevamente un espacio de encuentro entre productores rurales y consumidores urbanos este jueves 1 de octubre, de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., en la Plazoleta de la Alcaldía de Manizales.

Entre los productores estará Diana Patricia Grajales, de la vereda Java, quien desarrolla un proyecto piscícola junto con su familia.

Su actividad está centrada en la producción de mojarra y cuenta además con pesca deportiva y restaurante, lo que permite combinar producción, comercialización y una experiencia alrededor del campo.

La propuesta lleva hasta la ciudad productos que tienen su origen en una finca rural y permite que los compradores conozcan directamente quién los produce.

Mojarra roja, mojarra plateada y cachama

El proyecto familiar de Diana comercializa diferentes productos derivados de su actividad piscícola.

Entre ellos se encuentran mojarra roja, mojarra plateada y, en algunas ocasiones, cachama.

El espacio del Mercado Campesino permite que estos productos lleguen directamente al consumidor y que la productora pueda explicar el proceso que existe detrás de ellos.

También representa una oportunidad para mostrar otros componentes de su emprendimiento, como la pesca deportiva y el restaurante.

La comercialización directa elimina intermediaciones en el momento de la venta y establece una relación más cercana entre quien produce y quien compra.

En ese vínculo también aparece una dimensión educativa: el consumidor puede conocer el origen del alimento y acercarse a las historias de las familias que trabajan en las zonas rurales de Manizales.

Una vitrina para las familias campesinas

El Mercado Campesino no está pensado únicamente como un espacio de venta.

Para los productores participantes constituye también una vitrina para presentar sus emprendimientos, establecer contacto con nuevos consumidores y fortalecer sus procesos de comercialización.

La Administración Municipal acompaña a los productores mediante orientación sobre los lineamientos necesarios para participar en estas jornadas.

El objetivo es contribuir a una cadena productiva en la que la calidad y las buenas prácticas tengan un papel central.

En jornadas anteriores, decenas de productores han llegado hasta la Plazoleta de la Alcaldía con alimentos frescos y transformados.

Cada jornada convierte durante unas horas un espacio institucional de la ciudad en un punto de encuentro con la ruralidad.

La economía campesina llega directamente a Manizales

La historia de Diana Grajales resume una de las posibilidades que ofrecen estos espacios: una familia rural puede producir en su territorio y encontrar en la ciudad un escenario para comercializar directamente.

En su caso, el pescado sale de una finca ubicada en la ruralidad de Manizales y llega hasta la Plazoleta de la Alcaldía.

El recorrido no termina en la venta.

También permite visibilizar el trabajo familiar, mostrar la actividad piscícola y acercar a los consumidores a una parte de la economía rural que normalmente permanece lejos de los espacios urbanos de comercialización.

Por eso, la jornada del Gobierno en la Calle Campesino tiene una doble dimensión: comercial para los productores y de acercamiento para los ciudadanos.

La invitación de la Alcaldía es a conocer los productos, comprar directamente a los productores y contribuir al fortalecimiento de las familias que desarrollan sus actividades económicas en el campo.

Tres actividades, un territorio

Los tres procesos incluidos en este especial ocurren en escenarios diferentes.

En las veredas, los gestores de acueductos comunitarios se preparan para implementar una nueva metodología tarifaria.

En La Playita, los mineros de subsistencia reciben capacitación sobre normativa, registro, producción y métodos de extracción.

Y en la Plazoleta de la Alcaldía, los productores rurales encuentran un espacio para llevar sus productos directamente hasta los consumidores.

Pero los tres procesos tienen una característica común: el territorio no aparece solamente como escenario, sino como parte central de la actividad económica, social y ambiental.

El agua requiere organizaciones capaces de administrarla.

La minería de subsistencia necesita trabajadores que conozcan las normas que regulan su actividad y las responsabilidades asociadas a ella.

Y la producción campesina necesita canales de comercialización que permitan conectar el trabajo de las familias rurales con los consumidores urbanos.

Capacitación, acompañamiento y comercialización

Las tres experiencias también muestran tres herramientas diferentes de intervención institucional.

La capacitación aparece en los acueductos comunitarios y en Minería con Futuro. En ambos casos, el conocimiento es necesario para que las comunidades puedan enfrentar procedimientos, normas y responsabilidades específicas.

El acompañamiento permite que ese conocimiento no quede limitado a una jornada puntual. En el caso de los acueductos, el Plan Departamental de Agua mantiene un proceso de apoyo técnico, administrativo y financiero. En minería, la Secretaría de Medio Ambiente plantea la continuidad de los espacios de formación.

La comercialización aparece en el Gobierno en la Calle Campesino, donde el objetivo es generar un puente entre productores y consumidores.

Son herramientas distintas para realidades diferentes, pero todas parten de una idea concreta: las comunidades necesitan información, capacidades y espacios para desarrollar sus actividades en condiciones más organizadas.

El agua como servicio comunitario

Los acueductos rurales recuerdan además que el agua potable no siempre llega a través de grandes empresas o sistemas centralizados.

