‘Pégate al Parche’ ofrece formación en percusión y vientos para niños, adolescentes y jóvenes de 5 a 24 años.

Un instrumento musical puede ser mucho más que una herramienta para aprender a interpretar canciones. También puede convertirse en una forma de encontrarse con otros, desarrollar habilidades y ocupar de manera positiva el tiempo libre. Esa es una de las apuestas del programa ‘Pégate al Parche’, de la Secretaría del Interior de Manizales, que lleva talleres de percusión y vientos a diferentes barrios de la ciudad.
La iniciativa está dirigida a niños, niñas, adolescentes y jóvenes entre los 5 y los 24 años, quienes pueden acercarse a los espacios programados para conocer diferentes instrumentos, aprender sus fundamentos y encontrar una actividad que combine formación, práctica y encuentro comunitario.
Los talleres se desarrollan semanalmente en distintos sectores de Manizales y hacen parte de una estrategia que busca generar alternativas para el uso positivo del tiempo libre.
Del barrio al instrumento
‘Pégate al Parche’ plantea una forma sencilla de acercar la formación musical a los territorios: llevar los talleres hasta diferentes barrios y facilitar que niños, adolescentes y jóvenes tengan contacto con instrumentos de percusión y vientos.

La propuesta permite que los participantes conozcan las posibilidades de cada instrumento antes de decidir cuál quieren aprender.
No se trata solamente de asistir a una clase.
El programa busca construir espacios de encuentro alrededor de una actividad que requiere práctica, disciplina, escucha y trabajo colectivo.
En los talleres, quienes participan pueden dar sus primeros pasos en el aprendizaje musical y descubrir una actividad que eventualmente puede convertirse en una afición, una habilidad o incluso en un camino de formación más prolongado.
Una alternativa para el tiempo libre
El aprovechamiento positivo del tiempo libre constituye uno de los componentes centrales de la propuesta.

Para la Secretaría del Interior, generar espacios de aprendizaje y encuentro para niños, niñas, adolescentes y jóvenes también significa ampliar las alternativas disponibles en los barrios.
La música ofrece en ese sentido una actividad que combina varios elementos: requiere concentración, permite desarrollar habilidades, favorece la interacción con otras personas y genera objetivos concretos alrededor del aprendizaje.
El propósito de ‘Pégate al Parche’ es que esos espacios puedan ser aprovechados por la población joven de la ciudad como una alternativa de formación y encuentro.
La apuesta se relaciona así con la construcción de entornos comunitarios en los que los jóvenes encuentren actividades para compartir, aprender y desarrollar sus capacidades.
Percusión y vientos para comenzar
Los talleres que desarrolla el programa se concentran en instrumentos de percusión y vientos.

La percusión permite trabajar aspectos como ritmo, coordinación y escucha, mientras los instrumentos de viento acercan a los participantes a elementos como respiración, afinación y producción del sonido.
Para quienes nunca han estudiado música, el contacto inicial con un instrumento puede ser también una manera de descubrir nuevas habilidades.
Por eso, la invitación del programa está abierta a quienes quieran conocer la oferta y elegir el instrumento que más les interese.
No es necesario partir de una trayectoria musical previa para acercarse a estos espacios de aprendizaje.
La idea es precisamente comenzar.
Talleres que llegan a diferentes barrios
Una de las características de ‘Pégate al Parche’ es que sus actividades no se concentran en un único escenario.
Los talleres se realizan cada semana en diferentes barrios de Manizales, lo que permite acercar la oferta a las comunidades y facilitar el acceso de niños, adolescentes y jóvenes a estas actividades.
La jornada realizada el 29 de septiembre tuvo como escenario la Casa de la Cultura de La Enea, donde desde las 6:00 de la tarde se desarrolló un espacio de aprendizaje alrededor de la percusión y los vientos.
Más allá de esa jornada puntual, el programa mantiene su dinámica de talleres semanales en diferentes sectores de la ciudad.
Así, cada encuentro puede convertirse en la puerta de entrada de un nuevo participante.
Aprender también es encontrarse
Hay una dimensión comunitaria en aprender música que va más allá del instrumento.
Quien participa en un taller debe escuchar a los demás, respetar los tiempos de aprendizaje, practicar y compartir el espacio con otras personas.
Cuando el aprendizaje ocurre en grupo, además, aparecen dinámicas de cooperación.
Un ritmo no funciona igual si cada persona toca por separado. Una agrupación necesita coordinación y escucha mutua.
Esas experiencias hacen que un taller musical pueda convertirse también en un espacio para fortalecer vínculos y relaciones entre niños, adolescentes y jóvenes de un mismo territorio.
En ese sentido, ‘Pégate al Parche’ utiliza la música como punto de encuentro.
Una propuesta que empieza con cinco años
El programa tiene un rango amplio de participantes: desde los 5 hasta los 24 años.
Eso permite que niños que apenas comienzan su proceso de formación puedan acercarse a la música, mientras adolescentes y jóvenes también encuentran una alternativa para desarrollar habilidades o profundizar en un interés que ya tengan.
La diversidad de edades puede aportar además a la dinámica comunitaria de los talleres.
Cada participante llega con experiencias y capacidades diferentes, pero comparte el mismo punto de partida: la posibilidad de conocer un instrumento y aprender a utilizarlo.
La música como espacio de convivencia
Cuando una actividad reúne a personas alrededor de un objetivo común, también genera oportunidades para fortalecer la convivencia.
En el caso de ‘Pégate al Parche’, el objetivo puede ser tan sencillo como aprender un ritmo, conocer un instrumento o conseguir que una primera melodía suene correctamente.
Pero detrás de ese aprendizaje hay tiempo compartido.
La propuesta de la Secretaría del Interior busca precisamente que la música contribuya al aprovechamiento positivo del tiempo libre y a la creación de espacios de encuentro para la población joven.
Desde esa perspectiva, un taller musical también puede ser un punto de reunión para la comunidad.
Una invitación que permanece abierta
La jornada del 29 de septiembre en la Casa de la Cultura de La Enea fue una de las actividades desarrolladas dentro de esta programación.
Como los talleres se realizan semanalmente en diferentes barrios, la propuesta no termina con ese encuentro.
Niños, niñas, adolescentes y jóvenes entre los 5 y los 24 años pueden acercarse a conocer la oferta de ‘Pégate al Parche’ y consultar los espacios disponibles para participar.
La invitación es sencilla: conocer los instrumentos, probar, aprender y encontrar una actividad para aprovechar el tiempo libre.
En una ciudad donde los barrios también son escenarios de formación y convivencia, llevar la música hasta esos territorios significa abrir una puerta para que más jóvenes encuentren algo que hacer, algo que aprender y un espacio donde compartir.
A veces, un parche puede comenzar con un tambor, una trompeta o cualquier otro instrumento.
Y puede terminar convirtiéndose en una nueva forma de ocupar el tiempo, relacionarse con otros y descubrir una habilidad que estaba esperando ser explorada.

