Educación en Manizales: aulas que enseñan a decidir, convivir y crear

Educación, Ciencia & Futuro

Tres experiencias educativas muestran cómo las aulas de Manizales también son espacios para prevenir violencias, cuidar proyectos de vida y desarrollar creatividad.

Manizales, septiembre de 2026. La educación en Manizales está saliendo de las aulas entendidas únicamente como espacios para transmitir conocimientos. En instituciones urbanas y rurales, distintas iniciativas están llevando a estudiantes, docentes y familias conversaciones sobre equidad, sexualidad, derechos, prevención de violencias, creatividad y habilidades para la vida.

Tres experiencias desarrolladas recientemente muestran esa diversidad de enfoques. En la Institución Educativa Siete de Agosto, padres de familia, docentes y directivos participaron en una jornada sobre violencia intrafamiliar, violencia de género, límites y crianza. En la vereda Morrogacho, estudiantes de la Institución Educativa Adolfo Hoyos Ocampo participaron en actividades de prevención del embarazo en la adolescencia, derechos sexuales y reproductivos y toma de decisiones. Y en las instituciones rurales, el proyecto “La magia del pensamiento creativo” utilizó el aprendizaje de la magia como una herramienta para estimular la atención, la concentración, el razonamiento y la resolución de conflictos.

Son experiencias distintas, pero comparten una idea: educar también significa entregar herramientas para enfrentar situaciones cotidianas, reconocer derechos, construir relaciones respetuosas y desarrollar capacidades que pueden acompañar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes durante su proyecto de vida.

Educar para prevenir las violencias también empieza en casa

La Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género de Manizales llevó a la Institución Educativa Siete de Agosto una jornada dirigida a padres de familia, docentes y directivos, con el propósito de abrir una conversación alrededor de la violencia intrafamiliar, la violencia de género y las formas en que los adultos pueden acompañar a niños, niñas y adolescentes.

La actividad planteó una reflexión sobre asuntos que hacen parte de la vida familiar y escolar: cómo establecer límites, cómo fortalecer la crianza y cómo reconocer situaciones que pueden convertirse en diferentes formas de violencia.

La secretaria de la Mujer y Equidad de Género de Manizales, Gladys Galeano Martínez, destacó precisamente la importancia de llevar estos espacios directamente a las comunidades educativas.

“Hablamos de poner límites, cómo es hacerlo, cómo acompañar a nuestros hijos”.

La funcionaria explicó que este tipo de encuentros permiten compartir conocimientos y experiencias que pueden contribuir a la prevención de las violencias y a la construcción de ambientes familiares más respetuosos y protectores.

La jornada también abrió un espacio de diálogo con las familias sobre las situaciones que pueden presentarse al interior de los hogares y sobre el papel de los adultos en la construcción de relaciones basadas en el respeto y la protección.

La intención no fue limitar la conversación al espacio escolar. La propuesta buscó que las reflexiones pudieran trasladarse a los hogares y convertirse en herramientas para la vida cotidiana.

Una conversación que también involucra a docentes y familias

Para Hugo Alberto Cardona Arias, docente orientador de la Institución Educativa Siete de Agosto, el acompañamiento institucional permitió abordar directamente con las familias un asunto que ha generado dificultades durante años.

“Estuvieron acompañándonos hoy en una charla, en una actividad con padres de familia, con docentes y con directivos, hablando sobre un tema bien importante, bien interesante, que es la violencia de género”.

El docente destacó además la posibilidad de que padres y madres salieran del encuentro con nuevas herramientas para reconocer y comprender este tipo de situaciones.

“Lo importante es que nuestros padres de familia ahora, esas mujeres y esos hombres, ya pueden llevarse una idea diferente de lo que es violencia de género”.

La apuesta, en ese sentido, conecta la educación formal con el entorno familiar. Las instituciones educativas no solamente reciben estudiantes: también pueden convertirse en escenarios donde las familias encuentran información, orientación y oportunidades para conversar sobre asuntos que afectan la convivencia.

