Mientras la inteligencia artificial entra a las aulas, la vejez vuelve a estudiar y una casa ligada al narcotráfico cae para abrir espacio a laboratorios y conocimiento.
🤖🎓La última semana de mayo dejó una imagen poco habitual en Manizales: mientras expertos discutían ética, inteligencia artificial y transformación social en auditorios universitarios, una retroexcavadora demolía una antigua propiedad asociada al narcotráfico para convertirla en un campus académico. Al mismo tiempo, miles de adultos mayores celebraban que la universidad pública les abrió nuevamente las puertas para aprender, crear y volver a sentirse parte activa de la ciudad.
No son hechos aislados. Son piezas de una misma transformación silenciosa que hoy está reposicionando a Manizales y a Caldas como un territorio donde la educación, la tecnología y la memoria histórica empiezan a cruzarse de manera inédita.
🤖 La ciudad donde la inteligencia artificial dejó de ser tema de Silicon Valley
Desde este 26 de mayo, la tercera edición de la Semana de la Inteligencia Artificial en las Artes y la Ciencia convirtió a Manizales en un escenario de discusión sobre uno de los fenómenos que más rápido está alterando la vida contemporánea.

La iniciativa, liderada por el Centro Cultural del Banco de la República y el Centro de Ciencia Francisco José de Caldas de la Universidad de Caldas, reunió investigadores, artistas, científicos, empresarios y ciudadanos alrededor de una pregunta que ya no parece futurista sino urgente: ¿cómo conviviremos con sistemas capaces de crear, decidir y transformar la cultura humana?
Durante cuatro días, la programación fue organizada en capas temáticas que reflejan las preocupaciones globales actuales:
- 🎨 IA y creación artística
- 🏭 IA, trabajo y transformación social
- ⚖️ Ética e inteligencia artificial
- 🌱 IA y cultura ambiental
El director del Centro de Ciencia Francisco José de Caldas, Yovanny Betancur Santa, resumió el espíritu del evento con una frase que funciona casi como diagnóstico generacional:
“La IA está permeando nuestra vida y necesitamos entender cómo la vemos hacia el futuro”.
La agenda incluyó talleres prácticos, ponencias académicas y transmisiones abiertas para públicos diversos. Pero más allá de las actividades, el trasfondo es otro: Manizales intenta posicionarse como una ciudad capaz de participar activamente en la conversación tecnológica global y no únicamente consumirla desde la periferia.
Y eso ocurre en un contexto donde la inteligencia artificial ya comenzó a modificar sectores enteros de la economía regional, desde educación y salud hasta comercio, creatividad y productividad empresarial.
🧠 La reacreditación que mide algo más que indicadores
Mientras la ciudad discutía inteligencia artificial, otra conversación igual de estratégica ocurría dentro de la Universidad de Caldas: la visita oficial de pares académicos para evaluar la renovación de su acreditación institucional de alta calidad.
Durante tres días, expertos nacionales e internacionales recorrieron aulas, laboratorios, sedes regionales y espacios administrativos revisando indicadores académicos, financieros, científicos y sociales.
Pero el elemento más revelador del proceso no estuvo únicamente en las cifras o en los rankings.
Los evaluadores destacaron algo menos cuantificable y más profundo: la coherencia entre la misión pública de la universidad y su capacidad real para impactar el territorio.
La comisión académica reconoció:
- 📚 El fortalecimiento investigativo
- 🌎 La participación en redes internacionales
- 🏛️ La sostenibilidad financiera institucional
- 👥 La participación activa de estudiantes y docentes
- 💡 La consolidación de una cultura de autoevaluación permanente
- 🤝 El impacto territorial y social de sus programas
Entre los integrantes de la comisión estuvieron académicos de amplio reconocimiento como Álvaro Zapata Domínguez, Ramiro Cifuentes Vélez y el investigador argentino Hernán Jorge Trebino.
La reacreditación no es solo un trámite institucional. En ciudades intermedias como Manizales, estos procesos terminan definiendo reputación científica, acceso a recursos, confianza pública y capacidad para atraer estudiantes, investigadores e inversión.
👵📖 La revolución silenciosa: miles de adultos mayores regresaron a estudiar
Entre todos los anuncios universitarios recientes, quizá el más poderoso no ocurrió en un laboratorio tecnológico ni en un evento académico internacional.

