Un fin de semana de terror dejó 20 civiles muertos, 27 ataques y una crisis política que sacude al Gobierno.

🧭 Entre el 25 y el 27 de abril de 2026, una escalada violenta en el suroccidente del país, liderada por disidencias armadas, desató una masacre en Cajibío, Cauca, que dejó 20 civiles muertos —en su mayoría campesinos—, decenas de heridos y una tormenta política que golpea la credibilidad de la política de “Paz Total” del presidente Gustavo Petro.
🔴 20 civiles asesinados, 27 atentados en 72 horas y un país que vuelve a mirar de frente el abismo de la guerra.
🧨 La explosión que lo cambió todo
La mañana del sábado 25 de abril no fue una más en la vía Panamericana. En el sector de la vereda El Túnel, en Cajibío (Cauca), la cotidianidad rural fue interrumpida por una detonación que sacudió no solo el asfalto, sino la ya frágil percepción de seguridad en Colombia.
Un artefacto explosivo de alto poder —señalado por autoridades como un cilindro bomba— estalló al paso de varios vehículos civiles. La onda expansiva abrió un cráter en la carretera, destruyó buses de transporte público y redujo a escombros la tranquilidad de una región acostumbrada a resistir.
El balance inicial fue confuso. Horas después, el Instituto de Medicina Legal confirmaría la magnitud de la tragedia:
- 20 personas fallecidas
- Más de 30 heridas
- 15 mujeres entre las víctimas
- Campesinos, líderes sociales y ciudadanos sin vínculo armado
No eran combatientes. No eran objetivos militares. Eran civiles.
“Un lamentable incidente que causó la muerte y heridas a civiles… muchos de ellos humildes campesinos conocidos”, reconoció el Estado Mayor Central de las FARC-EP en un comunicado posterior.
⚠️ Una ofensiva coordinada: el mapa del miedo
Lo ocurrido en Cajibío no fue un hecho aislado. Fue el epicentro de una escalada mucho más amplia.
Durante 72 horas, el suroccidente colombiano vivió una ofensiva simultánea:
- 27 atentados registrados
- Hostigamientos a estaciones de Policía
- Retenes ilegales en carreteras
- Intentos de carros bomba
- Ataques en Cauca y Valle del Cauca
El lunes 27 de abril, una camioneta cargada con explosivos explotó antes de llegar a una base militar, afectando al menos 10 viviendas civiles. La guerra, otra vez, tocaba puertas equivocadas.
🧾 El comunicado que no calmó el dolor
Tres días después, el 28 de abril, el Estado Mayor Central de las FARC-EP publicó un comunicado titulado:
“61 años de lucha – No ocultamos nuestros errores y nuestro dolor”
En él, la organización reconoce su responsabilidad política en los hechos, pero introduce una narrativa que ha generado profundo rechazo.
🧩 Claves del documento:
- Admite un “error táctico” en medio de una acción propagandística
- Asegura que los civiles muertos fueron “efectos colaterales no premeditados”
- Rechaza el terrorismo como método, pese a la evidencia del ataque
- Ofrece condolencias y disposición de reparación
“No podemos ocultar, ni justificar el error cometido… nuestro más profundo sentimiento de condolencias”
Pero el comunicado va más allá del reconocimiento. También intenta contextualizar la violencia:
- Señala la guerra como resultado de “la ausencia de canales democráticos”
- Culpa a las élites y al Estado por la continuidad del conflicto
- Reafirma su carácter de “fuerza político-insurgente”
Y lanza un mensaje político directo:
“Es hora de desescalar la confrontación… insistimos en la solución política que evite más derramamiento de sangre”
🔍 El grupo armado reconoce el error, pero lo llama “efecto colateral”. Para las víctimas, no hay eufemismos.
⚖️ Entre la responsabilidad y la retórica
El lenguaje utilizado por el grupo armado abre un debate inevitable: ¿es suficiente reconocer el error cuando las víctimas son civiles?
Para analistas y sectores políticos, no.
La calificación de la masacre como “incidente” o “error táctico” es vista como una forma de diluir la gravedad del hecho. En términos del Derecho Internacional Humanitario, el ataque constituye una violación directa al principio de distinción.
La contradicción es evidente:
- Se habla de paz, pero se ejecutan ataques indiscriminados
- Se reconoce el daño, pero se justifica en causas históricas
- Se ofrece reparación, pero sin garantías de no repetición
🏛️ El Gobierno bajo presión
Mientras el país asimilaba la tragedia, la respuesta del presidente Gustavo Petro abrió un nuevo frente de crisis.
