Después del sismo, Caldas pone la salud mental en el centro de la recuperación

Salud, Deporte & Cuidado

Caldas fortalece los primeros auxilios psicológicos para acompañar las secuelas emocionales que dejó el terremoto.

La Dirección Territorial de Salud de Caldas fortalece la atención en salud mental tras el terremoto del 10 de agosto mediante capacitaciones en primeros auxilios psicológicos para docentes, orientadores escolares y personal de salud, con el propósito de acompañar a las personas afectadas, identificar señales emocionales y facilitar apoyo oportuno durante la recuperación.


La DTSC fortalece los primeros auxilios psicológicos y advierte sobre señales emocionales que pueden aparecer después de una emergencia.

La recuperación tras el terremoto del 10 de agosto también pasa por atender las consecuencias emocionales que pueden experimentar las personas afectadas. Por eso, la Dirección Territorial de Salud de Caldas (DTSC) fortalece la atención en salud mental mediante capacitaciones en primeros auxilios psicológicos dirigidas a docentes, orientadores escolares y personal sanitario que participa en la respuesta a la emergencia.

La estrategia parte de una realidad que puede quedar oculta después de atender los daños físicos: el impacto emocional de un desastre puede aparecer o hacerse más evidente después de que pasa la fase inicial de la emergencia.

Del daño físico a la recuperación emocional

Durante una emergencia, la prioridad inmediata suele concentrarse en rescatar personas, atender heridas, evaluar viviendas y garantizar condiciones básicas de seguridad.

Pero una vez superada esa primera fase, aparecen otras necesidades.

La DTSC está fortaleciendo precisamente ese componente mediante capacitaciones en primeros auxilios psicológicos, dirigidas a diferentes actores que tienen contacto con las comunidades afectadas.

Gloria Inés Saldarriaga, subdirectora encargada de Salud Pública de la DTSC, explicó que estas capacitaciones se han desarrollado con docentes, orientadores escolares y personal de salud, con el propósito de entregar herramientas para acompañar emocionalmente a quienes vivieron la emergencia.

“Esta función es muy importante para el apoyo que viene posterior a la estabilización física de todas las víctimas”, señaló la funcionaria.

Gloria Inés Saldarriaga, subdirectora (e) de Salud Pública de la DTSC

La estrategia parte además de un principio fundamental: los primeros auxilios psicológicos no están reservados exclusivamente para especialistas.

De acuerdo con Saldarriaga, pueden ser brindados por cualquier persona que cuente con la capacitación necesaria.

Esto amplía la capacidad de respuesta porque convierte a quienes están cerca de las comunidades —docentes, orientadores, personal sanitario y otros actores capacitados— en posibles primeros apoyos frente a una situación emocional difícil.

Las señales que no deberían minimizarse

Después de un terremoto, el miedo puede permanecer incluso cuando ya terminó el movimiento.

La DTSC llamó la atención sobre diferentes manifestaciones emocionales que pueden aparecer en las personas afectadas.

Entre ellas están:

  • Miedo y sobresalto.
  • Dificultad para dormir.
  • Tensión.
  • Mayor sensibilidad ante ruidos o movimientos.
  • Depresión.
  • Estrés postraumático.

Reconocer estas señales es importante porque permite que familiares, amigos, docentes y miembros de la comunidad identifiquen cuándo alguien puede necesitar acompañamiento.

La recomendación institucional es no minimizar estas reacciones.

El hecho de que una persona no presente lesiones físicas no significa necesariamente que haya salido emocionalmente ilesa de la emergencia.

Escuchar también es una forma de ayudar

La atención emocional no siempre comienza en un consultorio.

En muchos casos puede comenzar con algo tan sencillo como permanecer cerca, escuchar y transmitir seguridad.

La subdirectora encargada de Salud Pública de la DTSC resumió ese enfoque al señalar:

“Todos podemos escuchar, todos podemos ayudar, todos podemos abrazar”.

Y añadió: “Si bien el apoyo desde lo físico es importante, también desde lo emocional juega un papel muy importante para salvar vidas”.

El mensaje adquiere especial relevancia en una emergencia que ha afectado a familias y comunidades en diferentes municipios de Caldas.

La recuperación, en ese contexto, no consiste únicamente en reparar viviendas, entregar ayudas o reconstruir infraestructura.

También implica recuperar rutinas, restablecer sensación de seguridad y acompañar a quienes pueden estar atravesando miedo, ansiedad, tristeza o estrés después de lo ocurrido.

La escuela como espacio de acompañamiento

La inclusión de docentes y orientadores escolares dentro de las capacitaciones tiene una importancia particular.

Las instituciones educativas son espacios donde pueden identificarse cambios en el comportamiento de niños, niñas y adolescentes después de una situación traumática.

Los profesores y orientadores tienen contacto cotidiano con los estudiantes y pueden advertir modificaciones en sus comportamientos, dificultades de concentración, temor, alteraciones del sueño reportadas por las familias u otras señales que ameriten atención.

La capacitación busca precisamente entregar herramientas para que esos actores sepan cómo acompañar y cuándo resulta necesario orientar hacia servicios especializados.

La salud mental, de esta manera, deja de ser un asunto exclusivamente clínico y se incorpora a la respuesta comunitaria frente a una emergencia.

Dónde pedir ayuda

La DTSC recordó que las personas que atraviesen una situación de crisis emocional o consideren que necesitan apoyo pueden acudir a líneas gratuitas de orientación.

Línea 155: atención disponible las 24 horas para escuchar, orientar y acompañar.

Línea Nacional de Salud Mental 106: servicio gratuito en todo el país para recibir orientación y apoyo en salud mental.

La recomendación institucional es no esperar a que una situación emocional se agrave para pedir ayuda.

Buscar acompañamiento oportunamente también forma parte de la recuperación.

Una emergencia no termina cuando deja de temblar

El terremoto del 10 de agosto dejó una agenda de recuperación que incluye infraestructura, vivienda, asistencia humanitaria, economía y servicios públicos.

Pero existe otra dimensión que no siempre queda registrada en los censos de daños: la huella emocional de la emergencia.

Una vivienda puede ser reparada.

Una carretera puede ser reconstruida.

Un techo puede ser reemplazado.

Pero el miedo de volver a dormir en una casa después de un terremoto, la angustia ante un nuevo movimiento o la alteración de las rutinas familiares requieren otro tipo de acompañamiento.

Por eso, el fortalecimiento de los primeros auxilios psicológicos representa una pieza importante dentro de la respuesta de salud pública.

No reemplaza la atención profesional cuando esta es necesaria, pero puede facilitar un primer acompañamiento y ayudar a identificar oportunamente a quienes requieren apoyo adicional.

La recuperación de Caldas tendrá entonces una dimensión visible y otra menos evidente.

La primera se puede observar en las obras, los materiales, las viviendas y los espacios reconstruidos.

La segunda ocurre en las personas.

Y atenderla también hace parte de reconstruir.

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