Reconstruir Manizales: viviendas, patrimonio, turismo y economía entran en la nueva etapa después del sismo

Crónica, Comunidad & Editorial

La ciudad deja atrás la emergencia inmediata y concentra esfuerzos en vivienda, patrimonio, comercio y recuperación turística.

Más de 11.500 visitas a predios, 2.263 subsidios de arrendamiento, 21.270 kits humanitarios y una recuperación comercial cercana al 97 % marcan el paso de Manizales hacia la reconstrucción tras el sismo del 10 de agosto, mientras la ciudad prepara intervenciones en viviendas afectadas, inmuebles patrimoniales y sectores estratégicos como el turismo.


La emergencia cambia de rostro

Hay un momento en toda emergencia en el que la pregunta deja de ser únicamente cómo atender lo ocurrido y empieza a convertirse en otra mucho más compleja: cómo reconstruir lo que quedó afectado sin perder aquello que hacía funcionar a la ciudad antes del desastre.

En Manizales, ese tránsito ya comenzó.

A más de tres semanas del sismo del 10 de agosto, la ciudad presenta un balance que permite dimensionar la magnitud de la emergencia, pero también identificar el siguiente capítulo: una reconstrucción que tendrá que ocuparse simultáneamente de viviendas, infraestructura, patrimonio, actividad económica y turismo.

El balance presentado por el alcalde Jorge Eduardo Rojas muestra la escala de la respuesta municipal: 11.513 visitas a predios, cerca de 3.000 familias evacuadas, más de 8.200 personas registradas como población afectada, 21.270 kits de ayuda humanitaria entregados y 2.263 subsidios de arrendamiento otorgados con recursos propios.

En el inventario aparecen cerca de 11.500 predios con algún tipo de afectación, de los cuales 1.505 presentan pérdida total. El sismo deja además un saldo de seis personas fallecidas y 211 heridas.

Pero las cifras también muestran una ciudad que comienza a recuperar algunas de sus rutinas.

La presencialidad educativa en las instituciones públicas llegó al 100 %, cerca del 97 % del comercio ya está abierto y el albergue temporal dejó de recibir personas.

La emergencia inmediata empieza a cerrarse. La reconstrucción, en cambio, apenas comienza.


El mapa de los daños será también el mapa de la reconstrucción

Uno de los principales desafíos está en convertir la información recogida durante las primeras semanas en decisiones concretas.

Las 11.513 visitas técnicas a predios no representan necesariamente 11.513 inspecciones individuales. Algunos inmuebles han tenido que ser visitados una, dos, tres e incluso cuatro veces para establecer con mayor precisión sus condiciones.

Todavía faltan alrededor de 600 visitas, con la meta de terminar ese proceso antes del miércoles.

Ese levantamiento será fundamental para determinar qué puede repararse, qué necesita una intervención mayor y cuáles son los casos que requieren soluciones habitacionales diferentes.

La ciudad cuenta ya con una fotografía mucho más detallada de la afectación: alrededor de 11.500 predios presentan daños en diferentes niveles y 1.505 tienen pérdida total.

A partir de esa información, la Administración Municipal prepara nuevas evaluaciones con equipos de ingeniería para establecer las alternativas disponibles para las familias censadas.

No todas las historias serán iguales.

Algunas viviendas necesitarán mejoramientos; otras podrán requerir rehabilitación física y, en los casos de pérdida total, se analizarán alternativas de vivienda nueva.

Por eso, la reconstrucción no puede entenderse solamente como una operación de infraestructura. También será un proceso de identificación de familias, propietarios, arrendatarios, necesidades y soluciones.


Una convocatoria que puede definir quién entra en los programas de vivienda

En medio de ese proceso existe un grupo que requiere una atención específica: los propietarios de viviendas afectadas que estaban arrendadas al momento del sismo.

La Alcaldía convocó a estos propietarios para que completen el registro de sus predios hasta este jueves 3 de septiembre.