Ocurrió en las aulas ocupadas por adultos mayores.
La Universidad Intergeneracional de la Universidad de Caldas cumplió su primer año certificando a más de 2.000 personas, en una experiencia que ya se convirtió en una de las apuestas educativas para población mayor más grandes del país.
El programa nació en 2025 para enfrentar un fenómeno que redefine el futuro de Manizales: el envejecimiento poblacional.
Hoy, cerca del 21 % de la población de la ciudad supera los 60 años, una proporción superior al promedio nacional y que convierte a la capital caldense en uno de los territorios más envejecidos de Colombia.
La respuesta universitaria fue radicalmente distinta al modelo asistencial clásico.
En lugar de tratar la vejez únicamente desde la dependencia o el cuidado médico, la propuesta apostó por:
- 🎨 Arte y creación
- 💻 Tecnología
- 🌿 Naturaleza y bienestar
- 🧠 Formación emocional
- 🤲 Redes comunitarias
- 🎭 Ocio cultural activo
En un solo año se desarrollaron:
- ✅ 4 cohortes académicas
- ✅ Más de 60 cursos
- ✅ 3.000 horas de formación
- ✅ Más de 250 horas de intervención psicosocial
El programa llegó a más del 85 % de los barrios de Manizales y alcanzó municipios como Neira, Villamaría, Palestina, Riosucio y Chinchiná.
El vicerrector Darío Arenas Villegas lo explicó desde una dimensión social mucho más amplia:
“Estamos haciéndole frente al reto del envejecimiento y de la transición demográfica en Manizales y Caldas”.
La frase parece sencilla, pero en realidad habla de uno de los mayores desafíos del siglo XXI: qué hacer con sociedades que envejecen más rápido de lo que sus instituciones estaban preparadas para asumir.
🧱 La demolición más simbólica de la semana
Quizá ninguna escena resumió mejor el momento actual de la región que la ocurrida en el predio Santa Cecilia.
Allí, la Universidad de Caldas inició la demolición de una antigua vivienda que perteneció al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha.
El inmueble, entregado por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), será transformado en infraestructura académica para fortalecer programas de ingeniería y formación agroindustrial en la sede Magdalena Centro.
La operación tiene una enorme carga simbólica.
No se trata únicamente de derribar una construcción vieja. Se trata de desmontar físicamente un imaginario asociado al miedo, la violencia y el poder criminal para reemplazarlo por laboratorios, aulas y proyectos educativos.
La nueva infraestructura tendrá:
- 🏫 1.142 metros cuadrados
- 📚 Cuatro aulas
- 🧪 Nuevos espacios académicos y administrativos
- 🌾 Formación en Ingeniería Agroindustrial con tecnologías inteligentes
- 🥛 Próximos laboratorios de lácteos, vegetales, cárnicos y poscosecha
La inversión supera los 1.721 millones de pesos.
El rector Fabio Hernando Arias Orozco definió el proyecto como una resignificación histórica del territorio:
“La educación tiene el poder de transformar los territorios y convertir escenarios del pasado en caminos para el futuro”.
Y ahí aparece quizá la idea más potente de toda esta semana universitaria en Caldas: la educación ya no está actuando únicamente como sistema académico, sino como herramienta de reconstrucción cultural y simbólica.
🌎 La nueva identidad que Manizales intenta construir
Durante décadas, las ciudades intermedias colombianas quedaron atrapadas entre dos extremos: competir contra Bogotá o resignarse a la periferia.
Lo que hoy empieza a verse en Manizales parece distinto.
La ciudad intenta construir una identidad basada en:
- Ciencia
- Educación pública
- Innovación
- Tecnología
- Cultura
- Memoria histórica
- Transformación social
No es casual que, en la misma semana, se hablara de inteligencia artificial, envejecimiento poblacional, reacreditación universitaria y demolición de símbolos del narcotráfico.
Todos esos temas responden a la misma pregunta de fondo: cómo quiere proyectarse una región hacia las próximas décadas.
Y quizá la respuesta empieza a tomar forma entre laboratorios, aulas abiertas para adultos mayores y edificios donde antes hubo violencia y ahora habrá conocimiento.

