Productores, jóvenes, académicos y autoridades iniciaron en Anserma la construcción colectiva de la Política Pública de Agroecología.


🌱 En medio de los desafíos que impone el cambio climático, la degradación de los suelos y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria, Caldas comenzó a dar forma a una conversación que podría marcar el futuro de su ruralidad. Productores, líderes comunitarios, estudiantes, académicos, ambientalistas y representantes institucionales se reunieron en Anserma para debatir cómo producir más y mejor sin comprometer los recursos naturales de los que depende el campo.
El escenario fue el Foro Agroecológico y Participación Social bajo el Acuerdo de Escazú, una jornada desarrollada en el marco de la Semana del Medio Ambiente y promovida por la Gobernación de Caldas como punto de partida para la construcción de la futura Política Pública de Agroecología del departamento.
Más que un encuentro académico, la cita se convirtió en un ejercicio de diálogo territorial donde confluyeron distintas visiones sobre el desarrollo rural, la conservación ambiental y la necesidad de construir modelos productivos capaces de responder a las exigencias del presente sin hipotecar el futuro.
🌎 | El debate ya no es producir o conservar: el reto es lograr ambas cosas
Durante décadas, las discusiones sobre desarrollo rural parecieron enfrentar dos mundos: el de la producción agropecuaria y el de la conservación ambiental. Sin embargo, la realidad climática actual está obligando a replantear esa visión.
La agroecología aparece precisamente como una alternativa para tender puentes entre ambos objetivos.
La apuesta busca fortalecer sistemas productivos sostenibles que permitan mantener la productividad agrícola mientras se protege la biodiversidad, se conservan los recursos naturales y se reducen los impactos ambientales derivados de ciertas prácticas tradicionales.
Ese fue uno de los ejes centrales del foro realizado en Anserma, donde los participantes analizaron oportunidades y desafíos para impulsar nuevas formas de producción en el territorio caldense.
La jornada reunió a:
✅ Productores agropecuarios.
✅ Representantes de administraciones municipales.
✅ Organizaciones sociales.
✅ Ambientalistas.
✅ Estudiantes.
✅ Instituciones públicas.
✅ Representantes de la academia.
Todos con un propósito común: aportar ideas para construir una política pública que responda a las realidades de los municipios y de las comunidades rurales.
🚜 | La transición no será de un día para otro
Uno de los mensajes más relevantes del encuentro estuvo relacionado con la necesidad de entender la agroecología como un proceso gradual y no como una transformación inmediata.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Caldas, Marino Murillo Franco, insistió en que el desafío consiste en avanzar progresivamente hacia prácticas más sostenibles sin desconocer las realidades económicas y productivas de los agricultores.
«Tenemos que mirar esas prácticas ancestrales, no diciendo a los productores que pasen de una vez a hacer una producción totalmente orgánica, eso sería imposible, pero que paulatinamente podamos buscar unos valores agregados y podamos decirle a Caldas, a Colombia, y al mundo que esta generación está atenta al desarrollo de un mejor planeta y de un mejor ambiente», expresó.
La reflexión apunta a uno de los grandes debates que enfrenta actualmente el sector rural: cómo adoptar modelos más sostenibles sin poner en riesgo la rentabilidad de quienes viven de la agricultura y la ganadería.
En otras palabras, la discusión no gira únicamente alrededor del medio ambiente, sino también sobre la sostenibilidad económica de miles de familias campesinas.
🌿 | El suelo, un patrimonio que comienza a escasear
Si existe un recurso que atravesó buena parte de las discusiones desarrolladas en Anserma fue el suelo.
La secretaria de Medio Ambiente de Caldas, Paola Andrea Loaiza Cruz, recordó que la salud de los sistemas alimentarios depende directamente de la conservación de este recurso, cada vez más vulnerable frente a fenómenos asociados al cambio climático.
«Estamos trabajando en temas de agroecología, conservación del recurso suelo, protección de coberturas vegetales y resiliencia climática. Hoy más que nunca debemos proteger este patrimonio natural, fundamental para los sistemas alimentarios y para reducir la vulnerabilidad de las comunidades frente a fenómenos como la erosión y las altas temperaturas», señaló.