El trámite debe realizarse en las instalaciones del Cuerpo Oficial de Bomberos de Manizales, frente al centro comercial Fundadores. Los propietarios deben presentar el formato azul que fue entregado al arrendatario y el número de suscriptor que aparece en la factura de Aguas de Manizales.

Puede parecer un procedimiento administrativo más dentro de una emergencia enorme, pero tiene una importancia concreta: la información permitirá incorporar formalmente los inmuebles afectados al Registro Único de Damnificados de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

Y ese registro será determinante para la focalización de los programas de mejoramiento de vivienda y vivienda nueva.

El director de la Unidad de Gestión del Riesgo de Manizales, Diego Armando Rivera Gutiérrez, fue explícito al explicar la urgencia del proceso:

“Necesitamos que los dueños de los inmuebles arrendados completen este procedimiento cuanto antes, pues representa la llave de entrada para que la Alcaldía Municipal los incluya en los programas de mejoramiento de vivienda diseñados para esta emergencia”.

La frase resume una de las características de esta segunda etapa: la reconstrucción también depende de que la información esté completa.

Sin propietarios registrados, predios identificados y daños documentados, los recursos no pueden focalizarse con la precisión necesaria.


Del albergue a una solución habitacional

La ciudad también ha comenzado a desmontar una de las imágenes más visibles de los primeros días de la emergencia: el albergue temporal.

Ya no hay personas allí.

La Administración Municipal reporta 2.263 subsidios de arrendamiento entregados, de los cerca de 3.000 previstos para las familias evacuadas.

Los últimos casos tuvieron características particulares. Algunos adultos mayores que permanecían solos fueron trasladados a lugares especializados para garantizar su protección y cuidado.

La salida del albergue no significa que la emergencia habitacional haya terminado. Significa que la respuesta cambia de modalidad.

Ahora el desafío está en sostener las soluciones temporales mientras se definen las alternativas definitivas para los predios afectados.

El municipio ha anunciado que mantendrá el compromiso de entregar el segundo mes del subsidio de arrendamiento con recursos propios cuando se cumplan los 30 días de la emergencia, mientras se espera que el Gobierno Nacional habilite el procedimiento correspondiente para los subsidios de su competencia.

La reconstrucción, por tanto, tendrá una dimensión temporal: primero garantizar dónde vivir; después determinar cómo recuperar o reemplazar la vivienda afectada.


21.270 ayudas y una ciudad que empieza a salir de la respuesta inmediata

Durante las primeras semanas, la prioridad fue atender las necesidades básicas.

El balance municipal registra 21.270 kits de ayuda humanitaria entregados a personas y familias afectadas.

A ello se suma el registro de cerca de 4.000 personas cargadas en el sistema de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.

Son cifras que muestran una operación de asistencia de gran escala, pero que también plantean el cambio de fase.

La emergencia inmediata exige alimentos, alojamiento, atención y seguridad.

La reconstrucción exige proyectos, presupuestos, diseños, diagnósticos, permisos, priorización y ejecución.

Ese tránsito es uno de los grandes retos que enfrenta ahora Manizales.


El patrimonio: reconstruir también significa proteger la memoria

Hay edificios que pueden medirse por metros cuadrados, costos de reparación o daños estructurales.

Y hay otros cuya importancia no cabe únicamente en una ficha técnica.

En el Centro Histórico de Manizales, el sismo puso en primer plano una pregunta adicional: cómo recuperar los inmuebles afectados sin perder el patrimonio que representan.

Para aportar a esa tarea, un equipo multidisciplinario del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural de Bogotá llegó a la ciudad como voluntario.

El grupo trabaja junto con la Secretaría de Cultura y Civismo y el equipo de Patrimonio de Manizales, realizando levantamientos arquitectónicos y revisando las afectaciones de algunos de los inmuebles más críticos.

Entre los lugares visitados está la Iglesia de Los Agustinos.

En jornadas anteriores también fueron revisadas la Corporación Rafael Pombo y la Casa de las Muñecas, donde se adelantaron levantamientos arquitectónicos y de las afectaciones de la edificación.

