Manizales conmemora la Lengua de Señas y prepara un panel sobre educación, cultura e inclusión

Educación, Ciencia & Futuro

La ciudad conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas y prepara un panel académico para octubre.

La conmemoración del Día Internacional de las Lenguas de Señas llega este 23 de septiembre a Manizales con una agenda que busca visibilizar los derechos lingüísticos de las personas sordas y abrir espacios de reflexión sobre educación, participación, cultura e inclusión. La programación es articulada por la Oficina de Atención a Personas con Discapacidad de la Alcaldía de Manizales y la Asociación de Personas Sordas de Caldas (ASORCAL).

La fecha hace parte de la Semana Internacional de las Personas Sordas, que en 2026 se desarrolla entre el 21 y el 27 de septiembre. El propósito de esta jornada es poner en primer plano las lenguas de señas, la identidad y la cultura de las comunidades sordas, así como las condiciones necesarias para garantizar su participación plena en la sociedad.

En Manizales, la Administración Municipal acompaña esta conmemoración a través de la dependencia encargada de la atención a personas con discapacidad y de su articulación con organizaciones de la comunidad sorda.

Una lengua, no solamente una forma de comunicación

Hablar de lengua de señas implica reconocer una lengua con estructura propia y no simplemente un conjunto de gestos utilizados para facilitar la comunicación.

En Colombia, la Lengua de Señas Colombiana (LSC) es reconocida como la lengua natural de la comunidad sorda y forma parte del patrimonio lingüístico y cultural del país. El INSOR explica que su desarrollo y fortalecimiento hacen parte de las acciones necesarias para promover los derechos, la cultura y la participación de la población sorda.

La diferencia fundamental con las lenguas orales está en el canal mediante el cual se produce y recibe la información. La LSC utiliza un canal visual-espacial, mientras que las lenguas orales emplean principalmente el canal aural-auditivo. Esto implica estructuras lingüísticas propias y una manera particular de organizar la comunicación.

Por esa razón, la conmemoración del 23 de septiembre no se limita a promover que más personas aprendan algunas señas. También busca reconocer la existencia de una comunidad lingüística y cultural con derechos específicos.

La Organización de las Naciones Unidas estableció el 23 de septiembre como Día Internacional de las Lenguas de Señas mediante la Resolución A/RES/72/161. La fecha fue escogida porque corresponde al día en que se fundó la Federación Mundial de Sordos, en 1951. La primera conmemoración internacional tuvo lugar en 2018.

La ONU señala además que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce y promueve el uso de las lenguas de señas, y que los Estados deben facilitar su aprendizaje y promover la identidad lingüística de las personas sordas.

El acceso temprano a la lengua también es educación

Uno de los puntos centrales para entender la importancia de la lengua de señas está relacionado con la educación.

Para una persona sorda usuaria de lengua de señas, contar con acceso temprano a una lengua constituye una condición fundamental para desarrollar procesos comunicativos, cognitivos, sociales y educativos.

La ONU destaca precisamente que el acceso temprano a la lengua de señas y a servicios en esta lengua, incluida una educación de calidad, resulta fundamental para el crecimiento y desarrollo de las personas sordas.

En Colombia, el INSOR desarrolla recursos educativos dirigidos a estudiantes sordos, docentes, familias, modelos lingüísticos, intérpretes y otros actores vinculados con la atención educativa. Su plataforma INSOR Educativo incluye materiales en Lengua de Señas Colombiana, recursos bilingües, diccionarios y orientaciones para instituciones que atienden población sorda.

El Instituto también dispone de orientaciones para el desarrollo de competencias de estudiantes sordos y documentos relacionados con la oferta educativa bilingüe bicultural. Estas herramientas parten del reconocimiento de las particularidades lingüísticas y educativas de los estudiantes sordos.

El enfoque bilingüe y bicultural reconoce la Lengua de Señas Colombiana como primera lengua en determinados procesos educativos de estudiantes sordos y el castellano escrito como segunda lengua, acompañado de los apoyos pedagógicos y profesionales necesarios.

Esto permite entender que la inclusión educativa no consiste solamente en incorporar a un estudiante sordo a un salón de clase. También requiere que existan condiciones para que pueda acceder efectivamente a los contenidos, interactuar con sus compañeros y docentes y participar en la vida escolar.

Manizales se une a la conmemoración

En Manizales, la Oficina de Atención a Personas con Discapacidad de la Alcaldía acompaña los procesos relacionados con la población sorda y articula actividades con ASORCAL.

Como parte de la conmemoración, Gloria Aleida Muñoz Arias, persona sorda y auxiliar de la Oficina de Atención a Personas con Discapacidad, participa en el mensaje institucional de la Alcaldía en Lengua de Señas Colombiana.