📢 Su postura oficial:
- Calificó a los responsables como “terroristas, fascistas y narcotraficantes”
- Anunció denuncias ante la Corte Penal Internacional contra alias “Marlon” e “Iván Mordisco”
- Defendió la política de “Paz Total”, aunque admitió dificultades
“La violencia actual es una mutación que busca sabotear las elecciones”, sostuvo el mandatario.
Pero el momento más polémico no fue su discurso.
🎂 La imagen que encendió la indignación
En medio del flujo de noticias sobre atentados y víctimas, el presidente publicó en redes sociales una imagen celebrando su cumpleaños número 66.
Sonriente. Festivo. Desconectado —según la percepción de muchos.
La reacción fue inmediata:
- Críticas de líderes políticos y analistas
- Cuestionamientos sobre falta de empatía
- Señalamientos de “desconexión” con la realidad del país
Uno de los reproches más repetidos: la ausencia de un mensaje de condolencias en ese momento.
🔴 Mientras el Cauca enterraba a sus muertos, la imagen presidencial celebrando encendió la indignación nacional.
📉 La “Paz Total” frente a su mayor prueba
La política insignia del Gobierno atraviesa un punto crítico.
Lo que fue presentado como una estrategia integral para cerrar el conflicto armado hoy enfrenta cuestionamientos estructurales:
📊 Tensiones evidentes:
- Grupos armados sin voluntad real de negociación
- Ceses al fuego aprovechados para fortalecimiento territorial
- Persistencia de economías ilegales como el narcotráfico
- Falta de resultados concretos en seguridad regional
El propio presidente ha reconocido un “fracaso nacional” parcial en algunos procesos.
Sin embargo, insiste en no abandonar la vía política.
🧠 Interpretación: una guerra que mutó
Lo ocurrido en Cauca refleja una transformación del conflicto:
- Ya no es solo ideológico
- Es económico, territorial y fragmentado
- Los actores armados combinan discurso político con prácticas criminales
La población civil, como siempre, queda en el medio.
🗳️ Un impacto que llega a las urnas
La crisis ocurre a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026.
Y el efecto político es inevitable.
🔥 Tendencias que emergen:
- Reaparición del discurso de seguridad como prioridad electoral
- Cuestionamiento profundo a la estrategia de diálogo
- Fortalecimiento de sectores que promueven mano dura
El país parece debatirse entre dos caminos:
- Persistir en una paz negociada, aún incierta
- Retornar a una política de seguridad más agresiva
🧩 La masacre no solo dejó víctimas: reconfiguró el debate político de Colombia.
🕊️ Las víctimas: el centro que no puede perderse
En medio del ruido político y militar, hay una verdad que no admite matices:
Las víctimas eran civiles.
Campesinos. Mujeres. Líderes comunitarios.
Personas que no estaban en guerra.
El propio comunicado del grupo armado lo reconoce:
“Civiles que no tienen ninguna vinculación con la guerra”
Y sin embargo, murieron en ella.
🧭 ¿Qué sigue?
El país enfrenta preguntas incómodas:
- ¿Puede sostenerse la “Paz Total” en medio de una escalada violenta?
- ¿Cómo recuperar la confianza en los territorios?
- ¿Qué equilibrio debe existir entre diálogo y fuerza?
La respuesta no es simple. Pero el tiempo político corre.
✍️ .¿Está el país retrocediendo o simplemente nunca logramos salir del ciclo?
La masacre de Cajibío no es solo un episodio más en la historia del conflicto colombiano. Es un punto de inflexión.
Porque expone, sin filtros:
- La fragilidad de la paz
- La persistencia de la violencia
- Y la distancia —real o percibida— entre el poder y el territorio
Colombia vuelve a mirarse en el espejo de su historia. Y la pregunta, incómoda pero urgente, sigue abierta:
¿Está el país retrocediendo o simplemente nunca dejó de estar en guerra?
Información de referencia

FARC-EP
61 AÑOS DE LUCHA
NO OCULTAMOS NUESTROS ERRORES Y NUESTRO DOLOR
28 de abril del 2026
Como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo reconocemos ante las comunidades rurales de Colombia, la opinión nacional e internacional, que, en el marco de una acción propagandística sobre la vía panamericana que derivó en una confrontación contra fuerzas militares en la vereda el Túnel de Cajibío Cauca, se produjo un lamentable incidente que causó la muerte y heridas a civiles, que no tienen ninguna vinculación con la guerra, muchos de ellos humildes campesinos conocidos, que por años vieron transitar y construir patria a las FARC-EP. Este hecho, derivado de errores en la maniobra militar en medio de los combates, es contrario a nuestra historia de lucha, el terrorismo como ejercicio político nada tiene que ver con el accionar de las FARC-EP, los hechos en el Cauca lamentablemente tuvieron efectos colaterales que no pudimos controlar, no son premeditados, aun así, con profundo dolor debemos asumir la responsabilidad política por este error táctico, que no tiene justificación alguna. Ofrecemos nuestras más sentidas condolencias a las víctimas y sus familias, desde el primer momento nos pusimos a disposición de las comunidades afectadas y así seguiremos.