Para María Rocío Quintero, madre de familia participante, la jornada representó una oportunidad para adquirir herramientas relacionadas con la crianza y las relaciones familiares.

“Me parece muy importante que nos hayan dado esta oportunidad”.

Desde la institución también se planteó el interés de dar continuidad a estos encuentros con la Secretaría de las Mujeres.

La experiencia en el Siete de Agosto muestra así una dimensión de la educación que ocurre más allá de los contenidos académicos: acompañar a las familias, promover relaciones respetuosas y contribuir a prevenir violencias desde los primeros espacios de socialización.


Sexualidad, derechos y proyectos de vida: hablar también es prevenir

Otra de las experiencias desarrolladas en Manizales tuvo como protagonistas a adolescentes y jóvenes, esta vez alrededor de la prevención del embarazo en la infancia y la adolescencia, los derechos sexuales y reproductivos y la toma de decisiones.

Entre el 21 y el 25 de septiembre se conmemora en Colombia la Semana Andina de Prevención del Embarazo en la Infancia y la Adolescencia, una iniciativa orientada a acercar información confiable a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, promover sus derechos sexuales y reproductivos y contribuir a la construcción de proyectos de vida.

En Manizales, las actividades son lideradas por las áreas de Salud Sexual y Reproductiva y Materno Infantil de la Secretaría de Salud Pública, en articulación con Profamilia.

El propósito es llevar orientación y herramientas de prevención directamente a las instituciones educativas y a las comunidades, de manera que los jóvenes puedan acceder a información confiable y resolver inquietudes sobre sexualidad y salud reproductiva.

Uno de estos encuentros se realizó en la Institución Educativa Adolfo Hoyos Ocampo, ubicada en la vereda Morrogacho.

Allí, los estudiantes participaron en una conversación sobre prevención del embarazo, derechos y toma de decisiones. El espacio permitió resolver inquietudes y abordar el tema de una manera cercana, con énfasis en la importancia de contar con información adecuada antes de tomar decisiones que pueden incidir en sus proyectos de vida.

La estrategia también parte de una realidad contemporánea: buena parte de la información que reciben los adolescentes circula por redes sociales o mediante conversaciones entre compañeros.

Por eso, las jornadas promueven la consulta de fuentes confiables y el acercamiento a profesionales y servicios de salud cuando existen dudas relacionadas con sexualidad y salud reproductiva.

La prevención, en este caso, no se limita a entregar información. También implica generar confianza para preguntar, reconocer derechos y tomar decisiones informadas.

La Secretaría de Salud Pública continuará desarrollando encuentros en instituciones educativas y conversatorios con adolescentes y jóvenes.

Escuchar a los estudiantes forma parte de esa estrategia preventiva. La invitación es a preguntar, informarse y hablar sin miedo, entendiendo que las decisiones relacionadas con el autocuidado también tienen relación con las oportunidades y con los proyectos de vida.


Cuando aprender también significa crear

En las instituciones educativas rurales de Manizales, otra experiencia encontró en la magia una forma diferente de estimular el aprendizaje.

Se trata del proyecto “La magia del pensamiento creativo”, ganador de Estímulos Culturales y Artísticos 2026 y liderado por el artista John Anderson Duque, conocido como “El Mago”.

La iniciativa llevó talleres de magia a estudiantes del municipio y utilizó esta práctica artística como una herramienta para trabajar habilidades como la atención, la concentración, la motricidad, el razonamiento y la capacidad de resolver conflictos.

La propuesta partió de una idea sencilla: aprender un truco puede convertirse también en un ejercicio de observación, memoria, coordinación, perseverancia y resolución de problemas.

John Anderson Duque explicó que el proyecto buscaba ir más allá de enseñar determinados trucos.

“El proyecto como tal se basa en enseñar, no solamente que ellos aprendan magia, sino en desarrollar todas esas actividades motrices (…), la capacidad de razonamiento, la capacidad de resolver conflictos que no solamente sirven para el momento, sino para aplicarlo durante su proyecto de vida”.

