Caldas crea Territorio LAB para conectar conocimiento, innovación y soluciones con la recuperación tras el sismo.

Tras el sismo del 10 de agosto, la Gobernación de Caldas creó Territorio LAB para conectar personas, investigadores, emprendedores y organizaciones de Colombia y el mundo con necesidades concretas de recuperación económica, empresarial y social, mediante un Banco de Propuestas que busca identificar, fortalecer y articular soluciones con potencial de financiación, transferencia y réplica.
La reconstrucción también necesita conocimiento
Cuando un territorio enfrenta un desastre natural, la primera respuesta suele concentrarse en lo urgente: atender a las personas afectadas, recuperar servicios, remover escombros, evaluar edificaciones y restablecer las condiciones mínimas para volver a la normalidad.
Pero después de la emergencia aparece una pregunta mucho más compleja: ¿cómo se reconstruye la capacidad económica y social de un territorio?
Es en ese espacio donde la Gobernación de Caldas plantea Territorio LAB: aporta tu conocimiento, una estrategia concebida para poner la ciencia, la innovación, la experiencia y las capacidades humanas al servicio de los territorios afectados por el sismo del pasado 10 de agosto.
La iniciativa es liderada por la Secretaría de Desarrollo, Empleo e Innovación de Caldas y propone algo que va más allá de una convocatoria convencional: construir un puente entre problemas concretos y quienes pueden ayudar a resolverlos.
Personas, organizaciones, investigadores, emprendedores y expertos, tanto de Caldas como de Colombia y otros lugares del mundo, podrán aportar conocimientos, experiencias, ideas o soluciones que tengan relación con los desafíos derivados de la emergencia.
La apuesta parte de una premisa sencilla, pero poderosa: en algún lugar puede existir conocimiento capaz de responder a una necesidad que hoy tiene un territorio afectado.
El reto consiste en encontrarlo, caracterizarlo, conectarlo y convertirlo, cuando sea viable, en una posibilidad de recuperación.
Un banco de propuestas para pasar del problema a la solución
El corazón de Territorio LAB será el Banco de Propuestas para la Reactivación Económica Post-Sismo.
La idea es reunir en un mismo espacio diferentes capacidades que actualmente pueden encontrarse dispersas: investigadores con conocimiento especializado, emprendedores con soluciones desarrolladas, organizaciones con experiencia territorial, instituciones con capacidad de articulación y personas que simplemente poseen una idea que podría evolucionar hacia una respuesta concreta.
De esta manera, el banco no funcionará únicamente como una colección de proyectos.
Su propósito es conectar necesidades reales con capacidades existentes.
La diferencia es importante.
En lugar de partir exclusivamente de la pregunta “¿qué proyectos tenemos?”, Territorio LAB plantea también otra: “¿qué problemas necesitan soluciones y quién puede contribuir a encontrarlas?”
Ese cambio de perspectiva puede ser especialmente relevante durante una etapa de recuperación en la que los recursos son limitados y las necesidades pueden superar ampliamente la capacidad de respuesta de una sola institución.
La estrategia busca identificar, caracterizar y priorizar propuestas con posibilidades de contribuir a la recuperación económica, empresarial y social de los territorios afectados.
Y no exige que todas las soluciones se encuentren terminadas.
No es un concurso de ideas
Uno de los elementos que diferencia la iniciativa es precisamente que Territorio LAB no se plantea como un concurso de ideas.
No se trata de seleccionar una propuesta ganadora y descartar las demás.
El mecanismo pretende conocer qué capacidades existen, en qué nivel de desarrollo se encuentran y cuáles podrían fortalecerse para responder a necesidades concretas.
Eso permite que participen propuestas con distintos niveles de madurez.
Puede tratarse de una idea inicial que todavía necesita validación, pero también de una solución que ya está funcionando y cuenta con resultados que puedan demostrar su utilidad.
Entre ambos extremos existe un amplio territorio de posibilidades: investigaciones que necesitan convertirse en aplicaciones, prototipos que requieren validación, emprendimientos que pueden adaptarse a nuevas necesidades, tecnologías susceptibles de transferencia y experiencias que podrían replicarse.
La asesora de la Unidad de Ciencia y Tecnología de la Secretaría de Desarrollo, Empleo e Innovación de Caldas, María Alejandra Cuervo, explicó que el propósito es que el conocimiento pueda encontrarse con las necesidades reales de los territorios.
La apuesta, por tanto, no termina en la recepción de propuestas.
El siguiente paso será determinar cuáles tienen pertinencia, viabilidad, impacto y potencial de réplica.
Esos criterios pueden permitir que algunas iniciativas avancen hacia procesos de fortalecimiento, validación, formulación o estructuración como proyectos.
Y allí aparece una segunda dimensión estratégica.
Del conocimiento a la financiación
Una buena idea no necesariamente se convierte por sí sola en un proyecto ejecutable.
Puede necesitar recursos, acompañamiento técnico, aliados, validación, capacidades institucionales o una estructura que permita presentarla ante potenciales financiadores.
Territorio LAB busca precisamente abrir esa posibilidad.
Las propuestas que demuestren condiciones adecuadas podrían ser consideradas para procesos encaminados a buscar financiación regional, nacional o de cooperación internacional.
Esto convierte al banco en algo más que un repositorio.
Puede funcionar como una primera plataforma de articulación entre quienes tienen una solución y quienes tienen capacidad para ayudar a desarrollarla.
