Autoridades advierten que las nuevas mezclas del tusi elevan los riesgos físicos, mentales e incluso mortales.
🚨 Mientras el debate público suele concentrarse en las drogas tradicionales, una sustancia que ganó notoriedad en fiestas y entornos juveniles está generando creciente preocupación entre las autoridades sanitarias. En Caldas, la Dirección Territorial de Salud (DTSC) lanzó una nueva alerta sobre el consumo de tusi, una droga cuya composición ha cambiado drásticamente en los últimos años y que hoy representa riesgos mucho más graves de los que inicialmente se conocían.
La advertencia no surge únicamente por el aumento de su presencia en diferentes contextos sociales, sino por la transformación de la sustancia misma. Lo que alguna vez se popularizó por sus efectos psicodélicos y alucinógenos ahora se ha convertido en una mezcla impredecible de medicamentos y sustancias ilícitas que pueden desencadenar consecuencias severas para la salud física y mental.
La preocupación adquiere una dimensión aún más sensible cuando las autoridades observan que el inicio del consumo ocurre cada vez a edades más tempranas, involucrando a niños, niñas y adolescentes que muchas veces desconocen los verdaderos riesgos detrás de estas sustancias.
⚠️ | El tusi ya no es la misma droga de hace algunos años
Durante años, el llamado «tusi» o «cocaína rosada» fue asociado popularmente con ambientes de fiesta y recreación nocturna. Sin embargo, especialistas en salud pública advierten que esa percepción se ha quedado peligrosamente desactualizada.
Según explicó Isabel Londoño, referente de la línea de Sustancias Psicoactivas de la Dirección Territorial de Salud de Caldas, la composición actual de esta droga ha evolucionado hacia mezclas cada vez más complejas y peligrosas.
«El tusi se hizo popular recientemente por sus efectos psicodélicos y las alucinaciones que genera. Sin embargo, hoy se ha convertido en una sustancia mucho más peligrosa porque están mezclando diferentes medicamentos y sustancias ilegales que incrementan los riesgos para la salud física y mental», explicó la profesional.
La principal dificultad radica en que quienes consumen la sustancia rara vez conocen qué contiene realmente cada dosis. Esa incertidumbre convierte cada consumo en una especie de experimento químico sin control médico ni garantías mínimas de seguridad.
🧪 | Un cóctel químico impredecible
Las investigaciones y seguimientos realizados por organismos de salud han permitido identificar componentes que elevan considerablemente el nivel de riesgo.
Entre las sustancias detectadas en las mezclas actuales se encuentran:
🔹 Benzodiacepinas.
🔹 Medicamentos de uso psiquiátrico.
🔹 Cocaína.
🔹 Bazuco.
🔹 Sustancias sedantes.
🔹 Otros compuestos ilegales de origen desconocido.
La combinación resulta particularmente peligrosa porque mezcla sustancias con efectos opuestos sobre el organismo.
«Están mezclando sustancias estimulantes con depresoras del sistema nervioso, además de medicamentos que requieren controles médicos específicos. Esto puede ocasionar graves consecuencias para la salud, pues los controles requeridos no existen cuando se consume de manera ilegal», señaló Londoño.
Los especialistas explican que este tipo de combinaciones puede generar respuestas impredecibles en el cuerpo humano, aumentando el riesgo de intoxicaciones, trastornos psiquiátricos, alteraciones cardiovasculares y eventos médicos de alta gravedad.
🌎 | Una preocupación que ya supera las fronteras
El fenómeno no es exclusivo de Colombia ni de Caldas.
La preocupación frente a las nuevas versiones del tusi se ha extendido a diferentes países debido al incremento de reportes relacionados con efectos severos asociados a su consumo.
De acuerdo con la DTSC, los organismos internacionales de salud han venido fortaleciendo campañas de sensibilización para advertir sobre los peligros de estas sustancias sintéticas y sus derivados.