El proyecto llegó a comunidades rurales y vulnerables de la ciudad, llevando una actividad artística directamente a las aulas.

En la Institución Educativa Rural Carabobo, la docente Elsa María Álvarez Salazar destacó la manera en que las jornadas aportaron al desarrollo de los niños y niñas.

“Ayuda a desarrollar la atención, la concentración, la perseverancia y en cada una de las clases también quedaba para los niños retos y de ir a multiplicar eso que ha aprendido con sus familias”.

La docente también resaltó la expectativa que generaban las jornadas entre los estudiantes.

“La clase realmente era muy esperada por los niños los días jueves”.

La experiencia trascendió el momento específico de cada taller. Los estudiantes recibían retos y aprendizajes que podían llevar a sus casas y compartir con sus familias, ampliando el alcance de la actividad más allá del aula.

Para los niños y niñas, además, la propuesta terminó convirtiéndose en uno de los momentos esperados de la semana escolar.

La estudiante Sofía Yulieth Urán Morales expresó su agradecimiento por la experiencia:

“Le damos gracias a la Secretaría de Cultura, le damos gracias al mago porque hizo unas clases espectaculares y todo el colegio esperaba todas esas clases que nos daban”.

La respuesta de los estudiantes refleja otro componente de la educación: el interés y la motivación también pueden ser puertas de entrada para desarrollar habilidades.


Tres caminos para una misma idea de educación

Las tres experiencias tienen escenarios y protagonistas diferentes.

En el Siete de Agosto, la conversación estuvo dirigida principalmente a los adultos que acompañan a niños, niñas y adolescentes: padres, madres, docentes y directivos. El eje fue la prevención de las violencias y la construcción de relaciones familiares y educativas basadas en el respeto.

En Morrogacho, los protagonistas fueron adolescentes y jóvenes que participaron en conversaciones sobre sexualidad, derechos, prevención del embarazo y decisiones relacionadas con sus proyectos de vida.

Y en las instituciones rurales vinculadas al proyecto de John Anderson Duque, el aprendizaje tomó una vía artística para trabajar capacidades como la concentración, la perseverancia, la motricidad, el razonamiento y la resolución de conflictos.

No se trata de iniciativas equivalentes ni de una misma metodología. Cada una responde a necesidades diferentes. Pero juntas permiten observar cómo distintos actores institucionales están utilizando las instituciones educativas como espacios de formación integral.

La educación en equidad requiere hablar de las relaciones y de los límites.

La educación sexual requiere garantizar información confiable y espacios donde los adolescentes puedan preguntar.

Y el desarrollo creativo requiere oportunidades para experimentar, equivocarse, insistir y encontrar soluciones.

En los tres casos aparece además una relación entre aprendizaje y vida cotidiana.

La prevención de las violencias busca que las reflexiones lleguen a los hogares. La educación sexual pretende que los jóvenes cuenten con herramientas para tomar decisiones informadas. Y la magia fue utilizada como vehículo para desarrollar capacidades que, de acuerdo con sus promotores, pueden aplicarse durante el proyecto de vida.

La escuela como espacio de conversación

Una característica común de estas experiencias es que ninguna depende exclusivamente de una clase tradicional.

Hay diálogo con familias, conversación con adolescentes, participación de docentes, actividades artísticas y contacto con profesionales de distintas áreas.

En el Siete de Agosto, la Secretaría de las Mujeres llevó la conversación directamente a la comunidad educativa.

En Morrogacho, Salud Pública y Profamilia acercaron orientación sobre salud sexual y reproductiva.

Y en las instituciones rurales, Cultura y Civismo acompañó un proyecto de Estímulos Culturales que llevó la magia a las aulas.

Esto amplía la idea de lo que significa educar.

Una institución educativa puede ser escenario para aprender matemáticas, ciencias o lenguaje, pero también puede convertirse en un lugar donde una familia aprende a reconocer una forma de violencia, donde un adolescente encuentra respuestas confiables sobre sexualidad o donde un niño descubre que un truco de magia puede exigir atención, paciencia y capacidad para resolver un problema.

