La respuesta a la emergencia combina ayudas humanitarias, vigilancia epidemiológica y acompañamiento emocional en Manizales y municipios afectados.



A tres semanas del sismo del 10 de agosto, Manizales y Caldas mantienen activas distintas líneas de atención para las comunidades afectadas: la Alcaldía, la UGR y la Cruz Roja continúan entregando subsidios de arrendamiento y alimentos; una empresa privada aportó 5,5 toneladas de ayudas; la Territorial de Salud habilitó un nuevo punto para recibir muestras y ocho municipios recibirán refuerzo en atención psicosocial.
El sismo del pasado 10 de agosto dejó una emergencia cuya atención continúa más allá de los primeros días. Mientras algunas familias todavía necesitan apoyo para resolver necesidades básicas y encontrar alternativas de vivienda, las autoridades de Manizales y Caldas mantienen en marcha mecanismos de asistencia humanitaria, vigilancia en salud pública y acompañamiento psicológico para enfrentar las consecuencias sociales y emocionales del desastre.
La respuesta actual combina la entrega directa de ayudas a las familias damnificadas, la llegada de donaciones procedentes de otras ciudades, la reorganización de servicios de salud afectados por el terremoto y la activación de protocolos especiales para atender a comunidades, equipos psicosociales y organismos de socorro que estuvieron en primera línea durante la emergencia.
Subsidios, alimentos y acompañamiento en un mismo operativo
En Manizales, la Alcaldía, la Unidad de Gestión del Riesgo —UGR— y la Cruz Roja Seccional Caldas mantienen un operativo destinado a garantizar la entrega de subsidios de arrendamiento y ayudas humanitarias de emergencia a las familias afectadas por el sismo.

La operación se desarrolla en la sede de la Cruz Roja Seccional Caldas, donde se dispuso un esquema logístico para organizar el ingreso y la atención de los grupos familiares.
El procedimiento utiliza un sistema de turnos que permite avanzar de manera secuencial por diferentes estaciones de verificación. En el proceso, las familias reciben el pago en efectivo del subsidio de arrendamiento y un kit de alimentos.
La atención no se limita a la entrega de recursos y mercados. De manera paralela, el equipo psicosocial de la UGR dispone de un área de bienestar encargada de brindar soporte emocional y resolver inquietudes relacionadas con los censos y los procesos de registro.
El objetivo, de acuerdo con la Unidad de Gestión del Riesgo, es mantener una atención organizada y digna para las familias afectadas mientras avanzan los diagnósticos sobre las condiciones de las viviendas y la infraestructura.
El director de la UGR de Manizales, Diego Armando Rivera Gutiérrez, explicó que el operativo fue diseñado para integrar las diferentes etapas de atención.
“Nos encontramos en las instalaciones de la Cruz Roja para dar continuidad a la entrega de las ayudas humanitarias y el subsidio de arrendamiento a través de nuestro operador logístico”.
Rivera señaló que el protocolo contempla recepción, orientación técnica y acompañamiento psicosocial, con el propósito de alcanzar la totalidad de las familias impactadas por el evento sísmico.
La atención también recoge el testimonio de quienes han recibido estos apoyos. Estefanía Cuestas, damnificada por el terremoto, agradeció la asistencia recibida y destacó que el subsidio de arrendamiento y el mercado constituyen un respaldo para quienes perdieron su vivienda.
“Quiero expresar mi agradecimiento a ambas instituciones por no dejarnos solos a quienes nos quedamos sin vivienda”.
La articulación entre la Alcaldía, la UGR y los organismos humanitarios busca mantener una cobertura constante y ofrecer un alivio temporal frente al impacto socioeconómico generado por la emergencia.
La solidaridad llegó desde cuatro ciudades
A esa respuesta institucional se sumó la solidaridad del sector privado.

