Arte, diversidad y patrimonio republicano se encuentran esta semana en dos espacios que invitan a mirar la ciudad desde otras perspectivas.


Manizales tiene muchas maneras de contar quién es. Puede hacerlo a través de las historias de quienes la habitan, de las voces que han tenido que enfrentar discriminación y racismo, pero también mediante sus edificios, sus calles y esa arquitectura republicana que forma parte de la memoria urbana. Esta semana, dos iniciativas ponen esas distintas formas de memoria en conversación: la exposición ‘Mi nombre no es’ y la actualización del diagnóstico del patrimonio republicano después del sismo.
Son dos escenarios diferentes, pero comparten una pregunta de fondo: ¿qué decide conservar una ciudad y qué necesita cambiar para reconocerse en toda su diversidad?
Una de las propuestas lo hace desde la fotografía y el audiovisual, recogiendo testimonios de personas afrodescendientes, sexualmente diversas y con discapacidad. La otra revisa las condiciones actuales de un conjunto de inmuebles que constituye una parte fundamental de la memoria arquitectónica de Manizales, en un momento marcado por las nuevas circunstancias que dejó la emergencia sísmica.
‘Mi nombre no es’: cuando una fotografía también cuestiona los prejuicios
En la Casa para la Dignidad de las Mujeres, una exposición utiliza fotografías, audiovisuales y testimonios para poner sobre la mesa experiencias que muchas veces permanecen fuera de las conversaciones cotidianas.



Se llama ‘Mi nombre no es’ y reúne las voces de personas afrodescendientes, sexualmente diversas y con discapacidad que decidieron compartir sus experiencias relacionadas con discriminación, racismo y violencias simbólicas.
La iniciativa cuenta con el respaldo del programa de Estímulos e Iniciativas Culturales y parte de una idea sencilla pero potente: el arte puede servir para abrir conversaciones sobre aquello que una sociedad necesita reconocer.
La muestra no busca solamente presentar imágenes.
También busca que quienes la visiten escuchen otras experiencias y puedan cuestionar expresiones, prejuicios y comportamientos que reproducen formas de discriminación.
Carolina Escobar Ramírez, jefe de la Unidad de Fomento al Desarrollo de la Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género, destacó precisamente el papel que pueden cumplir estas iniciativas.
“Desde la Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género reconocemos la importancia del arte y la cultura. Por eso, a través del programa Estímulos Culturales apoyamos estas iniciativas. Los esperamos hasta el primero de octubre en la Casa para que conozcan la exposición fotográfica y audiovisual Mi nombre no es, que busca sensibilizar a toda la ciudadanía”.
Una exposición que ha cambiado con el tiempo
‘Mi nombre no es’ no nació con la amplitud temática que tiene actualmente.
El proyecto comenzó en 2022 como una iniciativa de un grupo de mujeres de Manizales que buscaba reivindicar sus derechos y visibilizar el acoso callejero.
Desde sus primeras etapas, la propuesta mostró una relación entre diferentes formas de violencia. Las creadoras identificaron cómo las violencias de género pueden adquirir dimensiones adicionales cuando se cruzan con el racismo.
Posteriormente, la exposición amplió su mirada para incorporar las voces de hombres y mujeres afrodescendientes que habían experimentado situaciones de racismo.
En su edición actual, el proyecto vuelve a ampliar el campo de testimonios.
A las experiencias relacionadas con género y racismo se sumaron las voces de personas sexualmente diversas y con discapacidad.
El resultado es una muestra que reúne distintas experiencias de discriminación y que busca mostrar que las diferencias pueden convertirse en motivo de exclusión cuando están acompañadas de prejuicios y estereotipos.
Del testimonio individual a una conversación colectiva
Laura Noviteño, fotógrafa oriunda de Buenaventura, y Tatiana Zapata, gestora cultural y comunicativa y productora de la exposición, explicaron la evolución del proyecto.
El recorrido de la muestra permite entender que no se trata de una iniciativa construida alrededor de una sola problemática.
