Salud, deporte y cuidado: Manizales y Caldas recuperan espacios, acercan servicios y vuelven a activar la vida comunitaria

Salud, Deporte & Cuidado

Salud, vacunación, deporte y atención tras el sismo marcan una nueva etapa de cuidado para las comunidades de Manizales y Caldas.

Manizales y Caldas avanzan en una agenda de salud, deporte y cuidado que combina jornadas de prevención, vacunación, atención a familias afectadas por el sismo, recuperación de escenarios deportivos, formación para dirigentes y nuevos juegos comunitarios, en una etapa en la que el bienestar vuelve a ocupar espacios públicos, barrios, corregimientos y municipios.


Hay una palabra que conecta buena parte de las noticias de salud y deporte de Manizales y Caldas en estos primeros días de septiembre: volver.

Volver a acercar la salud a quienes encuentran barreras para acceder a ella.

Volver a vacunar a las comunidades después de una jornada que tuvo que ser reprogramada por el sismo.

Volver a abrir las puertas del Coliseo Mayor para los deportistas después de que sus instalaciones sirvieran como albergue durante 21 días.

Volver a encontrarse en los escenarios de las comunas y corregimientos.

Y, en medio de todo ello, mantener una tarea que no siempre ocupa los titulares pero que resulta determinante: cuidar.

Cuidar significa prevenir enfermedades, identificar tempranamente riesgos, facilitar el acceso al sistema de salud y acompañar a quienes quedaron en una situación de vulnerabilidad.

También significa recuperar los espacios donde las personas hacen deporte, capacitar a quienes administran las organizaciones deportivas y generar actividades que permitan reconstruir vínculos comunitarios.

En Manizales y Caldas, esa agenda comienza a tomar forma en seis movimientos que ocurren simultáneamente.


Llevar la salud hasta donde están las personas

La primera apuesta tiene lugar en el corazón de Manizales.

Este miércoles 2 de septiembre, la Plaza Alfonso López será escenario de una jornada gratuita de captación, tamizaje y orientación en salud, entre las 9:00 de la mañana y la 1:00 de la tarde.

La actividad es organizada por la Secretaría de Salud Pública de Manizales, en articulación con los Equipos Básicos de Atención en Salud y el Plan de Intervenciones Colectivas.

El propósito es sencillo de explicar, pero complejo de ejecutar: llevar los servicios hacia personas que pueden encontrar dificultades para llegar a ellos.

La jornada priorizará poblaciones clave y/o vulnerables, entre ellas personas sexualmente diversas, población migrante, habitantes de calle, niños, niñas y adolescentes, personas mayores de 60 años, personas con discapacidad y grupos étnicos.

No se trata únicamente de ofrecer una consulta.

La estrategia combina captación activa, tamizajes, pruebas rápidas, orientación sobre autotests, promoción de la salud y prevención de enfermedades.

También contempla identificar personas que no cuentan con aseguramiento y acompañarlas en la orientación necesaria para su afiliación al Sistema General de Seguridad Social en Salud.

Cuando se detecten necesidades específicas, los participantes recibirán orientación y remisión hacia los servicios correspondientes.

La lógica es la de una salud que intenta salir del consultorio y acercarse al territorio.

Porque una barrera de acceso no siempre es la distancia.

Puede ser la falta de información, la ausencia de aseguramiento, una condición social particular, una discapacidad o simplemente no saber a dónde acudir.


Prevención también significa salir a buscar

La jornada de la Plaza Alfonso López introduce un concepto fundamental: captación.

No esperar únicamente a que una persona llegue al servicio.

Salir a buscarla.

Detectar necesidades.

Realizar tamizajes.

Orientar.

Y, cuando sea necesario, conectar a esa persona con el sistema.

La estrategia adquiere especial importancia cuando se dirige a poblaciones que pueden experimentar barreras adicionales.

La profesional de apoyo del programa de sexualidad de la Secretaría de Salud de Manizales, Valentina Díaz, participa en esta estrategia, cuyo propósito es precisamente acercar las acciones preventivas a comunidades que requieren un acompañamiento diferencial.

Valentina Díaz. profesional de apoyo del programa de sexualidad de la Secretaría de Salud de Manizales

La prevención comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad.

A veces empieza con una prueba.

Con una conversación.

Con información correcta.

O con alguien que explique cómo acceder a un servicio que hasta ese momento parecía distante.