La advertencia cobra especial importancia en un departamento donde buena parte de la economía rural depende de actividades agrícolas que requieren ecosistemas saludables para mantenerse productivas.
La erosión, la pérdida de cobertura vegetal y el aumento de las temperaturas aparecen cada vez con más frecuencia entre los factores que amenazan la estabilidad de los territorios rurales.
🤝 | Escazú y el derecho de las comunidades a decidir
Uno de los componentes diferenciales del foro fue su relación con el Acuerdo de Escazú, considerado uno de los instrumentos más importantes de América Latina para fortalecer la participación ciudadana en asuntos ambientales.
La jornada permitió avanzar en la apropiación de este acuerdo internacional y en la comprensión de los derechos que tienen las comunidades para participar en decisiones que impactan directamente sus territorios.
La construcción de la Política Pública de Agroecología busca precisamente incorporar esa visión participativa, permitiendo que campesinos, productores, organizaciones sociales y ciudadanía en general puedan aportar a la definición de estrategias futuras.
La apuesta institucional es que las decisiones sobre sostenibilidad y producción no se diseñen exclusivamente desde los escritorios, sino desde las experiencias y necesidades de quienes habitan los territorios.
🏛️ | Anserma se convirtió en laboratorio de ideas para el futuro rural
Para el alcalde de Anserma, Omar Andrés Reina, el encuentro permitió abrir nuevas perspectivas sobre la forma de comprender las dinámicas productivas y ambientales del departamento.
«Se desarrollaron conversaciones muy interesantes que nos permitieron entender nuestro contexto de manera distinta y promover acciones futuras que fortalezcan la agroecología en los diferentes sistemas productivos del departamento, involucrando a la comunidad, al sector privado, educativo y público», manifestó.
La importancia de este tipo de espacios radica precisamente en su capacidad para reunir actores que normalmente participan de manera separada en la construcción de políticas públicas.
Gobiernos, universidades, comunidades rurales, empresas y organizaciones sociales compartieron una misma mesa para debatir sobre el futuro del campo caldense.
👩🌾👨🌾 | Los jóvenes quieren volver a mirar hacia el campo
Entre los participantes hubo una voz que llamó particularmente la atención: la de las nuevas generaciones.
Uno de los temas más reiterados durante el foro fue la necesidad de cerrar la brecha generacional que existe actualmente entre la juventud y las actividades rurales.
Sahiam Osorio, integrante del Semillero de Agroecología de la Universidad de Caldas, destacó que la agroecología puede convertirse en una herramienta clave para acercar nuevamente a los jóvenes a los territorios rurales.
«Necesitamos difundir más la información y cerrar la brecha generacional que existe entre el trabajo en el campo y los jóvenes. La agroecología es una alternativa importante frente a desafíos como el cambio climático y requiere que transformemos algunas de las dinámicas que hemos venido desarrollando», afirmó.
La intervención puso sobre la mesa uno de los grandes desafíos del sector agropecuario colombiano: garantizar el relevo generacional en el campo y evitar que la migración de jóvenes hacia las ciudades termine debilitando la capacidad productiva de los territorios rurales.
🌱 El comienzo de una conversación que apenas empieza
La construcción de la Política Pública de Agroecología para Caldas aún se encuentra en sus primeras etapas, pero el encuentro realizado en Anserma dejó claro que existe una creciente conciencia sobre la necesidad de repensar la relación entre producción, naturaleza y desarrollo territorial.
La iniciativa busca reconocer el papel de las comunidades rurales en la conservación de la biodiversidad, la protección de los recursos naturales y la producción sostenible de alimentos. También pretende fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y promover sistemas productivos capaces de generar valor económico sin sacrificar el patrimonio ambiental.
Lo que comenzó como un foro dentro de la Semana del Medio Ambiente podría convertirse en el punto de partida de una transformación más profunda: una donde el futuro del campo caldense sea construido no solo desde las instituciones, sino también desde la experiencia de quienes siembran, cuidan la tierra y entienden que la sostenibilidad dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad.

