Colegios de Manizales deberán regular los dispositivos digitales, mientras Caldas amplía el acompañamiento especializado para estudiantes.


La educación de Manizales y Caldas enfrenta dos desafíos que ya hacen parte de la vida cotidiana de las comunidades escolares: encontrar un equilibrio entre tecnología y aprendizaje, y garantizar que las diferencias no se conviertan en barreras para permanecer en el sistema educativo. Mientras Manizales prepara nuevas reglas para el uso de celulares y dispositivos digitales en los colegios, Caldas fortalece su programa de educación inclusiva con atención especializada en 26 municipios.
Manizales prepara nuevas reglas para el uso de celulares en los colegios
Los teléfonos celulares, tabletas, relojes inteligentes y otros dispositivos digitales ya hacen parte del entorno cotidiano de niños, niñas y jóvenes. La discusión educativa, por tanto, no gira únicamente alrededor de si deben estar o no en las instituciones, sino de establecer cuándo, cómo y para qué pueden utilizarse durante la jornada escolar.



Con ese propósito, la Alcaldía de Manizales expidió el Decreto 0326 de 2026, que establece lineamientos para regular el porte y uso de dispositivos digitales en las instituciones educativas oficiales y privadas del municipio.
La medida no plantea una prohibición general de la tecnología.
El decreto establece que cada institución educativa deberá definir, mediante un proceso participativo y respetando su autonomía escolar, las reglas que aplicará para el porte y uso de estos dispositivos durante la jornada académica.
Esos acuerdos deberán quedar incorporados en los Manuales de Convivencia y estar vigentes para el inicio del calendario académico de 2027.
La decisión introduce así un periodo de transición durante el cual los colegios tendrán que discutir, construir y aprobar sus propias reglas.
La tecnología no desaparece: cambia el marco de uso
El propósito de la regulación es proteger espacios relacionados con el aprendizaje, la concentración, la interacción presencial, el descanso, la actividad física y el juego, sin desconocer que los dispositivos digitales también pueden cumplir funciones pedagógicas o resultar necesarios en determinadas circunstancias.
Por esa razón, la construcción de las reglas deberá involucrar a estudiantes, docentes, directivos y padres de familia.
El proceso estará liderado por el Comité de Convivencia Escolar y deberá contar con la aprobación del Consejo Directivo.
Las instituciones también tendrán que establecer canales institucionales que permitan la comunicación entre las familias y los estudiantes cuando se presente una situación de emergencia.
El secretario de Educación de Manizales, Andrés Felipe Betancourth López, explicó que el decreto recoge disposiciones de la normatividad nacional y ofrece una ruta para que cada establecimiento construya sus acuerdos.
“El municipio de Manizales expidió este decreto donde ofrece esos lineamientos a las instituciones educativas y establece un plazo para que al inicio del calendario escolar 2027 todas las instituciones oficiales y no oficiales tengan dentro de su Manual de Convivencia establecidos esos pactos, esos acuerdos que hay que construir para la regulación del uso de estos dispositivos electrónicos durante la jornada escolar”.
La diferencia es importante: el municipio establece el marco general, pero son las comunidades educativas las que deberán aterrizar las reglas a las características de cada institución.
¿Cuándo podrán utilizarse los dispositivos?
El Decreto 0326 contempla excepciones en las que podrá autorizarse el uso personal de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos.
Entre ellas aparecen los apoyos tecnológicos indispensables para estudiantes con necesidades específicas o discapacidad, situaciones relacionadas con el seguimiento de condiciones de salud y circunstancias de seguridad que requieran disponibilidad inmediata de un dispositivo de comunicación.
También podrá utilizarse tecnología ante situaciones de urgencia o emergencia que comprometan la seguridad, la vida o la salud de integrantes de la comunidad educativa.
Existe además una excepción directamente relacionada con el proceso pedagógico.
Los dispositivos podrán utilizarse en primaria y secundaria cuando hagan parte de la planeación curricular, respondan a un objetivo académico concreto y estén bajo la orientación y supervisión directa del docente.
El decreto establece, además, que esta posibilidad no significa que los estudiantes tengan que adquirir o aportar sus propios dispositivos para desarrollar las actividades educativas.
La discusión, entonces, no queda planteada como una oposición entre tecnología y escuela. El punto central será determinar en qué momentos el uso de una herramienta digital contribuye al aprendizaje y cuándo puede interferir con la actividad escolar.
Bosques del Norte ya tiene una experiencia de regulación
La socialización del Decreto 0326 se realizó en la institución educativa Bosques del Norte, un colegio oficial que ya había comenzado un proceso para regular el porte y uso de dispositivos móviles.