Este doloroso incidente no puede entenderse fuera de la lógica de más de seis décadas de guerra interna, marcada por la ausencia de canales democráticos para las formas de oposición política o social, la concentración de la tierra y la riqueza, y la exclusión política del pensamiento divergente. La violencia, incluyendo los trágicos errores que cometemos las partes, es hija de un conflicto social y armado que ningún gobierno ha querido resolver de fondo atacando sus causas estructurales. Las FARC-EP hemos demostrado a lo largo de la historia que nuestra apuesta es y ha sido la solución política del conflicto social y armado. Las élites y los gobiernos de turno han insistido en reducir a las FARC-EP a una banda criminal, negando nuestra condición de fuerza político-insurgente con arraigo en los territorios y propuesta programática nacional. Cuando se desconoce nuestra naturaleza política, el Estado cierra las puertas al diálogo y profundiza la espiral de violencia, en la que siempre terminan los civiles en medio del fuego cruzado.
Es hora de desescalar la confrontación, insistimos en la necesidad y urgencia de buscar modos de solución política que eviten el derramamiento de sangre de más colombianos, por ello, más allá de la instrumentación política y mediática que en campaña azuzan los coros guerristas de la ultraderecha para confundir y que los colombianos caigan en la trampa de la venganza y horror de la guerra y así revivir la siniestra política de la seguridad democrática, llamamos al pueblo colombiano a retomar la bandera de la paz, que el gobierno del cambio bajó tan pronto se alineó con los intereses del imperialismo norteamericano para enfilar sus operaciones paramilitares contrainsurgentes en todo el territorio nacional, y que hoy tienen al país en un nuevo ciclo de accionar bélico. Reconocer nuestros errores no nos hacemos menos responsables de los actos, como tampoco callarnos ante la constante agresión que silenciosamente se han desarrollado sobre zonas rurales por parte de las fuerzas militares y sus aliados paramilitares con sectores serviles que se lucran de la guerra.
No podemos ocultar, ni justificar el error cometido, nuevamente a los familiares de las víctimas y a las comunidades afectadas en esta acción, nuestro más profundo sentimiento de condolencias y nuestra disposición para reparar hasta donde nos lo permitan, el dolor causado.
¡Pueblo y dignidad: ¡Manuel Marulanda vive, la lucha sigue!
ESTADO MAYOR CENTRAL
FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA – EJERCITO DEL PUEBLO
FARC-EP
Con Marulanda y el pueblo empoderado, construyendo la verdadera democracia popular vía al socialismo
Cronología del «Fin de Semana de Terror» (25-27 de abril, 2026)
- Sábado 25 de abril (Mañana): Se registra el evento más grave en la vía Panamericana, sector de El Túnel (Cajibío, Cauca). Un artefacto explosivo (presuntamente un cilindro bomba) detonó al paso de varios vehículos civiles. El balance inicial fue de al menos 7 muertos, pero la cifra aumentó drásticamente a lo largo de las horas.
- Sábado 25 de abril (Tarde/Noche): Se confirman ataques simultáneos y hostigamientos en otras zonas del Cauca y Valle del Cauca. Se reportan ataques a estaciones de policía y presencia de grupos armados realizando retenes ilegales.
- Domingo 26 de abril: El Instituto de Medicina Legal eleva la cifra de fallecidos en la masacre de Cajibío a 20 personas, de las cuales 15 eran mujeres y 5 hombres. Se conoce que muchas víctimas eran campesinos y líderes sociales que transitaban por la zona.
- Lunes 27 de abril: Se reporta un nuevo intento de ataque terrorista en el Cauca. Una camioneta cargada con explosivos que pretendía atacar una base militar explotó prematuramente, afectando a unas 10 viviendas civiles. Las autoridades contabilizan un total de 27 atentados en solo 72 horas en la región.
Investigación de los Hechos: La Masacre de Cajibío
Lo ocurrido en Cajibío ha sido catalogado por organismos como Indepaz como la masacre número 47 de 2026.
- Responsables: Las Fuerzas Militares y el Gobierno han señalado directamente a las disidencias de las FARC, específicamente al Estado Mayor Central (EMC) bajo el mando de alias «Iván Mordisco» y el Frente Jaime Martínez.