La multinacional TP llegó a Manizales con 5,5 toneladas de ayudas, recolectadas gracias a las donaciones realizadas por sus colaboradores en cuatro ciudades del país donde la compañía tiene presencia.
Un grupo de voluntarios viajó hasta la capital de Caldas para entregar los donativos y participar directamente en las labores de apoyo.
Además de llevar los elementos recolectados, los voluntarios se incorporaron al trabajo de separación, revisión y organización de las ayudas en el centro de acopio del Coliseo Menor.
David Pinzón, especialista de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de TP, explicó que la empresa quiso acompañar de manera presencial a la ciudad y a las familias afectadas.
“Hoy estamos acá con nuestro cuerpo de voluntarios apoyando a esta maravillosa ciudad. Trajimos ayudas que son donadas por todos nuestros colaboradores”.
Las 5,5 toneladas están conformadas por alimentos e insumos de primera necesidad. Detrás de las cajas y los elementos recibidos existen aportes de personas que, desde diferentes ciudades del país, decidieron participar en la respuesta a la emergencia.
La presencia de los voluntarios también dejó una lectura que trasciende el volumen de las donaciones: el encuentro con una ciudad que, pese a las afectaciones causadas por el sismo, mantiene su capacidad para organizarse, recibir ayuda y continuar adelante.
Así, los donativos se incorporan a una red de asistencia que suma instituciones públicas, organismos de socorro, empresas y ciudadanos.
La vigilancia sanitaria tuvo que cambiar de sede
La emergencia también obligó a las autoridades de salud a adaptar sus mecanismos de operación.

Las instalaciones de la Dirección Territorial de Salud de Caldas (DTSC) resultaron afectadas por el sismo, por lo que la entidad habilitó un nuevo punto para garantizar la recepción de muestras destinadas a la vigilancia de enfermedades de interés en salud pública.
La medida está dirigida especialmente a los laboratorios del departamento, las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud —IPS— y las Empresas Sociales del Estado —ESE—.
El propósito es mantener la continuidad de los procesos de vigilancia epidemiológica y asegurar el seguimiento oportuno de los eventos de interés en salud pública, pese a las condiciones generadas por la emergencia.
El nuevo punto de recepción funciona en el Hospital San Isidro, ubicado en la vereda La Palma, en el municipio de Manizales.
La subdirectora encargada de Salud Pública de la DTSC, Gloria Inés Saldarriaga, informó que la recepción de muestras se realizará de lunes a jueves entre 8:00 de la mañana y 12:00 del mediodía, y de 1:00 de la tarde a 4:00 de la tarde.
Los viernes, el horario será de 7:00 de la mañana a 12:00 del mediodía.
La decisión permite mantener activo un componente que no siempre resulta visible dentro de una emergencia: la vigilancia de las enfermedades y la capacidad del sistema sanitario para detectar y hacer seguimiento a eventos que puedan representar riesgos para la población.
El traslado temporal de esta operación evidencia que la recuperación de la institucionalidad también implica encontrar espacios alternativos para mantener servicios esenciales mientras las instalaciones afectadas son recuperadas.
Ocho municipios requieren refuerzo psicosocial
La recuperación tampoco termina cuando se retiran los escombros o se estabilizan las condiciones físicas de una emergencia.