El ejercicio incluyó además la valoración del Bolívar Cóndor.

La participación de especialistas de otra ciudad introduce una dimensión particularmente significativa en la reconstrucción: el conocimiento también puede convertirse en una forma de solidaridad.

Tatiana Parada Moreno, contratista de la Subdirección de Intervención del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, explicó el propósito de la visita:

“venimos del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural de Bogotá. Venimos un equipo multidisciplinar como voluntarios, revisando varios de los inmuebles más críticos”.

Tatiana Parada Moreno, contratista de la Subdirección de Intervención del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

La información recopilada en Manizales será llevada posteriormente a Bogotá para continuar el análisis con los equipos técnicos y plantear posibles proyectos de restauración, según las necesidades y el alcance que se determine para cada inmueble.

La reconstrucción del Centro Histórico, por eso, no será simplemente una reparación de fachadas o estructuras.

Será una discusión sobre qué conservar, cómo intervenir y cómo mantener viva la identidad urbana después de un desastre.


El turismo también necesita reconstrucción

Mientras ingenieros revisan viviendas y especialistas estudian inmuebles patrimoniales, otro sector enfrenta un desafío menos visible físicamente, pero igualmente importante: el turismo.

La infraestructura turística puede estar abierta y, aun así, tener dificultades si los visitantes deciden no viajar.

Ese es uno de los efectos que la Alcaldía y el sector hotelero identificaron después del sismo.

El alcalde Jorge Eduardo Rojas se reunió con el presidente ejecutivo nacional de Cotelco, José Andrés Duarte García, representantes de Cotelco Caldas y empresarios del sector hotelero para analizar la situación y establecer acciones destinadas a recuperar la ocupación, el turismo y los empleos asociados.

El diagnóstico parte de una realidad: aunque Manizales ha recuperado buena parte de su actividad comercial, la percepción generada por el sismo ha afectado la llegada de visitantes al Eje Cafetero.

La respuesta propuesta es recuperar la confianza.

El alcalde lo planteó en términos directos:

“Después de esta crisis no nos podemos quedar en ella. Ustedes ya vieron la ciudad bien, la ciudad caminando, con los negocios abiertos. Todavía tenemos mucho dolor, todavía tenemos temor, pero lo que no podemos perder es la esperanza y el empuje”.

La Administración Municipal prepara un plan de promoción de ciudad para mostrar a Manizales ante Colombia y el mundo como un destino abierto, activo y con condiciones para recibir visitantes.

La estrategia utilizará recursos que ya estaban destinados a la promoción turística, pero con una propuesta ajustada al nuevo escenario.

El mensaje central busca contrarrestar la percepción de una ciudad cerrada o paralizada.

Manizales está abierta.

Hoteles, restaurantes y atractivos culturales, naturales y turísticos forman parte de una cadena económica que va mucho más allá de quienes trabajan directamente en un establecimiento hotelero.

Por eso el alcalde insistió:

“Tenemos que recuperar la hotelería. Tenemos que sacar un plan de promoción de ciudad muy fuerte para decirle al mundo que Manizales está viva, que Manizales está bien, que Manizales tiene alma y tiene espíritu, que a Manizales no la para nada y que juntos tenemos mucho que ofrecerle al país entero”.


Recuperar turistas es también proteger empleos

El turismo ocupa un lugar estratégico en esta nueva etapa porque conecta varias actividades económicas.

Un visitante que llega a Manizales no solamente ocupa una habitación.

También puede consumir en un restaurante, utilizar transporte, visitar un atractivo, comprar productos, contratar servicios y participar en actividades culturales.

Por eso la recuperación hotelera puede tener efectos sobre una cadena mucho más amplia.

El alcalde recordó precisamente ese papel:

“Los hoteleros y los restauranteros y todos en Manizales son parte de la economía de la ciudad y fue el sector que este año más creció de la economía de Manizales. No lo podemos dejar solo”.

Cotelco Nacional, por su parte, adelanta gestiones ante el Gobierno Nacional para buscar medidas complementarias dirigidas a los empresarios.

