¿Qué puede aprender Caldas de China para fortalecer su seguridad alimentaria?

Actualidad Internacional

Una delegación de Caldas conoció en China modelos de agroecología, innovación y formación rural que podrían adaptarse al departamento.

Entre el 7 y el 18 de agosto de 2026, representantes de Caldas participaron en Changsha, China, en un intercambio sobre agroecología, soberanía y seguridad alimentaria urbano-rural, donde conocieron modelos de producción agrícola, gestión del agua, innovación tecnológica y formación de talento rural que plantean nuevos retos para el desarrollo agropecuario del departamento.


¿Qué puede aprender un departamento como Caldas de un país como China en materia de agricultura y seguridad alimentaria?

La pregunta surgió durante una experiencia de intercambio que llevó a representantes de diferentes regiones colombianas hasta China para conocer de primera mano algunas de las estrategias con las que ese país enfrenta sus desafíos de producción de alimentos, modernización agropecuaria, innovación y desarrollo rural.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Caldas participó entre el 7 y el 18 de agosto en el Curso de Capacitación sobre Ecología Agrícola y Soberanía y Seguridad Alimentaria Urbano-Rural para Colombia, realizado en la ciudad de Changsha.

La iniciativa fue promovida por la Embajada de la República Popular China y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC-Colombia), y reunió representantes de distintas regiones del país alrededor de un intercambio de conocimientos sobre agroecología, seguridad alimentaria, innovación, gestión del riesgo y desarrollo agropecuario sostenible.

Más que una visita académica, la experiencia puso sobre la mesa una pregunta de fondo para Caldas: cómo aprovechar mejor sus recursos naturales, su conocimiento rural y sus capacidades institucionales para fortalecer la producción de alimentos.

China como laboratorio de experiencias rurales

Durante la capacitación, la delegación caldense conoció diferentes estrategias implementadas en China para modernizar el sector agropecuario y garantizar la disponibilidad de alimentos para su población.

Uno de los temas abordados fue la política relacionada con la industria agrícola y la denominada salud integral verde, en la que se presentó el papel estratégico que ocupa la agricultura dentro de la economía y la gobernanza del país asiático.

También se analizaron mecanismos de prevención y control de riesgos que pueden afectar las actividades agropecuarias.

La agenda combinó formación teórica con visitas técnicas. La delegación recorrió la ciudad de Zhangjiajie, empresas dedicadas al procesamiento de productos agrícolas y cultivos de maíz y hortalizas considerados fundamentales para el abastecimiento alimentario.

La experiencia permitió observar el sector desde diferentes puntos de la cadena: desde la producción en el campo hasta el procesamiento y la comercialización.

Del cultivo al mercado

Uno de los componentes que hizo particularmente amplia la experiencia fue el acercamiento al arroz híbrido.

Los representantes colombianos visitaron bases de producción y empresas locales vinculadas con este cultivo, además de recorrer mercados para conocer la diversidad de productos que forman parte de la oferta alimentaria de las comunidades.

El objetivo no fue únicamente observar qué cultivan en China.

El intercambio permitió analizar cómo se relacionan la producción, la investigación, la tecnología, la comercialización y las políticas públicas dentro de un modelo orientado a garantizar el abastecimiento.

Para un departamento con una fuerte presencia de comunidades rurales y una economía agropecuaria relevante como Caldas, ese enfoque plantea una discusión que va más allá de aumentar la producción.

La pregunta también es cómo producir mejor, aprovechar el conocimiento disponible, reducir riesgos y conseguir que la actividad rural genere oportunidades sostenibles para quienes permanecen en el campo.

El agua también hace parte de la seguridad alimentaria

La seguridad alimentaria no depende solamente de semillas, cultivos y tecnología.

Durante la capacitación también se analizaron experiencias relacionadas con la protección ecológica de los recursos hídricos y el uso eficiente del agua para el riego agrícola, con énfasis en el ahorro y la conservación.

Este componente resulta especialmente relevante para territorios rurales en los que la producción depende directamente de la disponibilidad y calidad del recurso hídrico.

El modelo observado en China incorpora la gestión del agua dentro de una visión más amplia de desarrollo agropecuario, en la que producción y protección ambiental deben avanzar conjuntamente.

Para Caldas, el aprendizaje abre otra línea de discusión: cómo garantizar que el crecimiento de la actividad agropecuaria sea compatible con la conservación de los recursos naturales que hacen posible esa misma producción.

