Baile, encuentro y compañía: una tarde de comunidad en la Casa para la Dignidad de las Mujeres

Crónica, Comunidad & Editorial

Dos veces por semana, entre 40 y 50 personas encuentran en este espacio actividad física, compañía y bienestar.

Los martes y jueves, entre las 3:00 y las 4:00 de la tarde, la Casa para la Dignidad de las Mujeres de Manizales cambia por una hora su ritmo habitual: la música ocupa el espacio, comienzan los pasos de baile y entre 40 y 50 personas se encuentran alrededor de una actividad que combina ejercicio, esparcimiento y compañía. Las jornadas son gratuitas y están abiertas tanto a mujeres como a hombres.

La iniciativa se desarrolla en articulación con la Secretaría del Deporte y hace parte de la oferta de la Casa para la Dignidad de las Mujeres. Más allá de la actividad física, el encuentro se ha convertido para quienes participan en una oportunidad para salir de la rutina, compartir con otras personas y vincularse con los programas disponibles en este espacio comunitario.

Karoll Viviana Rincón Herrera, jefe de la Unidad de Género, explicó que las jornadas se mantienen cada semana como parte de las actividades que ofrece la Casa:

“Como es habitual, todos los martes y jueves, de 3:00 a 4:00 p. m., tenemos la clase de baile en la Casa para la Dignidad de las Mujeres. Es un espacio articulado con la Secretaría del Deporte y la invitación es para que hombres y mujeres participen”.

Una hora que puede cambiar el día

Entre quienes encontraron en estas clases una nueva rutina está Consuelo Araque. Llegó al programa en marzo, después de conocer la iniciativa, y cuenta que la experiencia comenzó en un momento en que necesitaba precisamente salir de casa y encontrarse con otras personas.

Su testimonio resume una de las dimensiones que ha adquirido este espacio para los participantes:

“Yo estaba triste en mi casa y me contaron de este programa. Este es mi lugar feliz. Me dolían las piernas, me dolía todo y desde que estoy viniendo, vea, de maravilla. Esto es súper importante”.

La clase no se limita entonces a seguir una serie de movimientos al ritmo de la música. Para quienes asisten con regularidad, también representa un momento para conversar, compartir y mantener una actividad que hace parte de su semana.

Las jornadas incluso incorporan temáticas especiales. En una de las sesiones recientes, por ejemplo, la clase tuvo una ambientación relacionada con un simulacro decembrino, una variación que permitió mantener el carácter recreativo del encuentro.

Un espacio abierto a la comunidad

Aunque el lugar lleva en su nombre una referencia directa al trabajo por las mujeres, la clase de baile está abierta a toda la ciudadanía. Hombres y mujeres pueden participar de manera gratuita los martes y jueves, de 3:00 a 4:00 de la tarde.

Además del ejercicio, quienes llegan a las clases pueden conocer otros servicios y programas de la Casa para la Dignidad de las Mujeres y encontrar allí una puerta de entrada a otras actividades institucionales.

La convocatoria permanece abierta para las personas interesadas en realizar actividad física, compartir con otros ciudadanos y dedicar una hora de la semana al esparcimiento. En medio de la música y el movimiento, la propuesta ha encontrado una forma sencilla de reunir a vecinos y ciudadanos alrededor de algo tan cotidiano como bailar.

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