Jóvenes rurales fortalecen sus emprendimientos y estudiantes de Manizales crean propuestas tecnológicas para problemas de movilidad.


Desde la ruralidad hasta las aulas urbanas, jóvenes de Manizales participan en procesos que combinan educación, innovación y tecnología para fortalecer emprendimientos y plantear respuestas a problemas de la ciudad.
Innovación para que los jóvenes rurales encuentren oportunidades en el campo
La Alcaldía de Manizales, a través de la Secretaría de Agricultura, desarrolla junto al Comité de Cafeteros de Caldas y la Universidad Nacional de Colombia iniciativas de acompañamiento a jóvenes emprendedores de la zona rural.



Como parte de este proceso se realizó un taller de innovación y fortalecimiento empresarial en el Recinto del Pensamiento, donde los participantes compartieron experiencias y aprendizajes de sus proyectos productivos y recibieron herramientas relacionadas con inteligencia artificial, pensamiento computacional e innovación de productos y servicios.
Los conocimientos adquiridos podrán ser aplicados en sus unidades productivas para mejorar procesos, fortalecer marcas y buscar nuevas oportunidades comerciales.
Sonia Isabel Villegas Duque, coordinadora de Desarrollo Social de los programas de Educación del Comité de Cafeteros de Caldas, destacó el acompañamiento que reciben los jóvenes:
“Este taller nos permite conocer lecciones aprendidas, fortalecer sus habilidades y seguir trabajando de la mano con ellos para que sean jóvenes exitosos en el campo y aprovechen de la mejor manera esta inversión conjunta que se ha hecho a través de la Alianza Educación para la Competitividad”.
El proceso también cuenta con el acompañamiento de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales. Steven Delgado Cortés, coordinador del Consultorio Administrativo de la Facultad de Administración, explicó que uno de los retos es aportar a la sofisticación de los productos y servicios para facilitar su llegada a otros niveles y mercados.
“Queremos apostar a que nuestros jóvenes se queden en el campo, que vean futuro y vean negocios, atraer nuevas inversiones y nuevos clientes, y visibilizar cada vez más la labor de nuestros jóvenes campesinos”.
Entre los proyectos participantes está Las Faldas de Mi Abuela, iniciativa de sostenibilidad y mantenimiento del café liderada por Mariana Aristizábal, quien trabaja en el desarrollo de su propia marca.


La joven destacó el respaldo recibido:
“Estos proyectos son un apoyo muy incondicional para nosotros, ya que somos de zona rural. Nos ayudan mucho a crecer en nuestro negocio”.
Otro de los emprendimientos es La Reina Azul, proyecto de apicultura liderado por Valery Lozano y acompañado por su familia.
Jairo Lozano, padre de la joven emprendedora, resaltó el impacto del proceso en la consolidación de la iniciativa y en el desarrollo de nuevos productos y experiencias alrededor de la apicultura.
“Ha sido una experiencia muy significativa. Estamos agradecidos con la Secretaría de Agricultura porque gracias a esto mi hija ha sido incluida en este proceso de emprendimiento”.
El proyecto trabaja actualmente en productos derivados de la colmena y en experiencias como visitas al apiario, cataciones de miel y la posibilidad de vivir la experiencia de ser apicultor por un día.
Una maqueta para pensar la movilidad de Manizales
Mientras en la ruralidad los jóvenes utilizan conocimientos de innovación para fortalecer sus emprendimientos, estudiantes de la Institución Educativa Fe y Alegría La Paz trasladaron una problemática urbana al aula: las dificultades que pueden enfrentar los organismos de emergencia para llegar oportunamente a un accidente cuando las vías están congestionadas.

La pregunta dio origen a un proyecto que integra el área de Tecnología con otras asignaturas y busca que los estudiantes observen situaciones concretas de la ciudad, analicen sus consecuencias y planteen alternativas.
César Giraldo, docente de Tecnología de la institución, explicó el propósito de la experiencia:
“En el colegio realizamos cada año actividades relacionadas con la movilidad y la seguridad vial. En esta oportunidad quisimos integrar diferentes áreas para que los estudiantes no solamente conozcan cómo funciona la movilidad, sino que puedan pensar en cómo mejorarla. Desde la tecnología vemos posibilidades para que, en el futuro, puedan desarrollarse soluciones que faciliten la atención de una emergencia y permitan que los organismos de socorro lleguen oportunamente a un accidente”.
Los estudiantes construyeron una maqueta y plantearon posibilidades relacionadas con semáforos, señalización y herramientas tecnológicas que podrían contribuir a mejorar determinadas condiciones de circulación.
El ejercicio también incorporó la seguridad de los peatones y la prevención de situaciones que puedan terminar en accidentes.
Los propios estudiantes resumieron así su preocupación:
“Cuando se presenta un accidente, lo que menos tenemos es tiempo. Necesitamos mucha agilidad para poder llegar rápidamente al lugar. Queremos aportar un granito a la ciudad, ayudar con los semáforos y la seguridad de los peatones. El lugar donde nosotros vivimos nos tiene que interesar, nos tiene que importar”.
Más que limitarse al aprendizaje de las normas de tránsito, el ejercicio propone que los jóvenes desarrollen capacidad para observar problemas de su entorno, analizar sus posibles consecuencias y utilizar los conocimientos adquiridos para formular alternativas.
De esta manera, la seguridad vial se convierte también en un asunto de aprendizaje, investigación e innovación, mientras los estudiantes reconocen que las decisiones relacionadas con la movilidad tienen efectos sobre otros integrantes de la comunidad.
Aprender para transformar el entorno
Los dos procesos tienen escenarios y objetivos específicos, pero comparten una característica: los jóvenes están utilizando conocimientos adquiridos mediante procesos educativos para intervenir sobre situaciones concretas.
En la ruralidad, la inteligencia artificial, el pensamiento computacional y la innovación empresarial se incorporan a proyectos relacionados con el café y la apicultura, con la intención de fortalecer productos, servicios y oportunidades comerciales.
En la institución educativa, la tecnología sirve como herramienta para analizar una dificultad de movilidad y construir una propuesta alrededor de la atención de emergencias y la seguridad vial.
Son experiencias que llevan el aprendizaje más allá de la explicación teórica. En ambos casos, los jóvenes parten de lo que conocen, identifican oportunidades o dificultades de su entorno y buscan desarrollar respuestas con las herramientas disponibles.
Para la Alcaldía de Manizales, el acompañamiento a los emprendimientos rurales busca contribuir a que los jóvenes encuentren oportunidades para construir su proyecto de vida en el campo. En el caso de Fe y Alegría La Paz, el ejercicio académico busca que los estudiantes comprendan que los problemas cotidianos de la ciudad también pueden convertirse en preguntas de investigación y escenarios para la innovación.
Así, el aula, el emprendimiento rural y los problemas cotidianos de Manizales se convierten en espacios de aprendizaje donde los jóvenes no solamente reciben conocimientos, sino que empiezan a utilizarlos para pensar posibles soluciones.