El talento rural como apuesta de futuro

Pero quizá uno de los aspectos más llamativos para la delegación caldense no estuvo en los cultivos ni en la tecnología.

Estuvo en las personas.

Durante el intercambio se conoció el modelo de formación y fortalecimiento del talento rural desarrollado en China, que contempla programas de capacitación para jóvenes agricultores, profesionales, científicos y talentos tecnológicos.

Estos procesos están acompañados de incentivos, reconocimientos y subsidios gubernamentales.

La estrategia también articula perfiles provenientes de diferentes áreas: docentes, investigadores, profesionales de la salud, trabajadores del turismo, productores agropecuarios y artesanos rurales.

El propósito es generar nuevas oportunidades para las comunidades y fortalecer el arraigo en el campo.

Ese componente ofrece una lectura especialmente interesante para Caldas.

La permanencia de las nuevas generaciones en la ruralidad no depende exclusivamente de que exista tierra disponible. También requiere formación, ingresos, tecnología, reconocimiento social y posibilidades reales de construir un proyecto de vida en el territorio.

El reto que queda para Caldas

Carolina Gómez Ramírez, jefe de la Unidad de Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Caldas, resumió uno de los principales aprendizajes de la experiencia.

“Durante esta experiencia en China pudimos ver como la agricultura es el principal renglón de su economía. Es un país que está trabajando por su soberanía alimentaria y a partir de allí tiene un desarrollo no solo tecnológico, sino de innovación e investigación para desarrollar estas actividades agropecuarias”.

Carolina Gómez Ramírez, jefe de la Unidad de Desarrollo Rural

Para la funcionaria, el intercambio también plantea un desafío para el departamento:

“Entonces para Caldas es retador pensar en cómo podemos utilizar nuestros recursos naturales en beneficio de la producción agropecuaria, al igual que en articular acciones con los gremios, la academia y las demás instituciones para seguir fortaleciendo la actividad agrícola en el territorio”.

La frase contiene buena parte de la discusión que deja la visita.

El objetivo no sería copiar el modelo chino. Las dimensiones, condiciones geográficas, estructuras productivas y realidades sociales de ambos territorios son diferentes.

El verdadero valor del intercambio está en identificar experiencias que puedan ser estudiadas y eventualmente adaptadas a las condiciones de Caldas.

Una conversación de doble vía

El intercambio tampoco fue exclusivamente de Colombia hacia China.

Durante las jornadas se analizaron las condiciones actuales de Colombia en materia de seguridad y soberanía alimentaria y agroecología, generando un diálogo de doble vía entre las experiencias de ambos países.

Ese aspecto es importante porque la cooperación internacional no necesariamente consiste en encontrar un modelo para replicarlo.

También puede servir para poner en perspectiva las fortalezas propias.

Caldas cuenta con recursos naturales, productores, conocimiento acumulado en sus comunidades rurales, instituciones educativas y organizaciones gremiales que pueden formar parte de una estrategia de desarrollo agropecuario.

La experiencia internacional permite mirar esos recursos desde otra perspectiva.

Del intercambio al territorio

El desafío comienza ahora, cuando termina el viaje.

Conocer cultivos, empresas, sistemas de producción, mercados y programas de formación tiene valor en la medida en que ese conocimiento pueda convertirse en proyectos, políticas, alianzas o nuevas capacidades dentro del territorio.

La propia delegación caldense planteó la necesidad de articular esfuerzos entre gremios, academia e instituciones.

Ese puede ser uno de los aprendizajes más importantes del intercambio: la seguridad alimentaria no es responsabilidad exclusiva de los agricultores ni de una Secretaría de Agricultura.

Requiere investigación, innovación, infraestructura, acceso al agua, formación, comercialización y políticas públicas capaces de conectar esos elementos.

La experiencia de China deja entonces más preguntas que respuestas.

¿Cómo puede Caldas aprovechar sus recursos naturales sin deteriorarlos? ¿Cómo incorporar más tecnología e investigación a sus actividades agropecuarias? ¿Cómo fortalecer la formación de jóvenes rurales? ¿Y cómo conseguir que producir alimentos sea también una alternativa atractiva para las nuevas generaciones?

Responderlas será mucho más importante que el viaje.

Porque el verdadero resultado de una experiencia de cooperación internacional no está en haber conocido otro territorio, sino en qué cambia en el propio territorio después de regresar a casa.

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