La educación integral aparece así en múltiples formatos y con distintos actores.

De las aulas a los hogares y las comunidades

Los tres proyectos también tienen algo en común: buscan que el aprendizaje no termine cuando concluye la actividad.

En el Siete de Agosto, las familias fueron invitadas a llevar las reflexiones sobre violencia, crianza y límites a sus propios hogares.

En Morrogacho, la información sobre sexualidad y derechos busca que los jóvenes puedan tomar decisiones informadas y acudir a fuentes profesionales cuando tengan dudas.

Y en el proyecto de magia, los retos aprendidos podían ser compartidos con las familias, como explicó la docente Elsa María Álvarez Salazar.

Ese traslado entre aula, hogar y comunidad es importante porque buena parte de las habilidades que se buscan desarrollar no pertenecen exclusivamente al ámbito escolar.

Aprender a establecer límites, reconocer una situación de violencia, preguntar sobre salud sexual, identificar información confiable, concentrarse en una tarea, perseverar frente a una dificultad o resolver un problema son capacidades que pueden acompañar a una persona mucho después de terminar una jornada escolar.

Educación que también construye futuro

Las experiencias desarrolladas durante septiembre muestran diferentes maneras de entender la formación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en Manizales.

Una pasa por la equidad y la prevención de las violencias. Otra por los derechos sexuales y reproductivos y la posibilidad de tomar decisiones informadas. Otra por el arte y la creatividad como instrumentos para desarrollar habilidades.

En todos los casos, la formación se conecta con algo que ocurre fuera de los cuadernos: la manera de relacionarse con los demás, de cuidar el propio cuerpo, de enfrentar dificultades, de resolver conflictos y de construir un proyecto de vida.

La educación, desde esta perspectiva, no termina en la respuesta correcta de una evaluación.

También está en la capacidad de poner límites, preguntar cuando existe una duda, reconocer un derecho, pedir orientación, escuchar al otro, perseverar ante un reto o encontrar una solución diferente.

En Manizales, estas experiencias llevan esas conversaciones a instituciones urbanas y rurales y vinculan a quienes hacen parte de las comunidades educativas: estudiantes, docentes, familias, artistas y profesionales de distintas áreas.

El reto consiste ahora en que esos espacios no sean conversaciones aisladas, sino oportunidades que puedan mantenerse y ampliarse.

Porque una educación capaz de hablar de equidad, derechos, prevención y creatividad también está formando herramientas para enfrentar la vida cotidiana.

Y esas herramientas, como lo plantearon los protagonistas de estas tres experiencias, pueden comenzar en un aula, pero están destinadas a acompañar a los estudiantes mucho más allá de ella.


Testimonios y materiales audiovisuales

Gladys Galeano Martínez, secretaria de la Mujer y Equidad de Género de Manizales
https://www.youtube.com/embed/nWXVbLsKRKA?feature=oembed

Hugo Alberto Cardona Arias, docente orientador de la Institución Educativa Siete de Agosto
https://www.youtube.com/embed/BcZgmmRb0Bs?feature=oembed

María Rocío Quintero, madre de familia participante
https://www.youtube.com/embed/aLkHU7UnKqo?feature=oembed

Myriam Ramírez, profesional universitaria del Área de Salud Sexual y Reproductiva de la Secretaría de Salud de Manizales
https://www.youtube.com/embed/GvvazqQe3Wg?feature=oembed

Santiago García, estudiante de grado 11 de la I.E. Adolfo Hoyos Ocampo
https://www.youtube.com/embed/xQYqy_QCH88?feature=oembed

John Anderson Duque, ganador de Estímulos Culturales 2026
https://www.youtube.com/embed/1WXx86_kGAU?feature=oembed

Elsa María Álvarez Salazar, docente de la Institución Educativa Rural Carabobo
https://www.youtube.com/embed/q6kgjKdkJLQ?feature=oembed

Sofía Yulieth Urán Morales, estudiante
https://www.youtube.com/embed/zk588aKUbSY?feature=oembed

Deja una respuesta