«Hasta hace unos años comenzaron a identificarse situaciones de muerte y amputaciones relacionadas con el consumo de esta sustancia y de las nuevas mezclas que se están utilizando en su elaboración», afirmó Isabel Londoño.
La situación ha llevado a que entidades como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud impulsen estrategias de información y prevención, especialmente enfocadas en los efectos que estas sustancias pueden tener sobre la salud mental.
🧠 | La salud mental, una de las principales víctimas
Más allá de los efectos físicos inmediatos, los expertos advierten que una de las consecuencias más preocupantes está relacionada con el deterioro de la salud mental.
Las mezclas presentes en el tusi actual pueden afectar procesos neurológicos y emocionales, incrementando riesgos asociados a:
Episodios psicóticos.
Alteraciones severas del comportamiento.
Trastornos de ansiedad.
Crisis emocionales agudas.
Dependencia de sustancias.
Problemas de adaptación social y familiar.
La incertidumbre sobre la composición de cada dosis dificulta incluso la atención médica en situaciones de emergencia, ya que los profesionales de salud pueden enfrentar intoxicaciones provocadas por múltiples sustancias simultáneamente.
👦👧 | La cifra que más preocupa: el consumo comienza desde los 12 años
Uno de los datos que más inquieta a las autoridades sanitarias tiene que ver con la edad de inicio del consumo.
Según la información compartida por la Dirección Territorial de Salud de Caldas, los primeros contactos con sustancias psicoactivas pueden presentarse aproximadamente desde los 12 años en niños y desde los 13 años en niñas.
La cifra refleja un desafío que trasciende el ámbito sanitario y se conecta con el entorno familiar, educativo y comunitario.
«Estamos hablando de edades muy tempranas. Por eso hemos venido interviniendo con docentes orientadores y con las instituciones educativas para fortalecer la detección temprana y la activación de rutas de atención frente a estas situaciones de riesgo», puntualizó la referente.
Las instituciones educativas se han convertido así en uno de los principales escenarios de prevención, detección y acompañamiento frente a posibles casos de consumo.
🏘️ | La estrategia que busca contener el problema en Caldas
Ante este panorama, la respuesta institucional en el departamento se ha orientado hacia la prevención y la intervención temprana.
La DTSC mantiene diferentes mecanismos para abordar las problemáticas relacionadas con el consumo de sustancias psicoactivas y la salud mental.
Entre ellos se destacan:
✅ Los Escuchaderos implementados en 26 municipios de Caldas.
✅ Los Centros de Escucha.
✅ Espacios de articulación intersectorial.
✅ Comités de análisis y toma de decisiones en salud pública.
Estos escenarios buscan brindar orientación, acompañamiento y detección oportuna de situaciones de riesgo antes de que evolucionen hacia problemáticas más complejas.
«No estamos ajenos a esta problemática, por eso tenemos estrategias como los Escuchaderos para la prevención de las problemáticas de salud mental y del consumo de sustancias psicoactivas, además de los Centros de Escucha y los diferentes comités donde analizamos estas situaciones y definimos acciones para enfrentarlas», destacó Londoño.
Isabel Londoño, referente de la línea de Sustancias Psicoactivas de la DTSC
Una alerta que involucra a toda la sociedad
La advertencia emitida por la Dirección Territorial de Salud de Caldas va más allá de una recomendación sanitaria. Se trata de una invitación a comprender que las drogas sintéticas actuales ya no responden a las características que muchos jóvenes creen conocer. Las nuevas mezclas convierten cada consumo en una situación de riesgo impredecible, con consecuencias que pueden afectar la salud física, mental e incluso comprometer la vida.
En un contexto donde la experimentación con sustancias comienza cada vez a edades más tempranas, la prevención, la información confiable y el fortalecimiento de las redes de apoyo comunitario aparecen como herramientas fundamentales para proteger a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. La batalla contra el consumo problemático no se libra únicamente en hospitales o instituciones; también se juega en las familias, las escuelas y los espacios cotidianos donde se construyen las decisiones que pueden marcar el futuro de una generación.