También contempla posibilidades de transferencia de conocimiento, desarrollo tecnológico, generación de alianzas y articulación entre entidades públicas, empresas privadas, instituciones académicas y actores del ecosistema de innovación.
En otras palabras, el objetivo no es solamente descubrir conocimiento.
Es intentar construir las condiciones para que ese conocimiento pueda moverse hacia donde hace falta.
La recuperación económica después del sismo
La dimensión económica es fundamental.
Un desastre natural no solamente afecta edificaciones o infraestructura. También puede alterar actividades comerciales, empresas, empleos, cadenas productivas, ingresos familiares y dinámicas territoriales que habían tardado años en consolidarse.
Por eso, recuperar un territorio implica mucho más que reconstruir físicamente lo que resultó afectado.
También significa recuperar su capacidad para producir, emprender, emplear, innovar y generar oportunidades.
Desde esa perspectiva, Territorio LAB introduce una pregunta que puede resultar determinante durante los próximos años: ¿qué soluciones pueden ayudar a que los territorios afectados no solo vuelvan al punto donde estaban antes del sismo, sino que desarrollen capacidades para enfrentar mejor el próximo desafío?
La respuesta todavía está abierta.
Y justamente esa apertura es parte de la estrategia.
No se plantea una única solución ni un camino previamente definido. Se pretende ampliar el número de capacidades disponibles para abordar los problemas de la recuperación.
Una convocatoria que mira más allá de Caldas
Otro componente relevante es su dimensión territorial.
Aunque la estrategia nace desde Caldas y responde a una emergencia concreta, la convocatoria no se limita al conocimiento producido dentro del departamento.
La Gobernación plantea que puedan participar personas y organizaciones de Colombia y del mundo.
Esa apertura cambia la escala de la iniciativa.
Una necesidad local puede encontrar una respuesta en una universidad de otra región, en una empresa que haya desarrollado una tecnología aplicable, en un investigador que haya trabajado en situaciones similares o en una organización que tenga experiencia en recuperación de territorios afectados por desastres.
La conexión internacional adquiere así un sentido práctico.
No se trata de internacionalizar la emergencia como discurso, sino de ampliar el campo de búsqueda de soluciones.
Para un territorio que necesita reconstruirse, esa posibilidad puede representar acceso a experiencias, tecnologías, modelos de intervención y conocimientos que difícilmente podrían generarse de manera aislada.
El conocimiento como memoria para futuras emergencias
Territorio LAB tiene, además, una ambición que va más allá de la emergencia actual.
El Banco de Propuestas está pensado para convertirse en un repositorio de conocimiento, experiencias y capacidades que pueda permanecer disponible después de superada la coyuntura.
Esta característica puede ser una de las más importantes de la iniciativa.
Las emergencias terminan, pero los aprendizajes permanecen.
Una solución desarrollada para responder a una determinada afectación puede resultar útil en otro municipio años después. Una experiencia institucional puede convertirse en referencia para otro territorio. Un desarrollo tecnológico puede adaptarse a una emergencia diferente.
La intención es que ese conocimiento no desaparezca cuando disminuya la atención pública sobre el desastre.
Así, Territorio LAB plantea una lógica de memoria aplicada: conservar lo aprendido y hacerlo disponible para futuros eventos climáticos, emergencias o desastres naturales.
El conocimiento acumulado durante una crisis puede convertirse, entonces, en una herramienta para enfrentar la siguiente.
De la emergencia a una capacidad permanente
La verdadera dimensión de Territorio LAB todavía tendrá que demostrarse en la práctica.
Una plataforma puede recibir muchas propuestas, pero su impacto dependerá de lo que ocurra después: cuáles soluciones sean identificadas, cuáles logren fortalecerse, qué alianzas puedan construirse, qué proyectos consigan financiación y, sobre todo, cuáles lleguen efectivamente a los territorios que necesitan respuestas.
Ese será el verdadero indicador de éxito.
Porque el desafío no consiste únicamente en tener ideas.
Consiste en lograr que una idea encuentre un problema concreto, que un conocimiento encuentre una necesidad, que una investigación encuentre una aplicación y que una solución encuentre los recursos y aliados necesarios para convertirse en realidad.
En una región que todavía atraviesa las consecuencias del sismo del 10 de agosto, esa conexión puede ser tan importante como la infraestructura física.
Reconstruir carreteras, viviendas, edificios y servicios permite recuperar espacios.
Reconstruir capacidades permite recuperar futuro.
Y esa es, quizás, la apuesta de fondo de Territorio LAB: que la recuperación de Caldas no dependa únicamente de reparar lo que el sismo destruyó, sino también de movilizar todo aquello que el territorio —y el mundo— puede aportar para construir lo que viene.
¿Cómo participar en Territorio LAB?
Las personas, organizaciones, investigadores, emprendedores y expertos interesados pueden consultar el reto y las condiciones de participación en la plataforma Caldas es Natural, donde fue habilitada la sección Territorio LAB.
Allí se encuentra la información relacionada con la estrategia y el proceso para presentar las propuestas.
La convocatoria está dirigida a quienes consideren que poseen un conocimiento, experiencia, idea o solución capaz de aportar a los desafíos de la recuperación.
El llamado, en esencia, es a no dejar el conocimiento aislado.
A ponerlo en circulación.
A conectarlo con las necesidades concretas de los territorios.
Y a convertir la experiencia de una emergencia en una oportunidad para construir capacidades que permanezcan mucho después de que termine la reconstrucción.