Su transformación ha respondido a la incorporación progresiva de nuevas voces.
Primero estuvieron las mujeres y la denuncia del acoso callejero. Después llegaron testimonios de personas afrodescendientes que vivían situaciones de racismo. Ahora se incorporan experiencias de personas sexualmente diversas y con discapacidad.
Cada incorporación amplía la conversación.
Y también plantea una idea importante sobre la cultura: una exposición puede cambiar cuando aparecen nuevas voces y cuando una sociedad reconoce que existen experiencias que necesitan ser escuchadas.
Llevar las historias a más lugares
Las creadoras de ‘Mi nombre no es’ tienen además un propósito que va más allá de la actual sede.
La intención es llevar la exposición a diferentes espacios públicos y privados de Manizales para ampliar el número de personas que puedan conocer sus mensajes.
La apuesta implica sacar la conversación de un único escenario y llevarla a lugares donde puedan encontrarse públicos diferentes.
La fotografía y el audiovisual funcionan allí como herramientas para acercar experiencias personales a quienes quizá nunca hayan vivido situaciones similares.
El proyecto cuenta con el respaldo de la Alcaldía de Manizales, la Secretaría de Cultura y Civismo y la Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género, mediante la convocatoria de estímulos que hizo posible su desarrollo.
La otra memoria de la ciudad
Mientras ‘Mi nombre no es’ trabaja con las historias de personas y sus experiencias, otro proceso cultural se ocupa de una memoria construida en ladrillo, madera, fachadas, calles y edificios.
Se trata de la actualización del diagnóstico del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Conjunto de Inmuebles de Arquitectura Republicana de Manizales.
La socialización del capítulo de Análisis y Diagnóstico estaba prevista anteriormente, pero tuvo que ser reprogramada debido a la emergencia ocasionada por el sismo que afectó a la ciudad.
Ahora el encuentro está programado para el jueves 1 de octubre de 2026, a las 10:00 de la mañana, en el Auditorio del Banco de la República.
El propósito es presentar a la ciudadanía los resultados de la revisión y actualización del documento y poner en común las condiciones actuales del patrimonio republicano de Manizales.
El sismo cambió las condiciones del diagnóstico
La actualización adquiere una importancia particular porque el patrimonio arquitectónico no permanece congelado en el tiempo.
Los inmuebles que hacen parte del conjunto republicano enfrentan ahora unas condiciones diferentes después de la emergencia sísmica.
Por eso, el diagnóstico requiere incorporar la situación actual y los retos que surgieron para la protección, recuperación y conservación de estos bienes.
La revisión no consiste simplemente en actualizar un documento administrativo.
El diagnóstico constituye una herramienta para conocer las condiciones del patrimonio y disponer de información que permita orientar decisiones relacionadas con su manejo y protección.
Después de una emergencia, esa información adquiere una dimensión adicional.
¿Qué condiciones tienen actualmente los inmuebles? ¿Qué situaciones requieren atención? ¿Qué retos aparecen para conservarlos? ¿Cómo deben incorporarse las nuevas circunstancias al proceso de protección patrimonial?
La socialización del jueves busca precisamente compartir los resultados de ese análisis.
Una ciudad que necesita saber qué conserva
El Conjunto de Inmuebles de Arquitectura Republicana representa una parte fundamental de la memoria urbana y arquitectónica de Manizales.
Los edificios patrimoniales no son únicamente construcciones antiguas.
Son parte del relato físico de una ciudad.
Sus características arquitectónicas permiten reconocer períodos, formas de construir y transformaciones que han acompañado el crecimiento urbano.
Por eso, protegerlos requiere conocerlos.
Un diagnóstico actualizado permite disponer de información sobre sus condiciones y constituye un insumo para orientar las decisiones relacionadas con su protección y manejo.
En el contexto posterior al sismo, esa tarea adquiere una nueva dimensión: conservar el patrimonio implica también comprender qué cambió y qué respuestas requieren esas nuevas circunstancias.