2.400 dosis para mantener la protección en Caldas

Mientras Manizales desarrolla acciones de captación y tamizaje, el departamento avanza por otro frente preventivo: la vacunación.

El sábado 29 de agosto se realizó en los 27 municipios de Caldas la Gran Jornada de Vacunación, una actividad que había sido programada inicialmente para el 22 de agosto, pero tuvo que ser reprogramada debido a las situaciones ocasionadas por el sismo del 10 de agosto.

El resultado: aproximadamente 2.400 dosis aplicadas.

La jornada llegó a niños, mujeres gestantes, adultos mayores y población general.

Para Yurani Echeverri, profesional del equipo PAI de la Dirección Territorial de Salud de Caldas, la respuesta de la comunidad fue positiva.

“Con un excelente resultado, se administraron alrededor de 2.400 dosis en todos los 27 municipios del departamento”.

Yurani Echeverri, profesional del equipo PAI de la DTSC

La cifra importa por sí misma.

Pero también importa por lo que representa: después de una emergencia que obligó a modificar agendas y prioridades, la vacunación volvió a ocupar su lugar como herramienta de prevención.

Echeverri destacó además la confianza que existe alrededor de la inmunización:

“Cada vez nuestro programa llega a los diferentes espacios del departamento y encontramos una población que realmente recibe la inmunización, dado que las vacunas han demostrado que son seguras y que efectivamente salvan vidas”.

La frase resume una de las tareas permanentes de la salud pública: prevenir antes de tener que atender.

La vacunación no depende solamente de disponer de dosis.

También necesita jornadas accesibles, equipos que lleguen al territorio y comunidades dispuestas a participar.


El cuidado después de una emergencia también necesita un lugar para vivir

El sismo del 10 de agosto introdujo una dimensión diferente en esta agenda.

Durante 21 días, el Coliseo Mayor Jorge Arango Uribe dejó de ser un escenario deportivo para convertirse en un albergue temporal.

Allí llegaron familias que habían tenido que abandonar sus viviendas y encontraron alojamiento, alimentación y acompañamiento institucional.

Cuando las últimas personas salieron del lugar, terminó una etapa de la emergencia.

Pero no terminó la responsabilidad de cuidar.

La Alcaldía de Manizales informó que había entregado 2.000 subsidios temporales de arrendamiento y que continuaba trabajando con las 885 personas restantes registradas para este apoyo.

El alcalde Jorge Eduardo Rojas Giraldo explicó la situación:

“Ya no tenemos albergue. ¿Por qué no tenemos albergue? Porque le hemos entregado ya a 2.000 personas el subsidio de arrendamiento con recursos del municipio de Manizales. De las 2.885 que tenemos censadas, que necesitan subsidio de arrendamiento, las 885 restantes las estamos entregando en este momento en la Cruz Roja”.

Alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo

El cierre del albergue no significa que las familias hayan dejado de necesitar acompañamiento.

Significa que la respuesta cambia de escenario.

La atención colectiva de emergencia da paso a soluciones individuales de alojamiento y, posteriormente, a una etapa mucho más compleja: la reconstrucción.


Cuando cerrar un albergue también significa avanzar

Entre las últimas personas que permanecían en el Coliseo había dos adultos mayores que se encontraban solos.

La Administración buscó para ellos una alternativa especializada.

El alcalde explicó:

“Quedaban cuatro o cinco personas. A esas cuatro o cinco personas, que eran dos adultos mayores que estaban solitos, los llevamos a un lugar especial para adultos mayores y así hicimos una tarea para que no se quedaran en un coliseo o en un albergue de manera definitiva”.

Es una escena pequeña dentro de una emergencia mucho mayor.

Pero contiene una idea importante.

La atención de una emergencia no consiste solamente en contabilizar personas, entregar ayudas o cerrar instalaciones.

También implica identificar qué necesita cada persona.

Una familia puede requerir un subsidio de arrendamiento.

Un adulto mayor que está solo puede necesitar un espacio especializado.

Una persona afectada puede necesitar acompañamiento adicional.

El cuidado, entonces, no termina cuando desaparece la emergencia visible.

Se transforma.


El Coliseo vuelve al deporte

Y entonces aparece el cuarto movimiento de esta historia.

El mismo lugar que durante 21 días recibió a familias afectadas por el terremoto comienza ahora a recuperar su vocación deportiva.

El Coliseo Mayor Jorge Arango Uribe fue entregado nuevamente a la Secretaría del Deporte.