Su rector, José Duván González Gómez, explicó que la institución inició desde el año anterior un proceso de concientización con padres de familia, estudiantes y docentes y que desde julio de 2026 comenzó a aplicar la restricción.
El objetivo, según explicó, está relacionado con las condiciones de concentración y participación durante las actividades escolares.
“Lo que pretendemos es que el niño tenga mayor concentración, mayor atención, mayor disposición, mayor participación y sobre todo mayor socialización entre ellos”.
La experiencia del colegio también parte de reconocer que la tecnología forma parte de su propuesta educativa.
“Este es un colegio que tiene como énfasis la comunicación. Mal haríamos nosotros en prohibir de tajo los dispositivos móviles. Lo que nosotros queremos es regular, controlar el uso de estos dispositivos para que haya una mayor disposición en las clases”.
La experiencia de Bosques del Norte se convierte así en uno de los referentes que acompañan la discusión municipal sobre las nuevas reglas.
Familias, estudiantes y docentes tendrán que participar
La aplicación del decreto no quedará únicamente en manos de los directivos escolares.
El concejal de Manizales Jorge Eliécer Galeano señaló que la socialización deberá continuar en diferentes escenarios para que las comunidades educativas conozcan el contenido de la reglamentación y participen en la construcción de los acuerdos.
“Esperamos poder seguir estando en otros escenarios para que padres de familia, estudiantes y docentes conozcan la reglamentación, la puedan aplicar y sea incluida dentro de los manuales de convivencia de cada institución educativa pública y privada del municipio de Manizales”.
La participación de las familias también tendrá un espacio específico.
La Secretaría de Educación desarrollará estrategias de formación para docentes y personal educativo relacionadas con la inclusión crítica de la tecnología, la prevención de riesgos digitales y la ciudadanía digital.
También se brindará orientación a las instituciones en asuntos relacionados con convivencia y aspectos socioemocionales.
A través de las Escuelas de Padres se promoverán espacios de reflexión sobre el uso equilibrado de pantallas y dispositivos y sobre sus posibles efectos en aspectos como el sueño, la salud mental y la dinámica familiar.
Al finalizar el primer año de vigencia de la medida, la Secretaría de Educación realizará una evaluación sobre su impacto en el rendimiento escolar y el clima de convivencia.
Para los colegios, por ahora, el calendario es concreto: durante el tiempo restante de 2026 deberán adecuar sus reglamentos y Manuales de Convivencia para que las nuevas disposiciones estén vigentes durante el año escolar 2027.
Caldas lleva la educación inclusiva a 26 municipios
Mientras Manizales organiza nuevas reglas para el entorno digital de las aulas, Caldas avanza en otro frente fundamental: garantizar que estudiantes con discapacidad, necesidades educativas especiales y capacidades o talentos excepcionales puedan permanecer, participar y aprender dentro del sistema educativo.


La Gobernación de Caldas, a través de la Secretaría de Educación, desarrolla para ello el programa Caldas Camina hacia la Inclusión, una estrategia que llega actualmente a 279 sedes educativas de 122 instituciones oficiales en 26 municipios.
El programa tiene una trayectoria de 21 años y se desarrolla en articulación con la Universidad de Manizales.
Su operación cuenta actualmente con 54 gestores de inclusión, 12 profesionales de infancia, cuatro modelos lingüísticos y dos tiflólogos, encargados de brindar acompañamiento especializado a cerca de 4.000 estudiantes en el departamento.
La dimensión territorial del programa es uno de sus elementos centrales: la atención no se concentra exclusivamente en las principales ciudades, sino que busca llegar a instituciones educativas distribuidas por diferentes municipios de Caldas.
Acompañamiento especializado para diferentes necesidades
El programa acompaña a estudiantes con diferentes condiciones y necesidades educativas.
Entre ellas están la discapacidad intelectual, psicosocial, física, visual y auditiva.
En los casos relacionados con discapacidad visual y auditiva se cuenta con profesionales especializados: tiflólogos y modelos lingüísticos, respectivamente.
El secretario de Educación de Caldas, Luis Herney Vargas Barrera, explicó que el trabajo busca garantizar condiciones de permanencia en el sistema educativo:
“El programa de inclusión continúa trabajando de manera permanente en todo el departamento de Caldas para garantizarles a más de 3.600 niños condiciones para permanecer en el aula. Garantizamos este trabajo en los municipios y avanzamos también en las aulas de integración neurosensorial”.
El dato muestra que la inclusión educativa no se limita al acceso de un estudiante a una institución. También implica crear condiciones para que pueda permanecer en el aula, participar en las actividades y desarrollar sus procesos de aprendizaje con los apoyos que requiera.