- Modus Operandi: El ataque consistió en la detonación de explosivos de alto poder en un corredor vial crítico. La onda expansiva generó un cráter en la vía y destruyó buses de servicio público y vehículos particulares.
- Víctimas Civiles: A diferencia de otros combates, la totalidad de los fallecidos en este evento fueron civiles sin vinculación al conflicto. Entre ellos se identificaron campesinos vinculados a procesos de paz y una lideresa local.
Resumen del Impacto y Reacciones
| Datos Clave | Detalle |
|---|---|
| Total Víctimas (Masacre) | 20 fallecidos y más de 30 heridos en Cajibío. |
| Escalada Nacional | 27 atentados registrados en 3 días (Cauca y Valle). |
| Perfil de Víctimas | Mayoritariamente mujeres y campesinos de la región. |
| Respuesta Militar | Despliegue de la Tercera División del Ejército y uso de aeronaves para control de área. |
Este recrudecimiento de la violencia ocurre a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, lo que ha llevado a diversos sectores políticos a exigir medidas de seguridad extraordinarias y a cuestionar la voluntad de paz de los grupos armados que, mientras emiten comunicados como el que compartiste «lamentando» errores, continúan su ofensiva en el territorio.
El Laberinto de la «Paz Total»: Entre el Terror en el Cauca y la Desconexión del Poder

Colombia atraviesa uno de sus momentos más oscuros en la historia reciente. Lo que comenzó como una apuesta ambiciosa por el cierre definitivo de los ciclos de violencia, la denominada «Paz Total», parece haberse convertido en un laberinto de espejos donde los comunicados de perdón, las masacres en las carreteras y la aparente indiferencia gubernamental chocan frontalmente. El pasado fin de semana del 25 y 26 de abril de 2026 quedará marcado como el punto de quiebre de una narrativa que ya no logra sostenerse bajo el peso de la realidad.
La Realidad en el Terreno – Crónica de un Fin de Semana Sangriento
La geografía del terror se concentró en el suroccidente del país. El departamento del Cauca, históricamente el epicentro de las disputas por el control de rutas de narcotráfico y minería ilegal, vivió una ofensiva coordinada que desbordó la capacidad de respuesta inmediata del Estado.
El hecho más desgarrador ocurrió en la vereda El Túnel, en Cajibío. Una acción que el Estado Mayor Central (EMC) de las FARC calificó cínicamente como un «error táctico» en un comunicado, segó la vida de 20 personas. No eran combatientes. Eran campesinos, mujeres y ciudadanos que transitaban por la vía Panamericana, la arteria principal del país. La imagen de los vehículos calcinados y el cráter en el asfalto es el testimonio mudo de una guerra que ha mutado: ya no se trata de dos ejércitos enfrentados, sino de estructuras criminales que utilizan a la población civil como escudo y como blanco.
En total, se contabilizaron 27 ataques terroristas en menos de 72 horas. Hostigamientos a estaciones de policía, detonaciones de carros bomba y retenes ilegales recordaron las épocas más crudas de finales de los años 90. La población civil en el Cauca y el Valle del Cauca se encuentra hoy en un estado de confinamiento de facto, bajo el arbitrio de fusiles que no distinguen ideologías.
El Lenguaje del Cinismo – Análisis del Comunicado de las FARC-EP
El documento emitido por el Estado Mayor Central (EMC) de las FARC-EP el 28 de abril es una pieza de análisis sociopolítico y militar que merece ser desmenuzada. Bajo el título «No ocultamos nuestros errores y nuestro dolor», la organización intenta realizar un ejercicio de control de daños que, a ojos de la opinión pública, resulta insuficiente y ofensivo.
- La Eufemización del Crimen: Al referirse a la muerte de 20 civiles como un «lamentable incidente» o «efectos colaterales», el grupo armado busca despojar al acto de su naturaleza criminal. No fue un error táctico; fue una violación flagrante al Derecho Internacional Humanitario (DIH).
- La Justificación Histórica: El comunicado dedica gran parte de su extensión a culpar a las «élites», a la «ausencia de canales democráticos» y al «imperialismo norteamericano». Es una retórica desgastada que intenta posicionar al grupo como una víctima de las circunstancias estructurales, eludiendo la responsabilidad individual y colectiva de apretar el gatador.
- La Contradicción de la Paz: Mientras aseguran que su apuesta es la «solución política», sus acciones en el terreno dictan lo contrario. El reconocimiento de la responsabilidad política no devuelve la vida a los campesinos de Cajibío, ni ofrece garantías de no repetición.