Dos exposiciones de la ciudad
A primera vista, una exposición sobre discriminación y un diagnóstico sobre arquitectura republicana parecen pertenecer a mundos completamente diferentes.
Pero ambos procesos hablan de memoria.
‘Mi nombre no es’ conserva y hace visibles testimonios de personas que han vivido experiencias de discriminación, racismo o violencias simbólicas.
El diagnóstico del patrimonio republicano busca conservar información sobre edificios que forman parte de la memoria arquitectónica de la ciudad.
En un caso, la memoria está en la voz y en la experiencia.
En el otro, está en los espacios construidos.
Ambos requieren una acción común: mirar antes de decidir qué hacer con aquello que una ciudad considera parte de sí misma.
Cultura también es preguntarse quiénes somos
La cultura no está únicamente en los escenarios tradicionales ni en las expresiones artísticas.
También aparece cuando una ciudad se pregunta cómo representa a sus habitantes, qué historias escucha y qué elementos de su pasado decide proteger.
‘Mi nombre no es’ plantea esas preguntas desde las experiencias de personas afrodescendientes, sexualmente diversas y con discapacidad.
El patrimonio republicano las plantea desde la arquitectura que ha acompañado la historia urbana de Manizales.
Una trabaja con imágenes y testimonios.
La otra, con análisis y diagnóstico.
Pero ambas terminan mirando hacia el mismo lugar: la ciudad que existe hoy y la ciudad que quiere conservar para mañana.
Dos citas para esta semana
La exposición ‘Mi nombre no es’ permanece abierta al público hasta el 1 de octubre, entre las 2:00 p. m. y las 4:30 p. m., en la Casa para la Dignidad de las Mujeres.
El espacio está abierto para quienes quieran conocer la propuesta y acercarse a las historias que reúne.
Por otra parte, el jueves 1 de octubre de 2026, a las 10:00 a. m., la ciudadanía podrá asistir al Auditorio del Banco de la República a la socialización de la actualización del capítulo de Análisis y Diagnóstico del PEMP del Conjunto de Inmuebles de Arquitectura Republicana.
En ambos casos, la invitación tiene un componente que va más allá de asistir.
En la exposición, escuchar.
En el diagnóstico, conocer.
Y en ambos, participar de una conversación sobre la ciudad.
Manizales entre lo que recuerda y lo que quiere cambiar
Las ciudades también se construyen con las historias que deciden contar.
Algunas quedan en fotografías. Otras, en testimonios. Algunas sobreviven en edificios que resisten décadas y otras necesitan ser recuperadas para no desaparecer.
Esta semana, Manizales tiene dos oportunidades para acercarse a esas memorias.
‘Mi nombre no es’ propone escuchar voces que han vivido discriminación y cuestionar los prejuicios que pueden reproducirse en la vida cotidiana.
La actualización del diagnóstico del patrimonio republicano propone mirar nuevamente los inmuebles que forman parte de la memoria arquitectónica, ahora bajo las condiciones que dejó el sismo.
Una ciudad que se mira a sí misma también puede reconocer aquello que necesita proteger y aquello que necesita transformar.
Y quizá ahí está el punto de encuentro entre ambas iniciativas: la memoria no sirve solamente para recordar. También puede ayudar a decidir qué ciudad se quiere construir a partir de lo aprendido.
Agenda
Exposición ‘Mi nombre no es’
Lugar: Casa para la Dignidad de las Mujeres
Hasta: jueves 1 de octubre de 2026
Horario: 2:00 p. m. a 4:30 p. m.
Contenido: muestra fotográfica y audiovisual sobre experiencias de discriminación, racismo y violencias simbólicas.
Socialización del diagnóstico del patrimonio republicano
Lugar: Auditorio del Banco de la República
Fecha: jueves 1 de octubre de 2026
Hora: 10:00 a. m.
Tema: resultados de la revisión y actualización del capítulo de Análisis y Diagnóstico del PEMP del Conjunto de Inmuebles de Arquitectura Republicana de Manizales.