Tres aulas de integración neurosensorial
Como parte de esta estrategia también avanzan las acciones para implementar tres aulas de integración neurosensorial en zonas estratégicas del departamento.
Estos espacios estarán destinados al fortalecimiento de procesos cognitivos, neuromotores y socioemocionales de niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas especiales.
La apuesta amplía el concepto de acompañamiento educativo y busca generar ambientes especializados que complementen el trabajo desarrollado dentro de las instituciones.
Jessica Marlid López Muñoz, coordinadora de Caldas Camina hacia la Inclusión, subrayó que este proceso no puede depender exclusivamente de los profesionales especializados.
“La inclusión es posible si todos estamos abiertos y dispuestos a aprender de ella”.
La afirmación pone el foco en una dimensión comunitaria de la inclusión: las herramientas institucionales son importantes, pero también lo es la disposición de docentes, familias, estudiantes y demás integrantes de las comunidades educativas.
Las familias también hacen parte del proceso
El impacto de la estrategia se extiende más allá del aula.
Sandra Dalila Londoño, madre de un estudiante de primaria beneficiario del programa, destacó el acompañamiento recibido por su hijo, quien presenta síndrome de Asperger.
Su experiencia pone de manifiesto la importancia de que las familias tengan interlocutores y apoyos cuando aparecen dificultades dentro del proceso educativo.
“Las estrategias, las escuelas de padres, todo me ha ayudado. Además, las psicólogas, cualquier cosa que uno necesite, uno se dirige a ellas y ahí mismo tiene el apoyo. Eso me ha sido muy bueno en el colegio”.
El programa contempla precisamente acciones dirigidas a las familias, además del acompañamiento a estudiantes y docentes.
Entre sus actividades se incluyen acciones pedagógicas, asesorías y apoyo socioemocional.
También se prioriza la primera infancia, una etapa en la que la identificación temprana de necesidades y la construcción de apoyos pueden resultar determinantes para la trayectoria educativa posterior.
Inclusión educativa también durante las emergencias
El programa Caldas Camina hacia la Inclusión tuvo además que adaptar sus acciones durante la contingencia provocada por el sismo.
En ese contexto, el acompañamiento se ajustó para mantener el vínculo con las comunidades educativas, fortalecer los procesos de aprendizaje y brindar primeros auxilios emocionales.
La experiencia muestra que las estrategias de inclusión también tienen que responder a circunstancias extraordinarias.
Cuando una emergencia altera la rutina escolar, las barreras que enfrentan algunos estudiantes pueden aumentar. Mantener los apoyos y adaptar las herramientas pedagógicas se convierte entonces en parte de la respuesta educativa.
Dos cambios para una escuela que también está cambiando
La regulación del uso de dispositivos digitales en Manizales y el fortalecimiento de la educación inclusiva en Caldas corresponden a asuntos diferentes, pero ambos reflejan transformaciones que ya están ocurriendo dentro de las instituciones educativas.
Por una parte, los colegios tienen que encontrar mecanismos para convivir con una tecnología que está presente en la vida diaria de los estudiantes y que puede ser tanto una herramienta pedagógica como una fuente de distracción o de nuevos riesgos.
Por otra, el sistema educativo necesita ampliar sus capacidades para atender las diferencias individuales y garantizar que la discapacidad o determinadas necesidades educativas no se conviertan en razones para abandonar el aula o quedar por fuera de los procesos de aprendizaje.
En Manizales, el reto inmediato tiene fecha: los Manuales de Convivencia deberán incorporar las nuevas reglas para el inicio del calendario escolar 2027.
En Caldas, el proceso es más amplio y territorial: una estrategia con 21 años de trayectoria llega a 26 municipios, 122 instituciones y 279 sedes educativas, con equipos especializados que acompañan a miles de estudiantes.
Ambos procesos requieren participación.
Las reglas sobre celulares deberán construirse con estudiantes, docentes, directivos y familias. La inclusión educativa, por su parte, exige que toda la comunidad escolar conozca y acompañe las diferencias presentes dentro del aula.
La escuela contemporánea, en Manizales y Caldas, está teniendo que resolver preguntas que hace algunos años apenas comenzaban a aparecer: cómo convivir con la tecnología sin perder los espacios de aprendizaje y encuentro presencial, y cómo garantizar que cada estudiante pueda participar de la educación con los apoyos que necesita.
Las respuestas no quedarán definidas únicamente en decretos o programas. Tendrán que convertirse en prácticas cotidianas dentro de las aulas, los patios, las familias y las comunidades educativas.