Este comunicado es, en esencia, una herramienta de guerra política. Busca mantener abierta una puerta de negociación con el Gobierno mientras mantiene el pie en el acelerador de la violencia para demostrar control territorial.
La Crisis de Liderazgo – El Presidente en el Ojo del Huracán
Mientras el Cauca ardía, el país observaba con estupor la actividad del presidente Gustavo Petro en redes sociales. El fenómeno de la «desconexión presidencial» se ha convertido en el principal argumento de la oposición y en una fuente de profunda desazón para sus seguidores.
La publicación de fotos celebrando su cumpleaños número 66, con mensajes de felicitación y un tono festivo, mientras las morgues del Cauca recibían a las víctimas de la masacre, generó una ola de indignación sin precedentes. No se trata solo de un error de comunicación; se interpreta como una falta de empatía y de sentido de la urgencia.
El mandatario intentó retomar el control de la narrativa anunciando que denunciará a los cabecillas de las disidencias ante la Corte Penal Internacional (CPI). Sin embargo, esta medida es vista por analistas como un gesto simbólico con poco impacto inmediato en la seguridad de los territorios. El contraste entre el «Petro de X (antes Twitter)» y el «Petro Comandante en Jefe» es hoy más agudo que nunca. La sensación de que el Gobierno ha perdido el control del orden público es generalizada.
La «Paz Total» ante el Espejo del Fracaso
La política bandera del gobierno actual atraviesa su hora más baja. La «Paz Total» se concibió como un paraguas para negociar simultáneamente con grupos políticos y estructuras criminales. Sin embargo, la realidad ha demostrado que:
- Falta de Voluntad Real: Los grupos armados han utilizado los ceses al fuego para fortalecerse militarmente y expandir su control social.
- Ausencia de Metodología: Las mesas de diálogo parecen círculos viciosos donde se discuten temas abstractos mientras el territorio sufre ataques concretos.
- El Factor Narcotráfico: Sin una estrategia clara para desmantelar las economías ilícitas que financian a estos grupos, cualquier acuerdo de paz es, en el mejor de los casos, una tregua temporal.
El presidente ha llegado a admitir que la Paz Total enfrenta un «fracaso nacional» en ciertos sectores, pero se niega a dar el giro de 180 grados que muchos sectores le exigen: pasar de la mano tendida a la mano firme de la Constitución.
Opinión: El Precio del Olvido y el Voto del Miedo
La tragedia de este fin de semana no es un hecho aislado; es el síntoma de una nación que se siente huérfana de autoridad. El impacto de estos eventos en la campaña electoral de 2026 es, y será, devastador para las aspiraciones de continuidad del proyecto político actual.
Estamos viendo el renacimiento de la «Seguridad» como el eje gravitacional del voto colombiano. Si en 2022 el país votó por el cambio y la esperanza de una paz esquiva, en 2026 el electorado parece estarse configurando bajo la premisa del miedo y la protección. La derecha y los sectores independientes han encontrado en la masacre de Cajibío y en la «indiferencia del cumpleaños» el combustible perfecto para alimentar un discurso de orden y autoridad que resuena con fuerza en las regiones olvidadas.
El Gobierno ha caído en la trampa de su propia retórica. Al intentar humanizar tanto el conflicto y priorizar el diálogo a toda costa, ha terminado por deshumanizar a las víctimas frente a la opinión pública, que ve cómo los victimarios emiten comunicados desde la comodidad de sus campamentos mientras el presidente celebra entre pasteles y globos.
La deferencia mostrada por el mandatario no es solo un error estético; es un mensaje político de debilidad. En Colombia, el poder que no se ejerce, se pierde. Y hoy, ese poder parece estar más en manos de los fusiles del EMC que en el Palacio de Nariño. Si el Gobierno no logra demostrar en las próximas semanas una victoria militar contundente o un control real del territorio, la «Paz Total» será recordada no como un noble sueño, sino como la alfombra roja que le permitió al terrorismo volver a sentarse a la mesa del país.
El 31 de mayo, los colombianos no solo elegirán un nombre; elegirán entre la persistencia en un modelo de paz que parece agonizar o el regreso a una política de seguridad que, aunque dolorosa en el pasado, hoy se perfila como el único refugio ante la barbarie. La masacre del Cauca ha escrito, con sangre, el primer capítulo de la derrota o el triunfo en las urnas.
Pregunta para el debate: ¿Es posible rescatar la legitimidad de la «Paz Total» después de una masacre de civiles y una respuesta presidencial tan cuestionada, o estamos presenciando el fin de una era política? ¿Qué medidas crees que debería tomar el Gobierno para recuperar la confianza en las regiones afectadas?