José Andrés Duarte García destacó además las condiciones actuales de la ciudad para recibir visitantes:

“Manizales está en condiciones para ofrecer servicios seguros, servicios de calidad en términos turísticos”.

La tarea, entonces, no consiste únicamente en reparar los daños físicos que pudo haber causado el sismo en hoteles, restaurantes o establecimientos.

También implica reconstruir confianza.

Y esa reconstrucción tiene una dimensión comunicativa: explicar qué está funcionando, qué zonas están abiertas, cuáles son las condiciones de seguridad y qué oferta permanece disponible.


El 97 % del comercio ya está abierto

El turismo no es el único indicador de recuperación económica.

El balance municipal señala que cerca del 97 % del comercio de Manizales ya está reactivado.

La cifra muestra una recuperación importante después de las semanas posteriores al sismo, aunque todavía existen establecimientos que no pueden volver a operar normalmente.

Para ellos, la Alcaldía ha dispuesto bazares y espacios temporales de comercialización.

La intención es ofrecer una alternativa a los comerciantes que aún no pueden regresar a sus locales, independientemente del tipo de actividad que desarrollen.

La lógica es sencilla: si un establecimiento permanece cerrado por los daños del sismo, el comerciante pierde la posibilidad de vender y generar ingresos.

Un espacio temporal puede convertirse entonces en un puente entre la emergencia y la recuperación.

El propósito expresado por la Administración es que ningún comerciante afectado quede sin una alternativa mientras encuentra una solución para regresar a su establecimiento.


Escombros: el costo físico de reconstruir

Pero reconstruir también significa retirar aquello que ya no puede permanecer.

La Alcaldía dispuso 36 puntos de recolección de escombros en diferentes sectores de Manizales.

El manejo de estos residuos representa uno de los mayores retos logísticos y económicos de la etapa posterior al sismo.

Los daños estructurales y las demoliciones generan grandes cantidades de materiales que deben ser retirados y trasladados a sitios autorizados.

Para las familias que no puedan hacerlo por sus propios medios, la Administración pidió comunicarse con la Alcaldía para recibir orientación.

Cuando los materiales puedan ser retirados mediante las rutas establecidas, deben disponerse adecuadamente en el andén, sin bloquear vías ni poner en riesgo a los peatones.

Emas by Veolia tiene a su cargo las labores de recolección y traslado hacia los sitios autorizados.

El escombro es, en cierto modo, la evidencia más visible de la destrucción.

Pero su retiro también representa una de las primeras condiciones para que pueda comenzar una nueva etapa sobre el terreno afectado.


Una ciudad que vuelve a funcionar mientras reconstruye

La recuperación no ocurre en una sola velocidad.

Mientras algunos sectores ya funcionan casi con normalidad, otros apenas están entrando en la etapa de diagnóstico.

Las instituciones educativas públicas alcanzaron el 100 % de presencialidad.

La actividad comercial se aproxima al 97 % de recuperación.

El albergue ya no tiene personas.

Los equipos técnicos continúan visitando predios.

Los propietarios de viviendas arrendadas deben completar sus registros.

Los especialistas en patrimonio levantan información sobre edificios históricos.

Los hoteleros y la Administración preparan una estrategia para recuperar visitantes.

Y en distintos puntos de la ciudad se organizan los procesos para retirar escombros.

Todas esas acciones parecen pertenecer a mundos diferentes.

En realidad, forman parte de la misma transición.

Manizales está pasando de administrar una emergencia a administrar una reconstrucción.


La reconstrucción tendrá que resolver más que edificios

El crédito aprobado para este propósito permitirá respaldar el plan de reconstrucción, pero el desafío será mucho más amplio que disponer de recursos.

Habrá que establecer prioridades.

Determinar qué predios requieren intervención inmediata.

Identificar las familias que necesitan soluciones de vivienda.

Definir los inmuebles que pueden rehabilitarse.

Establecer cuáles requieren vivienda nueva.

Proteger los bienes patrimoniales.