La presencia de una persona sorda dentro de este proceso institucional también permite que la conmemoración tenga un componente de participación directa de la comunidad a la que están dirigidas estas acciones.

La Administración Municipal plantea que la lengua de señas constituye un derecho que permite a las personas sordas comunicarse activamente, participar y aprender, y presenta la agenda como parte de las acciones encaminadas a construir una ciudad más incluyente.

Un panel para hablar de lengua, cultura y patrimonio

El principal evento académico e institucional de esta programación tendrá lugar el viernes 2 de octubre de 2026, entre las 8:00 de la mañana y las 12:00 del día, en el Teatro Los Fundadores.

El encuentro llevará por título “La Lengua de Señas como Territorio de Resistencia y Patrimonio Cultural Sordo”.

La denominación del panel pone el foco en una dimensión que va más allá de la accesibilidad: la lengua de señas como elemento de identidad y patrimonio cultural.

El encuentro contará con la participación de:

  • Geovani Melendres Guerrero, director del Instituto Nacional para Sordos, INSOR.
  • José Duque, asesor del Instituto Nacional para Sordos, INSOR.
  • Jorge Eliécer Rivera Franco, doctor.
  • Guillermo Orlando Sierra Sierra, doctor.

La presencia de representantes del INSOR permitirá incorporar al diálogo la experiencia de la entidad nacional encargada de promover acciones relacionadas con la población sorda, mientras que los demás participantes aportarán sus perspectivas académicas e institucionales.

El panel está planteado como un espacio para analizar la lengua de señas desde diferentes dimensiones y para fortalecer la conversación pública sobre el reconocimiento de la comunidad sorda.

Inclusión también significa acceso a la información

La accesibilidad lingüística tiene implicaciones que van mucho más allá del aula.

Una persona sorda necesita poder acceder a información institucional, servicios públicos, actividades culturales, contenidos educativos y espacios de participación en condiciones que le permitan comprender y utilizar efectivamente esa información.

En este campo, INSOR también ha desarrollado herramientas como INSOR Conecta, una plataforma que reúne contenidos y estrategias orientadas a promover el acceso a la información, la inclusión social y el ejercicio de derechos de la población sorda.

La entidad también señala que no todas las personas sordas tienen necesariamente el mismo perfil comunicativo. Existen personas sordas señantes, personas sordas usuarias de lengua oral y personas bilingües, entre otras situaciones. Por eso, las estrategias de comunicación accesible deben considerar las características lingüísticas y comunicativas de cada persona.

Este aspecto es particularmente importante para las instituciones públicas, porque la inclusión efectiva exige identificar las barreras de comunicación y establecer mecanismos adecuados para superarlas.

La lengua de señas y el patrimonio cultural

La discusión sobre la Lengua de Señas Colombiana también tiene una dimensión cultural.

Las lenguas no solamente permiten transmitir información. A través de ellas se construyen relaciones sociales, se transmiten conocimientos, se expresan experiencias y se desarrolla una identidad colectiva.

En el caso de la comunidad sorda, la lengua de señas está vinculada con formas propias de interacción y con una cultura que ha construido espacios de encuentro, organizaciones, expresiones artísticas y mecanismos de participación.

Por eso, el reconocimiento de la LSC como parte del patrimonio lingüístico y cultural colombiano implica también una responsabilidad de preservación, fortalecimiento y divulgación. INSOR señala que las acciones destinadas a promover y proteger esta lengua están relacionadas con la protección de la comunidad y su cultura.

La propia ONU ha señalado que preservar las lenguas de señas forma parte de la protección de la diversidad lingüística y cultural.

Una conmemoración que continúa en octubre

Aunque el Día Internacional de las Lenguas de Señas se conmemora este 23 de septiembre, la agenda preparada en Manizales tendrá continuidad con el panel del 2 de octubre.

La Alcaldía invita a la comunidad a participar en las actividades y a promover la inclusión de las personas con discapacidad.

El reto, sin embargo, trasciende una fecha conmemorativa. La inclusión lingüística supone que las personas sordas puedan participar en condiciones efectivas en los diferentes espacios de la ciudad: educación, cultura, trámites, información pública, empleo, recreación y vida comunitaria.

En ese sentido, reconocer la Lengua de Señas Colombiana significa reconocer también a quienes la utilizan como parte de su identidad y de su vida cotidiana.

Para Manizales, la conmemoración abre así un espacio para hablar de educación y accesibilidad, pero también de cultura, patrimonio lingüístico y participación ciudadana. El panel de octubre será una oportunidad para profundizar en esa conversación con representantes institucionales y académicos, mientras la ciudad mantiene el desafío permanente de convertir la inclusión en condiciones concretas de participación.

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