Antes de recibir a los deportistas, se realizó una evaluación general de las instalaciones y se programaron labores de limpieza, mantenimiento y lacado del maderamen.

El secretario del Deporte de Manizales, Diego Espinosa, explicó:

“Encontramos el Coliseo Mayor en perfectas condiciones. Ahora vamos a iniciar un proceso de limpieza, mantenimiento y lacado del maderamen, con la finalidad de poder iniciar prácticas el 2 de septiembre”.

La fecha tiene un valor simbólico.

El 2 de septiembre, el mismo día en que la ciudad acerca servicios de salud a poblaciones vulnerables en la Plaza Alfonso López, el Coliseo comienza a recibir nuevamente a quienes practican deporte.

Dos escenarios distintos.

Una misma idea: recuperar la actividad cotidiana.

Espinosa añadió:

“Todos nuestros seleccionados podrán regresar, al igual que aquellas personas que hacen uso de este escenario deportivo”.

El Coliseo vuelve a ser cancha.

Pero después de haber sido refugio, su regreso tiene un significado adicional.

Durante la emergencia, el deporte cedió temporalmente su espacio para proteger a quienes lo necesitaban.

Ahora, recuperada esa función de emergencia, el escenario vuelve a servir a los deportistas.

Es una imagen poderosa de cómo funcionan los espacios públicos durante una crisis: pueden cambiar de función sin perder su importancia para la comunidad.


El deporte también necesita instituciones capaces de administrarlo

Recuperar escenarios deportivos es apenas una parte de la tarea.

También hay que fortalecer a quienes están detrás de los clubes, ligas y organismos que hacen posible que la actividad deportiva funcione.

En Caldas, la Gobernación desarrolla un Curso de Administración Deportiva de 40 horas dirigido a integrantes y aspirantes a formar parte de los organismos deportivos del Sistema Nacional del Deporte.

La capacitación aborda asuntos que van mucho más allá de la práctica deportiva.

Los participantes estudian la estructura y organización del Sistema Nacional del Deporte, legislación deportiva colombiana, administración y dirección de entidades, responsabilidades de sus órganos de administración, aspectos estatutarios y reglamentarios y procesos de elección y funcionamiento.

También se incluyen contenidos financieros y contables, inspección, vigilancia y control, discapacidad, medicina deportiva y metodología del entrenamiento.

La idea es que el deporte no dependa únicamente de la capacidad de los atletas para competir.

También requiere dirigentes preparados para administrar recursos, cumplir normas, organizar instituciones y acompañar a deportistas y familias.

Fernando Medina, profesional especializado de la Unidad de Fomento al Deporte de la Secretaría de Deporte, Recreación y Actividad Física de Caldas, explicó:

“Desde la Secretaría de Deporte asumimos el reto planteado por el Ministerio del Deporte de ofrecer este curso de 40 horas de Administración Deportiva, dirigido no solamente a la comunidad deportiva, sino también a quienes desde otros sectores tienen interés en vincularse a los órganos de administración. La idea es brindarles las herramientas necesarias para asumir estos cargos y contribuir al fortalecimiento de los organismos deportivos”.

Fernando Medina, profesional especializado de la Unidad de Fomento al Deporte de la Secretaría de Deporte, Recreación y Actividad Física de Caldas

Es una mirada menos visible del deporte.

No aparece en el marcador.

No entrega medallas.

Pero puede determinar qué tan sostenibles son los procesos deportivos de un departamento.


Dirigir también es cuidar

La declaración de Ferri Marín, licenciado en Educación Física, apunta precisamente en esa dirección.

“Primero quiero agradecer a la Secretaría de Deporte por promover este tipo de iniciativas. Para nosotros, como presidentes de clubes y personas encargadas de orientar el deporte en Caldas, es muy importante contar con estas capacitaciones, porque nos permiten instruirnos y formarnos mejor para orientar nuestros procesos y acompañar adecuadamente a nuestros deportistas y a sus familias”.

Ferri Marín Licenciado en Educación física

Hay una palabra especialmente importante allí: acompañar.

Porque administrar un club no consiste únicamente en llenar documentos.

Detrás de cada organización hay deportistas.

Hay familias.

Hay entrenadores.

Hay recursos.

Hay expectativas.

Y hay decisiones que pueden abrir o cerrar oportunidades.

Formar a los dirigentes significa, en última instancia, fortalecer la red que sostiene al deporte desde abajo.


942 deportistas vuelven a ocupar las comunas y corregimientos

El último movimiento de esta agenda tiene una dimensión directamente comunitaria.