Recuperar la actividad turística.

Acompañar a los comerciantes que todavía no pueden regresar a sus locales.

Retirar los escombros.

Y mantener funcionando una ciudad que no puede detenerse mientras se reconstruye.

En ese escenario, los registros y evaluaciones realizados durante las primeras semanas adquieren un valor fundamental.

Cada visita técnica, cada familia censada, cada propietario registrado y cada inmueble identificado aportan información para definir dónde y cómo intervenir.


La memoria también forma parte de la reconstrucción

Hay una dimensión de esta etapa que puede perderse entre cifras, presupuestos y cronogramas.

Manizales no solamente tiene que reconstruir viviendas.

También debe decidir cómo reconstruir aquellos espacios que cuentan parte de su historia.

La presencia del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural de Bogotá recuerda que la recuperación patrimonial necesita conocimiento especializado.

Los levantamientos realizados en la Iglesia de Los Agustinos, la Corporación Rafael Pombo, la Casa de las Muñecas y el Bolívar Cóndor permitirán llevar información a otros equipos técnicos y estudiar posibles proyectos de restauración.

Es una tarea diferente a levantar una estructura nueva.

En el patrimonio, reconstruir significa intervenir sin borrar.

Y en una ciudad cuya identidad está estrechamente ligada a su arquitectura, sus espacios públicos y sus símbolos, esa diferencia importa.


Volver a recibir visitantes también es volver a reconocerse

La recuperación turística tiene, además, una dimensión simbólica.

Una ciudad que vuelve a recibir visitantes está enviando un mensaje sobre su propia recuperación.

No significa desconocer las pérdidas ni negar que existen sectores todavía afectados.

Significa demostrar que la ciudad puede convivir con el proceso de reconstrucción mientras recupera progresivamente sus actividades.

El propio alcalde lo expresó de esta manera:

“Aquí tenemos que todos poner la mano y el corazón para promocionar a Manizales y que vengan de todo Colombia a mirar una ciudad que fue golpeada, pero que está viva y más viva que nunca”.

La frase resume el reto de los próximos meses.

La ciudad fue golpeada.

Hay familias que todavía esperan soluciones.

Hay predios que deberán ser reparados o reconstruidos.

Hay patrimonio que necesita ser protegido.

Hay comerciantes que todavía buscan dónde trabajar.

Y hay un sector turístico que necesita recuperar visitantes.

Pero al mismo tiempo hay colegios funcionando, establecimientos comerciales abiertos, hoteles preparados para recibir huéspedes, equipos técnicos trabajando y una administración que comienza a pasar de la atención inmediata a la planificación de la reconstrucción.


El verdadero comienzo

El cierre del albergue podría interpretarse como el final de una etapa.

Pero quizás sea más preciso verlo como una señal de que empieza otra.

La primera respuesta estuvo marcada por la urgencia: atender heridos, evacuar familias, entregar ayudas, habilitar alojamiento y proteger a la población.

La segunda tendrá que estar marcada por decisiones de largo alcance.

Dónde reconstruir.
Qué reparar.
Qué proteger.
A quién apoyar.
Cómo recuperar los empleos.
Cómo atraer nuevamente a los visitantes.
Cómo convertir los daños en una oportunidad para hacer más resistente la ciudad.

Los números permiten dimensionar lo ocurrido: 11.513 visitas a predios, cerca de 3.000 familias evacuadas, más de 8.200 personas afectadas registradas, 1.505 predios con pérdida total, 21.270 kits humanitarios entregados, 2.263 subsidios de arrendamiento y cerca del 97 % del comercio nuevamente activo.

Pero detrás de cada cifra hay una historia.

Una vivienda que debe recuperarse.

Un negocio que necesita volver a abrir.

Un hotel que necesita huéspedes.

Un edificio histórico que debe sobrevivir.

Una familia que necesita regresar a un lugar seguro.

Y una ciudad que, después del sismo del 10 de agosto, empieza a construir no solamente sus estructuras, sino también la confianza necesaria para volver a caminar hacia adelante.

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