Crónica de una madrugada perdida (y de un Estado que no avisa)

Una madrugada de febrero, varios aspirantes llegaron puntuales a presentar una prueba oficial que ya había sido aplazada sin notificación directa. Sin funcionarios, sin carteles y sin explicaciones, descubrieron en un portal web que el cambio de fecha había sido decidido días antes. El desgaste, la frustración y el silencio institucional marcaron la jornada.

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