En muchas comunidades, la prestación del servicio depende de organizaciones comunitarias que administran infraestructura, atienden usuarios y deben garantizar el funcionamiento cotidiano del sistema.

Por eso, la preparación frente a la nueva metodología tarifaria tiene efectos directos sobre la gestión local.

Los representantes que participaron en la jornada deberán trasladar los conocimientos adquiridos a sus propias organizaciones y comenzar a revisar cómo aplicar las nuevas disposiciones.

La tarea implica comprender los costos, identificar las obligaciones correspondientes y establecer los mecanismos necesarios para que los sistemas puedan continuar prestando el servicio de manera sostenible.

La minería y la responsabilidad sobre el territorio

En el caso de los mineros de subsistencia, la formación tiene otro componente fundamental: conocer el marco que regula una actividad desarrollada directamente sobre el territorio.

El programa Minería con Futuro busca que los participantes tengan herramientas para comprender los requisitos legales, realizar sus trámites y conocer las responsabilidades asociadas a su actividad.

La plataforma Génesis, la Declaración de Producción y los métodos de extracción forman parte de ese proceso de aprendizaje.

La capacitación permite que los procedimientos administrativos y normativos sean abordados desde situaciones concretas de los propios participantes.

El sector de La Playita, donde los mineros realizan actividades en el río Chinchiná, se convierte así en uno de los escenarios donde se desarrolla este proceso de formación.

El campo como productor y no solamente como paisaje

La experiencia de los productores campesinos aporta otra mirada a la ruralidad.

El campo no es únicamente un espacio natural o paisajístico: también es un lugar donde las familias producen alimentos, crean emprendimientos y construyen sus ingresos.

El proyecto de Diana Grajales es un ejemplo de esa dinámica.

Desde la vereda Java, su familia desarrolla una actividad piscícola que combina producción de pescado con pesca deportiva y restaurante.

El Mercado Campesino permite que esa actividad tenga una ventana hacia la ciudad.

Y para los consumidores, la jornada representa la posibilidad de conocer productos y productores que hacen parte de la ruralidad de Manizales.

Una agenda que conecta ciudad y ruralidad

Las tres iniciativas también generan distintos puntos de contacto entre instituciones y comunidades.

En el caso de los acueductos, la relación se produce alrededor de la prestación de un servicio esencial.

Con los mineros, alrededor de la regulación y el ejercicio responsable de una actividad productiva.

Con los campesinos, alrededor de la comercialización y el consumo de productos provenientes del territorio rural.

El resultado es una agenda que no separa completamente la ciudad del campo.

Las decisiones sobre el agua rural tienen efectos sobre las comunidades.

Las actividades desarrolladas en el río Chinchiná forman parte de la realidad ambiental y económica de Manizales.

Y los productos campesinos llegan a las plazas y espacios urbanos donde son adquiridos por los ciudadanos.

Agenda de ambiente y ruralidad

IniciativaLugarFecha / horarioTema central
Capacitación a gestores de acueductos comunitariosCaldasSeptiembre de 2026Nueva metodología tarifaria de la Resolución CRA 1038 de 2026
Minería con FuturoLa Playita, ManizalesProceso en desarrolloCapacitación normativa, técnica, ambiental y operativa
Gobierno en la Calle CampesinoPlazoleta de la Alcaldía de ManizalesJueves 1 de octubre, 8:00 a. m.–4:00 p. m.Comercialización directa de productos rurales

Tres cifras para entender estas iniciativas

602 usuarios atiende el Acueducto de la vereda Hojas Anchas, uno de los prestadores comunitarios que participa en el proceso de capacitación.

86 mineros de subsistencia inscritos registra actualmente Manizales y hacen parte de la población a la que se dirigen los procesos de acompañamiento.

1 de octubre es la próxima jornada de Gobierno en la Calle Campesino, donde productores como Diana Patricia Grajales llevarán sus productos hasta la Plazoleta de la Alcaldía.

La ruralidad también se construye desde la gestión cotidiana

El desarrollo rural y la gestión ambiental no ocurren solamente mediante grandes obras o proyectos de infraestructura.

También están presentes en tareas cotidianas que pocas veces ocupan los titulares: calcular los costos de un acueducto comunitario, aprender a realizar un registro en una plataforma institucional, conocer las obligaciones de una actividad productiva o encontrar un lugar donde vender directamente lo que se produce en una finca.

En esas acciones participan organizaciones comunitarias, trabajadores, familias campesinas y entidades públicas.

Los tres procesos que avanzan en Caldas y Manizales muestran precisamente esa dimensión cotidiana del territorio.

Los gestores de acueductos rurales se preparan para una nueva etapa regulatoria. Los mineros de subsistencia de La Playita fortalecen sus conocimientos sobre la actividad que desarrollan en el río Chinchiná. Y los productores campesinos encuentran una vitrina para acercar sus productos a los consumidores.

Son caminos diferentes, pero todos pasan por el mismo territorio: un campo que necesita conocimiento para administrar sus servicios, información para desarrollar sus actividades y oportunidades para comercializar lo que produce.

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