La Gobernación de Caldas, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y la Jefatura de Gestión del Riesgo, activó el Protocolo de Atención Psicosocial en Emergencias y Desastres para identificar las necesidades existentes en los municipios y reforzar el acompañamiento durante la etapa posterior al sismo.
Como primer paso, la Jefatura de Gestión del Riesgo realizó un sondeo entre los responsables de salud de los municipios del departamento para conocer las necesidades de atención psicosocial y la capacidad instalada disponible en cada territorio.
El diagnóstico identificó ocho municipios que requieren refuerzo en atención psicosocial:
Riosucio, Villamaría, Marmato, Supía, Victoria, Aranzazu, La Merced y Risaralda.
La trabajadora social de la Jefatura de Gestión del Riesgo de Caldas, Luz Aydee Valero, explicó que el protocolo se activa cuando un municipio supera su capacidad de respuesta frente a una situación de crisis.
Para avanzar en la respuesta, la Gobernación estableció acercamientos con la Dirección Territorial de Salud de Caldas, entidad que lidera y coordina las acciones de salud mental en el departamento.
El trabajo también incorpora otros aliados. Entre ellos se encuentran el Colegio Colombiano de Psicólogos, la Universidad Javeriana y la Universidad Católica Luis Amigó.
Desde la propia Gobernación participan, además, la Secretaría de Gobierno y el equipo psicosocial de Seguridad y Salud en el Trabajo.
La lógica es sumar capacidades existentes y evitar que la atención de las consecuencias emocionales del desastre dependa de una sola institución.
Los primeros talleres comenzarán en Riosucio y Marmato
El diagnóstico ya se traduce en acciones concretas.
La Gobernación anunció el inicio de los talleres posterremoto de recuperación emocional, dirigidos tanto a los equipos psicosociales como a los organismos de socorro que actuaron como primeros respondientes durante la emergencia.
Las primeras jornadas están programadas para el jueves 3 de septiembre en Riosucio y Marmato, dos de los municipios identificados con necesidad de refuerzo.
La psicóloga de la Jefatura de Gestión del Riesgo Departamental, Viviana García Cardona, explicó que estos espacios buscan ofrecer herramientas para procesar las experiencias vividas durante la emergencia y avanzar progresivamente en la recuperación emocional.
Los talleres contemplan 11 momentos orientados a ese proceso.
Entre los componentes previstos se encuentra el reconocimiento de las emociones y la entrega de herramientas destinadas a recuperar de manera progresiva la calma y la tranquilidad después de las situaciones experimentadas durante el sismo y las labores de respuesta.
El enfoque reconoce una realidad que puede quedar oculta después de una emergencia: quienes ayudan también pueden necesitar ayuda.
Los organismos de socorro, los trabajadores de los equipos psicosociales y otros primeros respondientes estuvieron expuestos directamente a situaciones de crisis, y por ello forman parte de la población a la que se dirige esta estrategia.
La emergencia cambia de fase, pero no desaparece
Las cuatro acciones muestran cómo la respuesta al sismo del 10 de agosto ha entrado en una etapa diferente.
En Manizales, las familias damnificadas continúan recibiendo subsidios de arrendamiento y alimentos, mientras los equipos técnicos y psicosociales acompañan los procesos de registro y atención.
La solidaridad externa se suma a esa respuesta con 5,5 toneladas de ayudas aportadas por colaboradores de una empresa privada y organizadas con participación de voluntarios en el centro de acopio.
En el sector salud, la DTSC adapta su operación y habilita una sede alternativa para mantener la recepción de muestras y la vigilancia epidemiológica pese a las afectaciones físicas que sufrió su infraestructura.
Y en los municipios donde la capacidad de respuesta psicosocial requiere refuerzo, la Gobernación activa protocolos, articula instituciones y comienza a desplegar talleres de recuperación emocional.
Son respuestas distintas para una misma emergencia, pero todas apuntan hacia un principio común: la recuperación no puede medirse únicamente por la reconstrucción de las estructuras.
Una familia que perdió su vivienda necesita un lugar donde vivir y recursos para cubrir sus necesidades básicas. Un laboratorio requiere un canal para entregar las muestras que permiten mantener la vigilancia sanitaria. Un rescatista que estuvo durante horas atendiendo la emergencia puede necesitar herramientas para procesar lo que vivió. Y una comunidad necesita recuperar no solamente sus espacios físicos, sino también la sensación de seguridad y continuidad.
Por eso, mientras continúan los diagnósticos de infraestructura y se definen las soluciones de mediano y largo plazo, la red de respuesta permanece activa.
La Alcaldía de Manizales, la Unidad de Gestión del Riesgo, la Cruz Roja, la Gobernación de Caldas, la Dirección Territorial de Salud, organismos de socorro, empresas privadas, universidades y organizaciones profesionales participan, desde diferentes frentes, en una recuperación que exige mantener la atención sobre las necesidades materiales, sanitarias y emocionales.
La Gobernación de Caldas reiteró que las personas que requieran apoyo u orientación pueden acudir a las administraciones municipales para canalizar sus necesidades y conocer las rutas de atención disponibles.
Tres semanas después del sismo, la emergencia sigue teniendo rostro humano. Y la recuperación, por tanto, también.