Los Juegos Intercomunas e Intercorregimientos 2026 cerraron su convocatoria con 942 deportistas inscritos.

De ellos, 378 representan a los siete corregimientos y 564 competirán por las 12 comunas de Manizales.

La inauguración de los Juegos Intercorregimientos está programada para el domingo 6 de septiembre, desde las 8:00 de la mañana, en el Centro Integrado Comunitario del Kilómetro 41.

Una hora después comenzarán las competencias con fútbol masculino y fútbol de salón femenino.

También habrá torneo de ajedrez.

La programación incluye además billar, tejo, baile deportivo, baile recreativo y las tradicionales pruebas campesina y ciclística.

La diversidad de disciplinas es significativa.

Hay deportes asociados a la competencia tradicional.

Otros tienen un componente cultural y recreativo.

Y aparecen también prácticas que conectan directamente con la identidad rural, como las pruebas campesina y ciclística.

Los Juegos no son solamente una competencia.

Son una forma de ocupar nuevamente los espacios comunitarios.

De reunirse.

De representar un barrio o un corregimiento.

De volver a competir después de una emergencia que alteró durante semanas la vida cotidiana de miles de personas.


El cuidado tiene muchas formas

Cuando se habla de salud, la primera asociación suele ser un hospital.

Cuando se habla de deporte, un estadio o un coliseo.

Pero la agenda que hoy aparece en Manizales y Caldas propone una definición más amplia.

La salud también está en una jornada de tamizaje realizada en una plaza pública.

Está en una prueba rápida.

En una vacuna.

En alguien que logra afiliarse al sistema de salud.

El deporte también está en la formación de un dirigente.

En un club organizado.

En un escenario que vuelve a abrir sus puertas.

En 942 personas que se preparan para competir en sus comunas y corregimientos.

Y el cuidado también aparece en la respuesta a una emergencia.

En un subsidio de arrendamiento.

En encontrar un lugar especializado para dos adultos mayores que quedaron solos.

En garantizar que una familia no tenga que permanecer indefinidamente en un coliseo.

Son dimensiones diferentes.

Pero todas tienen un denominador común: poner a las personas en el centro de la gestión.


Después del sismo, volver a la normalidad no significa volver al mismo lugar

El terremoto del 10 de agosto alteró rutinas.

Suspendió actividades.

Cambió temporalmente el uso de espacios.

Obligó a trasladar personas.

Y abrió una agenda de reconstrucción que todavía está comenzando.

Pero la recuperación no puede esperar hasta que todo esté reparado.

La vida tiene que continuar mientras las soluciones de fondo se construyen.

Por eso resulta significativo que el Coliseo Mayor pueda pasar de albergue nuevamente a escenario deportivo.

Que una jornada de vacunación se realice en los 27 municipios.

Que una plaza pública se convierta en punto de captación y prevención.

Que los dirigentes deportivos reciban formación.

Y que cientos de deportistas se preparen para representar a sus comunidades.

No es una señal de que la emergencia haya desaparecido.

Es una señal de que la ciudad está recuperando progresivamente sus funciones.


Una nueva etapa: prevenir, acompañar y volver a encontrarse

Las seis historias reunidas en este especial no cuentan una única obra ni pertenecen a una sola institución.

Son piezas de un proceso mayor.

La Secretaría de Salud Pública de Manizales intenta reducir barreras de acceso y llevar prevención hasta poblaciones que necesitan acompañamiento.

La autoridad sanitaria departamental mantiene la vacunación como herramienta de protección colectiva.

La Alcaldía cambia el modelo de atención a las familias afectadas por el sismo, pasando del albergue temporal hacia soluciones de vivienda.

El Coliseo Mayor recupera su vocación deportiva.

La Gobernación fortalece las capacidades administrativas de quienes dirigen el deporte.

Y Manizales prepara unos Juegos que llevarán nuevamente la competencia a las comunas y corregimientos.

En todos los casos aparece una misma idea.

Cuidar no significa solamente atender cuando algo ocurre.

Significa prevenir.

Preparar.

Acompañar.

Crear condiciones.

Recuperar espacios.

Y permitir que las comunidades vuelvan a encontrarse.

Después de una emergencia, quizá esa sea una de las señales más importantes de recuperación.

No que todo haya vuelto a ser como antes.

Sino que la ciudad y sus comunidades estén encontrando nuevas maneras de seguir viviendo, cuidándose y reconstruyendo sus vínculos.

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